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ANÁLISIS

Una semana con el Samsung Galaxy Fold, el extraño móvil flexible: ¿vale la pena?

La irrupción de la firma surcoreana en una nueva categoría deja algunos sinsabores a pesar de su potencial

MADRID Actualizado: Guardar
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A medida que la telefonía móvil inteligente ha ido adaptándose a las necesidades de consumo de contenidos multimedia, el formato clásico de las tabletas ha quedado en tierra de nadie. Los fabricantes han agrandado las pantallas de los «smartphones» pero, por motivos obvios, todo tiene un límite. La idea en la que han pensado algunos pesos pesados del sector es aprovechar las pantallas de tipo OLED y sus capacidades para malearse para combinar dos mundos, el de los móviles y las tabletas.

Tener dos tamaños en uno era una propuesta ambiciosa. Muy innovadora. Demasiado. Ser el primero, a veces, es pagar el pato. Y fallar. El extraño y curioso Galaxy Fold, el primer móvil de Samsung y el primero funcional del mercado, tuvo que cancelarse hace unos meses por problemas de su pantalla. Una decisión acertada pero controvertida al tratarse de un producto que llegaba al mercado a unos precios desorbitados. El resultado, ahora, es mucho mejor. Se han modificado algunos elementos como la bisagra, se han reforzado los marcos y otros detalles como unas piezas que impide la acumulación de polvo para intentar lograr una experiencia más robusta.

Lo cierto es que es un producto interesante. También peculiar. Eso se aprecia a las primeras de cambio nada más encenderlo. Se le puede sacar bastante provecho, pero al ser algo tan novedoso (¿revolucionario?) es posible que acostumbrarse lleve un tiempo. Y no es para todo el mundo. El dispositivo se compone de dos pantallas, una pequeña de 4.6 pulgadas en modo «cerrado» o «móvil», que alcanza las 7.3 pulgadas si se extiende. Es decir, cuando se abre.

Comportamiento fluido pero mejorable

El panel, de tecnología OLED, es flexible, con lo que desde una bisagra se empuja el dispositivo para poder cerrarlo como un libro. Cuando se utiliza en este formato, sin embargo, estamos ante un móvil demasiado alargado. Algo obvio, pero también engorroso. Su pantalla, algo pequeña para los tiempos que corren, se puede consultar cualquier cosa de manera funcional. Ofrece las mismas características que Android 9.0, aunque en un escaso espacio, y con una capa de personalización extra para adaptarse al formato. El mayor problema es que no todas las aplicaciones están optimitazadas a este formato.

Dado este tamaño, muchas tareas resultan casi un trabajo minucioso. Se puede ver un vídeo de YouTube, sí, pero en miniatura. Se pueden contestar a los mensajes de aplicaciones de chat como WhatsApp, pero el teclado es tan pequeño que casi mejor hacerlo por instrucciones de voz o abrir el móvil. De hecho, es casi más un espacio para realizar acciones rápidas como consultar notificaciones, ver la hora, revisar la agenda o tomar una fotografía rápidamente. Es algo que afecta a su calidad de imagen, puesto que ofrece una resolución en HD+ solamente. Desplegado, el móvil pasa a ser una minitablet. Y funciona. Se abre de manera consistente y, a pesar de un pequeño efecto «agua» situado en la superficie que se dobla, la pantalla presenta una buena resolución 2K, idónea ya para consumir contenido audiovisual. Y sí, con el brillo bien puesto y las luces apenas se nota la doblez.

Al obligar a cerrar la pantalla por la mitad, en formato móvil el dispositivo es demasiado grueso pero también pesado (276 gramos). Y su diseño tampoco resulta cómodo si se lleva en el bolsillo del pantalón (son unos 15 centímetros de largo). Y más si es un pantalón ceñido. Lo más práctico, quizás, es llevarlo en un bolso o algo así. Dispone, para evitar roturas, de una funda especial fabricada en Kevlar y compuesta de dos partes.

Acerca de la experiencia de uso, el Galaxy Fold introduce varias funciones interesantes. Una de ellas es la adaptación del sistema operativo Android en el que se basa a este formato doble. No viene activado por defecto, pero se puede activar una función por la cual se puede abrir una aplicación de las compatibles (la mayoría de las que vienen preinstaladas, en verdad) con el terminal extendido y continuar usándola incluso cuando se cierra. Por ejemplo, se puede ver un vídeo de Netflix o YouTube en grande y, sin pausar, seguir viéndolo una vez plegado.

Otra de sus características que le dan un toque diferente es su función multitarea. Se pueden abrir hasta tres aplicaciones al mismo tiempo. O dos en pantalla partida. También en ventana flotante. O tener una hoja de Excel abierta mientras se toman notas en otra ventana. Eso le confiere un potencial increíble para trabajar con varios servicios a la vez, que a veces se necesita. Lo hace rápido. Toda la experiencia de uso es consistente y fluída. No es para menos puesto que es un móvil muy potente, impulsado por un microchip Exynos 9820 y hasta 12 GB de memoria RAM que saben a gloria. Es muy potente. La otra parte positiva es su memoria, que alcanza los 512 GB ampliables además hasta 1 TB.

En cuanto a su apartado fotográfico hay que tener presentes varias consideraciones. El móvil cerrado permite hacer fotografías. Sí. Para ello emplea una triple cámara heredada del Galaxy S10. Su comportamiento y resultado apenas ofrecen demasiadas diferencias con este modelo. En cambio, cuando se abre se puede utilizar una cámara doble para los «selfies» o videollamadas. La contrapartida es que las lentes se ubican dentro de un módulo que se introduce parcialmente sobre la pantalla.

Aunque a veces se pasa por alto, el sonido es impecable. Su equipo de audio, compuesto por tecnología Dolby Atmos en estéreo, ofrece una calidad limpia y equilibrada. La sensación es muy positiva. Pero sí presenta un aspecto algo más controvertido, puesto que la ubicación de los dos altavoces puede hacer que si no se coge bien el móvil en modo tableta se lleguen a tamar con los dedos. Y eso hay que acostumbrarse.

Su autonomía es harina de otro costal, pero es una de sus mejores bazas. Sin lugar a dudas. Con una batería de 4.440 mAh. En uso moderado uno se sorprende con su duración, que alcanza el día y medio sin problemas. Además, cuenta con sistema de carga rápida e inalámbrica, pero también inversa, con lo que se pueden cargar por ejemplo los auriculares Galaxy Buds compatibles que vienen incluidos en la caja. Hay que tener en cuenta también que el equipo no es resistente al agua ni polvo, con lo que uno siente la fragilidad a las primeras de cambio. Dispone, a su vez, de varias medidas de seguridad, las más interesantes es el sistema de recocimiento facial y el lector de huellas dactilares a través de un botón en un marco lateral que a veces es incómodo. Aunque le quedan detalles por pulir, hay que preguntarse si es el primer móvil flexible que va subir un nuevo escalón en la industria.