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«Vivir sin permiso», la primera serie «post narco»

Aitor Gabilondo graba en Galicia para Telecinco, con Álex González y José Coronado otra vez juntos

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Aitor Gabilondo es uno de los grandes de nuestra televisión. Es el elegido -por Fernando Aramburu y por HBO- para adaptar la novela «Patria», en la que trabaja a golpe de madrugones. Entretanto, graba en Galicia para Alea Media, productora en la que participa Telecinco, la serie «Vivir sin permiso», que supondrá el reencuentro de José Coronado y Álex González después de «El Príncipe». Esta vez Gabilondo no tiene a su pareja habitual de baile, César Benítez, pero por lo rodado hasta ahora se muestra orgulloso: «De todo lo que he hecho, es lo que más se parece a lo que había imaginado».

Gabilondo (San Sebastián, 1974) se resiste a dar demasiadas referencias para evitar feas comparaciones, pero define a su protagonista -nacido de un texto de Manuel Rivas- como una mezcla entre el rey Lear y el Padrino. También admite similitudes con Tony Soprano, en una saga familiar encabezada por otro «león herido». «Nemo» Bandeira (Coronado) oculta su Alzheimer mientras busca sucesor. Ha dejado atrás su etapa de contrabando de tabaco y narcotráfico y se ha convertido en un hombre poderoso. «No necesita corbata para ser escuchado en cualquier ámbito», añade el actor, que luce una patriarcal barba blanca.

Lluvia artificial en Galicia

El escenario es Oeste, comarca ficticia de Galicia donde transcurre la primera temporada, que terminará de grabarse en Navidad. ABC visitó uno de los escenarios, un pazo de Moraña (Pontevedra), durante la grabación del octavo de los trece episodios. Villagarcía de Arosa, Vigo, Santiago de Compostela y el puerto de Ribeira son otras piezas del puzle imaginario de Oeste.

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«Es una serie norteña pero no oscura, como las nórdicas», dice Gabilondo, no solo porque no cae ni una gota. «Hay escenas en las que hemos tenido que poner lluvia artificial. ¡Manda narices!», lamenta el guionista -en realidad alude a otra parte del cuerpo-, que ha buscado «una Galicia moderna, sin gaitas ni nada».

Alex Monner
Alex Monner - Mediaset

Una de los grandes conflictos de la historia es la relación entre Nemo y uno de sus hijos (Alex Monner, al que muchos recordarán por «Pulseras rojas» y «Sé quién eres»). Es drogadicto y homosexual. Su pareja es Ricardo Gómez (Carlitos Alcántara en «Cuéntame»). «La intimidad que hemos alcanzado en la serie pasa por habernos hecho colegas en la vida real. No tienes que pensar constantemente si le puedes dar un beso o no, todas esas barreras se han roto», explica Monner, quien pese a todo admite que es su papel más difícil: «Sí, porque es la primera vez que he intentado componer un personaje diferente, ser otra persona. Se me juntaron todas las circunstancias para tirarme a la piscina. Ya que soy la oveja negra de la familia, voy a intentar estar pasado de vueltas. Es la primera vez que intento explorar el oficio por ese lado. Es mi primer personaje de riesgo».

Pilar Castro
Pilar Castro - Mediaset

Su madre en la ficción es Chon Moliner (Pilar Castro), una mujer «al servicio de la familia». «Ella sabe lo que hace su marido, pero lo niega. La serie se parece más a “Falcon Crest” que a “Narcos”, pero con toques más modernos». La madrileña está fascinada por el papel. «Muchas madres son devoradoras de sus hijos. Siempre te planteas qué hacer y qué no. Mi personaje hace todo lo que yo no haría».

Claudia Traisac es Lara, hija de Nemo, pero no de Chon. Nacida hace 24 años, debutó de niña en la película «El séptimo día», de Carlos Saura. «Soy el fruto de la primera relación de Nemo, que abandonó a mi madre cuando estaba embarazada. Estoy fuera de su vida, soy pobre y le odio. Estoy llena de rabia, furia y rebeldía».

Álex González
Álex González - Mediaset

Otro personaje clave es Mario Mendoza (Álex González), hijo adoptado de Nemo y abogado de la familia, «como el personaje de Tom Hagen en “El Padrino”». El actor confiesa que no sabía que su papel sería «tan difícil». Para hallar al personaje tuvo que dar «un salto al vacío». «Encontré el camino con una intuición. Había cosas de Tom Cruise en “Magnolia”, de Robert Duvall en “El Padrino”, del Yago de Shakespeare... Me notaba que hablaba raro. Lo tuve que romper todo, hacer ejercicios en casa, dejarme más suelto y expresivo con el cuerpo. Me inspiró mucho “El lobo de Wall Street”, para hacer una cosa más alocada».

José Coronado se comporta como un segundo director en el rodaje, que tiene lugar en escenarios naturales, nunca en estudio. El intérprete insiste en que «Vivir sin permiso» «no es una serie de narcos, sino post-narco», que va «de relaciones familiares y pasiones humanas». Por el lado positivo, y dado que no encontró muchas películas sobre el Alzheimer, se inspiró en alguien inesperado. «Si he tenido un referente ha sido Amancio Ortega», revela. «Lo que hace Nemo por su comarca es lo que puede hacer él con sus fundaciones... Es un hombre tremendamente familiar, muy sencillo».

José Coronado también ha intentado ser «tremendamente respetuoso» con la enfermedad, para lo cual se documentó de forma intensa. Por último, habla de una realidad que ha podido conocer de cerca en Galicia. «He ido con algún conductor que me ha dicho: ¿ves a ese señor que está ahí jugando con los niños?, pues es narco. Y lo sabe todo el mundo, pero no le pillaron y es verdad que hacen otras cosas. Utilizan el mal para hacer el bien».