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El padre de Caín, un retrato de la lucha contra ETA en los años de plomo

Quim Gutiérrez, Oona Chaplin y Aura Garrido protagonizan esta miniserie de dos capítulos, que se emite los días 6 y 7 de diciembre

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No es habitual que la ficción española se atreva a tratar ciertos asuntos, con las heridas todavía sin cicatrizar. Menos frecuente aún es que una cadena generalista emita en horario de máxima audiencia (hoy y mañana, a las 22.30 en Telecinco) un drama sobre el terrorismo vivido en España en una época tan reciente como los ochenta, cuando se perpetraban en nuestro país dos atentados a la semana. «El padre de Caín» trata de contar aquellos años a partir de la novela homónima de Rafael Vera, secretario de Estado de Seguridad durante el Gobierno de Felipe González. Vera acabó siendo condenado por su relación con los GAL y la guerra sucia, un asunto que la miniserie de Boomerang y Mediaset también aborda, aunque la época retratada es anterior y no supone el eje central de la trama escrita por Alejandro Hernández («Los nuestros») y Michel Gaztambide («No habrá paz para los malvados»).

«El padre de Caín», que cuenta con un reparto encabezado por Quim Gutiérrez y Aura Garrido, narra la historia de Eloy, un joven teniente de la Guardia Civil trasladado de forma voluntaria al epicentro de los «años de plomo», el cuartel de Intxaurrondo, donde la serie ha podido meter sus cámaras. Patxi Freytez, que da vida al sargento Delgado, explica que los agentes allí destinados «cobraban el doble y luego podían elegir destino, porque muchos caían como ovejas en el matadero». «Los freían vivos. Era una guerra contra todo el pueblo, no solo contra ETA», describe de forma gráfica el actor.

La historia empieza cuando el protagonista (Quim Gutiérrez) deja en Madrid a su mujer embarazada (Oona Chaplin). Una vez instalado en un hostal, se sentirá atraído por la joven que lo regenta (Aura Garrido), aunque los acontecimientos familiares y personales son solo una vía de escape para hacer más respirable aquel año de 1980, en el que se produjeron cerca de 200 atentados terroristas y veinte secuestros. El elenco lo completan Luis Bermejo, Patrick Criado, Ricardo Gómez, Cristina Plazas y Luis Zahera, entre otros, mientras que Víctor Reyes, ganador de un Emmy, pone la música.

Violencia para cenar

La miniserie no esconde los episodios más luctuosos ni trata de hacer más digerible la violencia, aunque tampoco se recrea en la sangre. El espectador asiste enseguida al primer atentado, dentro de una tensión creciente. Más de una vez vivirá la angustia de no saber si una bomba se activará al arrancar un coche. «Se rompen muchos tabúes», afirma el director Salvador Calvo, uno de los realizadores de moda en nuestra televisión.

¿Es arriesgado mostrar todo esto fuera de los canales de pago? «Sobre todo es sano y recomendable poder enseñárselo a generaciones que no lo han vivido y a los que sí, que sentirán aquellos años con gran dolor», asegura el productor Teddy Villalba, quien cree en una juventud con «curiosidad y ganas». Sobre la violencia, el directivo de Boomerang opina que, «desgraciadamente, hoy está incluso más arraigada, aunque en el País Vasco es verdad que ahora se vive con tranquilidad».

«El padre de Caín» contó con el asesoramiento de las fuerzas de seguridad, con las que el productor también trabajó en «Los nuestros», serie que regresará pronto con su segunda temporada. «Además de hablar otra vez con Vera para despejar algunas dudas», desvela Villalba, «hemos trabajado mucho con la Guardia Civil para no cometer errores, no en cuanto a la historia, sino en las maneras de proceder, hacer un seguimiento, entrar en un domicilio...».

El actor Quim Gutiérrez también estuvo con el GAR (Grupo de Acción Rápida) y conoció de cerca todas esas situaciones. «Me ayudó a entender también los motivos de una acción como pedir un destino tan peligroso, una temeridad necesaria como puede ser ahora Afganistán», explica el actor. «Hay algo que te gusta en ese riesgo y esa voluntad de hacer el bien», añade.