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Drogas, pérdidas de memoria y «Friends»: el infierno que vivió Matthew Perry

El actor, que interpretó a Chandler Bing en «Friends», se recupera de una perforación intestinal

Matthew Perry, en su papel de Chandler Bing
Matthew Perry, en su papel de Chandler Bing - ABC
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Matthew Perry, el actor estadounidense que dio vida a Chandler en «Friends», fue operado hace apenas unos días en Los Ángeles debido a una perforación intestinal. Tal y como informa el medio británico «Daily Mail», el intérprete acudió al centro médico aquejado de fuertes dolores abdominales y fue intervenido de urgencia tras comprobarse la gravedad de su estado. Aunque poco más se sabe sobre el estado de salud de Perry, el propio actor ha querido tranquilizar a sus seguidores a través de un comunicado en el que, además de agradecer las muestras de cariño, ha pedido que se respete su intimidad en este delicado momento.

No se han dado a conocer las causas que generaron esta situación, pero no podemos evitar recordar los problemas que Perry ha tenido con el alcochol y las drogas. Hace apenas unos años, en 2015, el actor de «Friends» admitió haber tenido una adicción al alcohol y llegó a confesar que en sus peores días había llegado a beber un par de botellas de vodka y treinta pastillas de Vicodin. «No se puede tener un problema con las drogas durante 30 años y luego esperar a que se soluciones en un par de días», había afirmado mientras se encontraba internado en un centro de rehabilitación.

«Soy una persona bastante reservada, pero estaba en un programa de televisión que veían 30 millones de personas. La gente lo sabía y era público lo que me estaba sucediendo», explicó en su momento el intérprete. Su problema con el alcohol y las drogas se destapó en pleno rodaje de una de las series más exitosas de la historia: «Friends». De hecho, su adicción consiguió que se olvidase de tres años de los que pasó en la ficción, según contó el actor en el estreno de «The End of Longing» en Londres.

El actor ni siquiera es capaz de decir qué entrega de la ficción le gusta menos. Ante la pregunta de un periodista sobre cuál era, para él, el peor episodio de la serie, Perry respondió que probablemente fue algún capítulo emitido entre la tercera y la sexta temporada, ya que no se acuerda de ninguno de ellos. Para recuperarse, Perry recorrió un largo camino. El actor fue ingresado hasta dos veces en un centro de rehabilitación: «No se puede tener un problema de drogas durante 30 años y luego esperar que se solucione en 28 días». El actor llegó a crear el centro Perry House para prestar ayuda a personas que padecen de problemas de drogas.

Pero parecía que había superado su adicción ya que en junio de 2015, la organización Phoenix House, encargada del tratamiento sobre adicciones a este tipo de sustancias, le otorgó un premio por su esfuerzo para superar sus adicciones. «Soy un alcohólico galardonado, no debería recibir un premio. Phoenix es el que debería recibirlo», comentó en una entrevista donde también aseguró que este tipo de patologías pueden superarse siempre que haya voluntad.

De hecho, justo un año después, en 2016, el actor aseguró estar totalmente recuperado: «He tenido grandes momentos en mi vida, también muy malos... Me han dado premios y reconocimientos, pero lo mejor que he hecho es que, si se me acerca un alcohólico y me pide ayuda, siempre le digo que sí. Sé como conseguirlo».

La salida del infierno

Matthew Perry estuvo nueve años saltando de un papel a otro papel hasta que llegó a Chandler Bing. Gracias al «graciosillo» de «Friends», el actor había visto como todos sus sueños se habían hecho realidad en 1994. «Durante unos ocho meses estuve encantado de ser famoso. Hasta que me di cuenta de que la fama no iba a arreglar las cosas que no funcionaban. Creía que la popularidad me haría feliz, pero no fue así. Y me llevé una profunda decepción», dijo en unas declaraciones que recogió «XLSemanal».

Pero tres años después, comenzó su infierno. En 1997, comenzó una adicción que estuvo a punto de hundirlo. Perry sufrió un accidente de esquí acuático y las dolencias las sobrellevaba a base de analgésicos. A partir de ahí, el actor comenzó a engordar y a adelgazar con extraña facilidad. Fue entonces cuando ingresó hasta dos veces en clínicas de desintoxicación para superar la dependencia a los analgésicos, los opiáceos y el alcohol.

En mayo de 2000, estuvo hospitalizado dos semanas por una pancreatitis. El día que le dieron de alta sufrió un accidente de tráfico al volante. Hay quien asegura que la responsable de su adicción era la fama, pero Perry tiene claro que era cosa de familia. «La fama lo amplifica todo. Pero creo que se trata de algo genético. En mi familia hay alcohólicos. El hecho de que fuera tan conocido seguramente aceleró las cosas, pero hubiera tenido esos problemas igualmente. (...) Gracias a "Friends", tenía una razón para levantarme por las mañanas, ir a trabajar. Grabamos 237 episodios, y no falté a ni uno».

Finalmente, en febrero de 2001 decidió pedir ayuda a sus padres. «Estaba metido en un problema muy gordo; mi vida era un infierno», cuenta. Sus padres lo llevaron a un centro de desintoxicación. Allí estuvo dos meses y medio. El resto, ya lo hemos contado.