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«The Good Fight», el azote más entretenido de Trump

La serie estrena hoy su tercer curso en Movistar Series

The Good Fight
The Good Fight - MOVISTAR
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Hace dos años se estrenó «The good fight», un drama legal derivado de «The good wife» destinado a convertirse en sucedáneo. Sin embargo, aprovechó el momento político y fue protagonista de la ficción televisiva por su irreverencia, su antitrumpismo y su liderazgo en la llamada «Resistencia». Movistar+ Series estrena hoy la tercera temporada, en la que su protagonista, Christine Baranski, o mejor dicho su personaje,Diane Lockhart, está acusada de conspirar para asesinar al presidente.

«Va a ser un año raro para Diane. El mundo se ha vuelto loco y ella no entiende nada», admite Baranski, consolidada como protagonista absoluta. En los 13 episodios de la segunda temporada, consiguió algo imposible: ser al mismo tiempo el drama más explicito y políticamente incómodo para Trump sin perder el humor y entretenimiento que se exige a una serie. Gran parte del éxito se debe al talento de Baranski para mantener ese equilibrio. «The good fight» enseña a su audiencia la corrupción política, mostrando los aspectos negativos de las noticias, pero dentro de una narración sólida y divertida, casi catártica. «La serie ha elevado su calidad episodio a episodio. Hemos encontrado nuestro lugar en el corazón del público manteniendo la calma en mitad de la tormenta política que nos acecha», admite Christine, que contesta con humor y elegancia cada pregunta maliciosa de los periodistas. Aprovechando las redes sociales, los creadores consideran a Trump como un personaje habitual al que llaman «Big Bad».

«Pasé de ser una actriz de reparto a líder. No fue algo planeado, pero ahora me encuentro al mando y disfruto mi papel de una forma que ni siquiera había imaginado», reconoce la veterana intérprete. La política jugó un papel desde su inicio: la primera escena del año pasado, resuelta rápidamente a raíz de la pérdida de la elección de Hillary Clinton, mostró a Diane consternada e incrédula sintonizando (y luego desconectando) la inauguración. Trump se convirtió en fijo en la serie. Se esconde como Voldemort en la periferia de la acción, sin nombre, pero conduciendo la crisis de la semana.

El título de cada episodio marca la cantidad de días desde que Trump asumió el cargo, comparando implícitamente su presidencia con una situación de rehenes; el final es el «día 492». Los creadores, Robert y Michelle King, tocan temas como las políticas migratorias, el control de armas, las noticias falsas, el acoso sexual... «Me encanta que los creadores definieran a Diane como una mujer sensata y centrada que, por las circunstancias actuales de la política, pierde su autoridad moral y, por su orgullo liberal, se encuentra ahora desquiciada», remata la actriz.