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Suicidios, drogas, agresiones y pornografía infantil: la maldición de los actores de «Glee»

El reparto de la popular serie estadounidense ha sido protagonista de escándalos de todo tipo

El equipo de Glee tras recibir un Globo de Oro en 2010
El equipo de Glee tras recibir un Globo de Oro en 2010 - REUTERS
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«Glee» fue una popular serie estadounidense que cosechó un éxito notable durante sus seis años de emisión, entre 2009 y 2015. La comedia, emitida por la cadena Fox, cuenta los esfuerzos de un profesor de un instituto de Ohio para devolverle su viejo esplendor al coro del centro junto a un grupo de estudiantes. Sin embargo, más que por su éxito televisivo «Glee» se ha vuelto célebre por un motivo mucho más lúgubre. Varios de los actores que formaban parte del reparto se han visto inmersos en polémicas de lo más diversas (pornografía infantil, agresiones, abuso de alcohol y drogas) y dos de ellos acabaron quitándose la vida. El último, Mark Salling, hace apenas unos días.

Nadie hubiese dicho que entre el elencto de una historia tan inocente pudiese haber seres tan atormentados, pero lo cierto es que no es una situación anómala en la historia del cine y la televisión.Algo parecido sucedió con los jóvenes de la factoría Disney. Por una tesitura semejante pasaron nombres como Bobby Driscoll, que tras participar en «La isla del tesoro» y en «Peter Pan» cayó en la drogadicción y falleció a los 31 años; o Marque Lynche, hundida en la depresión y en el alcohol pese a sus múltiples papeles para Disney.

El pasado martes 30 de enero el abogado Michel Proctor confirmó a los medios que Mark Salling, Noah Puckerman en Glee, había sido hallado muerto a la orilla de un río en Sunand, un barrio al norte de Los Ángeles. Según un portavoz de la oficina del médico forense de Los Ángeles, Salling, que tenía 35 años, se quitó la vida ahorcándose. No era la primera vez que el actor se autolesionaba: en octubre de 2017 ya había intentado suicidarse cortándose las venas.

Esta primera tentativa tuvo lugar solamente dos semanas después de declararse culpable de poseer más de 50.000 imágenes pornográficas de niños y hasta 600 vídeos de la misma temática. En diciembre de 2015 había sido detenido por este hecho y la condena iba a ser hecha pública el próximo mes de marzo. Salling se enfrentaba a una pena de entre cuatro y siete años de prisión, además de a la obligación de indemnizar a sus víctimas. No era este el primer problema legal que afrontaba el actor, que en 2013 fue denunciado por su pareja, Roxanne Gorzela, por agresión sexual y tuvo que indemnizarla con 2,7 millones de dólares.

Pero la de Salling no era la primera muerte trágica que encajaba el equipo de «Glee». En julio de 2013 Cory Monteith, Finn Hudson en la serie, era hallado muerto en un hotel de Vancouver tras una sobredosis de alcohol y heroína. El actor ya había intentado en varias ocasiones, sin éxito, superar sus adicciones. Su pareja, Lea Michele, también coprotagonista de «Glee», cayó en la depresión tras su fallecimiento de la que consiguió salir al cabo de unos años.

La actriz Naya Rivera, que le daba vida a Santana López en la serie, saltó a las portadas el pasado mes de noviembre tras ser arrestada por agredir a Ryan Dorsey, su expareja. Rivera fue conducida a comisaría y salió en libertad tras pagar una fianza de 1.000 dólares. Su expareja le mostró a la policía un vídeo en el que la actriz le golpeaba en la cabeza y en el labio mientras paseaba junto a su hijo.

El vídeo de la actriz esposada en comisaría corrió como la pólvora por las redes sociales. De algún modo simboliza el fin de en una etapa y la pérdida definitiva de la inocencia de una generación de actores que no supieron digerir su éxito y terminaron por extraviarse.