Kuratas en un robot «mecha» que se puede pilotar desde dentro y que se venderá por algo más de un millón de euros - suidobashi

Kuratas: el robot «de combate» que se puede comprar

Construyen un robot de cuatro metros, que se pilota desde dentro, y cuesta algo más de un millón de euros

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Como los robots de Alien, Matrix o Avatar. Bestias mecánicas que multiplican la potencia de los movimientos humanos para enfrentarse a cualquier enemigo. Los japoneses llaman «mecha» —de «mechanical»— a las series de dibujos animados que tienen de protagonista a robots. Kuratas llega para hacerlos realidad.

El artista japonés Kogoro Kurata ha aunado esfuerzos con el investigador especializado en robótica Wataru Yoshizaki para crear un robot de cuatro metros de altura y treinta articulaciones hidráulicas que se controla como en las películas. El artista le ha puesto su nombre, y el fabricante, Industrias Pesadas Suidobashi, planea venderlos por algo más de un millón de euros. De momento, que se sepa, sólo existe el prototipo.

Los fabricantes avisan de que su robot no es un arma de guerra, ni un vehículo, sino una obra de arte. «No se garantiza ni la seguridad ni la comodidad del piloto». Kuratas cuenta con una curiosa y configurable «potencia de fuego». Se puede pedir con un cañón de bolitas de plástico, un lanzador de fuegos artificiales o pistolas de agua. En el video de presentación de sus características aseguran que no es letal para humanos. Sus armas, a fin de cuentas, son juguetes. Aun así lo consideran un aparato con un cierto peligro y que debe ser pilotado con precaución.

Aunque sus equivalentes ficticios caminan con piernas robóticas, para éste han optado por usar cuatro patas y sus respectivas ruedas. Menos espectacular, pero más práctico. Se puede conducir tanto en modo alto como bajo, pero su velocidad máxima son 10 kilómetros por hora. El software de control de Kuratas es el sistema operativo V-Shido, leído Bushido —camino del guerrero—, el código de honor del samurai.

Según The Verge, que cita a Wired Japón, la idea del fabricante es producirlo «en masa», aunque probablemente muy pocos estén dispuestos a gastarse los 1,35 millones de dólares que piden por él. ¿Cuánto vale cumplir un sueño de la infancia?