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First Dates El disparatado argumento de un comensal de «First Dates» para justificar la independencia de Cataluña

El catalán sorprendió a Sobera con un delirante motivo para respaldar el desafío soberanista

Jordi llegó al plató de «First Dates» con un lazo amarillo en apoyo a los presos independentistas
Jordi llegó al plató de «First Dates» con un lazo amarillo en apoyo a los presos independentistas - CUATRO
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La semana se acerca a su fin en «First Dates», el espacio de citas que dirige Carlos Sobera en Cuatro y que no da a basta a recibir solteros. Los números hablan por sí solos, y el dating show supera ya holgadamente los 600 programas, y no hay señales que indiquen que vaya a agotarse pronto. Oleadas de solitarios que llaman a sus puertas buscando tener una oportunidad en el amor, y el público parece no cansarse nunca del espacio, como demuestran los excelentes datos de audiencia de First Dates.

La primera en llegar al restaurante fue Sandra, una veterana del programa que dijo «no tener feeling con mi pareja de la primera cita». De 29 años, malagueña, con un hijo y soltera desde hace cuatro años, ahora dice «no saber ni lo que quiero». Su pareja en esta segunda cena fue Alex, un escaparatista sevillano de 38 años que esperaba «encontrar a alguien guay en el programa después de dos años y medio soltero». A primera vista los dos se dieron una buena impresión, y la cena empezó con una sintonía inmejorable entre ellos. No obstante, en cuanto ella dijo que tenía un hijo la cosa cambió, pues Alex dijo no querer una relación con una persona con hijos. Pese a que el tono fue cordial en todo momento, finalmente cada cual decidió marcharse por su lado.

Para la segunda cena de la noche llegó el Jodi, un catalán de 49 años que apareció en el restaurante con el lazo amarillo en apoyo a los presos independentistas catalanes. Separado, con dos hijos, Jordi aseguró ser «lo contrario de lo que parezco: parezco serio pero no lo soy, soy muy divertido». Sobera no pudo evitar preguntarle por el lazo amarillo: «Esto es una reivindicación contra que se encierre a la gente por su forma de pensar», argumentó.

No dejó ahí la política, pues a continuación expuso un delirante argumento para justificar la independencia de Cataluña: «En el fondo todos somos independentistas: cuando un hijo se marcha de casa de sus padres se independiza, o cuando se rompe una pareja...Y no pasa nada por independizarse, no hace falta pelearse». A la vista del panorama, Sobera le preguntó si su pareja debía ser a la fuerza independentistas: «Cada uno puede pensar lo que quiera».

Su pareja resultó ser también catalana, Beatriz, una funcionaria de 49 años: «Soy una cabeza loca, pero responsable», aseguró. El presentador le sacó el tema del independentismo, y Beatriz dijo que no iba a pronunciarse: «No voy a hablar. Si él es independentista, a mí me da igual». Pero no fue la divergencia política lo que echó a perder la cita, sino su irreconciliable visión de la vida en pareja.

Hablando sobre su vida sentimental, Jordi le contó a Beatriz que, pese a llevar año y medio separado de su mujer, aún viven en la misma casa. A Beatriz no le hizo ninguna gracia esa idea. «¿Crees que estás preparado para buscar pareja, cuando solamente llevas un año separado?», le preguntó ella. «El ser humano está hecho para vivir en pareja», se justificó él. Al final, ninguno de los dos quiso tener una segunda cita pero ambos recurrieron al comodín de «volver a verse como amigos».