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El creador de «La casa de papel» da las claves de la tercera temporada

Álex Pina: «Esta serie nos pone al nivel de las grandes ligas de Estados Unidos y Reino Unido»

El Profesor (Álvaro Morte), en el centro, rodeado por sus atracadores de la tercera temporada
El Profesor (Álvaro Morte), en el centro, rodeado por sus atracadores de la tercera temporada - Netflix
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Bienvenidos otra vez. «La casa de papel», la serie española más internacional de los últimos años, vuelve este viernes a Netflix con su tercera parte y un nuevo atraco, más grande, espectacular y adictivo que el anterior. «Esta ficción estaba concebida como una serie cerrada y necesitábamos un motor emocional fuerte para volver a reunir a la banda. Primero por respeto, luego por vértigo ante el éxito y también por miedo a decepcionar al público. Se ha convertido en una serie casi de culto, tiene muchos fans en el mundo y queríamos hacer algo más poderoso en todos los términos, narrativos, de producción…», cuenta Álex Pina, creador de la ficción de habla no inglesa más vista de la plataforma y firme defensor del punto «ibérico, latino y emocional» de su thriller. Unos meses después de que Netflix les ofreciese dar continuidad a la ficción de atracadores, encontraron el motivo para reunir a la banda.

El Profesor (Álvaro Morte), Tokio (Úrsula Corberó), Nairobi (Alba Flores), Denver (Jaime Lorente), Mónica Gaztambide reconvertida en Estocolmo (Esther Acebo), Helsinki (Darko Peric) y Raquel Murillo, ahora Lisboa (Itziar Ituño), a los que se unirán el Ingeniero (Rodrigo de la Serna), Bogotá (Hovik Keuchkerian) y Marsella (Luka Peros) llevarán a cabo una operación casi suicida, narrada en varios tiempos, con más medios que nunca, dentro y fuera de la pantalla.

Aunque el presupuesto total de la serie es el secreto mejor guardado de la banda, el despliegue técnico puede dar una idea de la magnitud de la tercera parte: han grabado en Italia, Tailandia, Panamá, Reino Unido y España a un ritmo cercano a los veinte días por capítulo. «Antes, contábamos con unos presupuestos muy contenidos, con limitaciones. Hacíamos thrillers sin quemar gasolineras. Ahora tenemos un techo más amplio para soñar. Esta es, sin duda, la serie más grande que he hecho y nos pone al nivel de las grandes ligas de Estados Unidos y Reino Unido», reivindican Pina y Jesús Colmenar, director de la serie.

Tras ganar el Emmy internacional, los atracadores vuelven más reivindicativos que nunca, con una serie de autohomenajes que emocionarán a los millones de fans que se han sentido identificados con los monos rojos y las máscaras de Dalí. «Es una serie muy actual. Habla de problemas a los que se enfrenta la sociedad, que afectan a personajes con los que te puedes identificar no tanto porque seas cercano a Denver o a cualquier otro, sino a lo que les pasa por dentro. También hay temas más abiertos como el machismo, la importancia que le damos al dinero, la injusticia social...», reflexiona Morte.

«Va de la mano de movimientos y reivindicaciones muy necesarias. Pone la lupa en cierta debacle del sistema financiero. Este nuevo golpe va a la médula de ese sistema, una injusticia que afecta a millones de personas en todo el planeta», añade De la Serna, que no teme las comparaciones con Berlín (Pedro Alonso), quien reaparece en estos nuevos ocho episodios. «Mi personaje también tiene la voz de mando dentro del atraco, pero los personajes no se parecen, aunque el Ingeniero también es un poco psicópata», bromea.

Rozando la locura estará también la nueva policía que perseguirá a la banda, Alicia Sierra (Najwa Nimri), embarazada de ocho meses. «Va por ellos a muerte», dice la actriz, que conocía la serie gracias a su hijo, fan absoluto. «No se parece en nada a Raquel. El otro día colgué una foto con El Profesor en redes sociales y me di cuenta del cariño que tenía la gente a la anterior Policía. A mí no me tendrán tanto».

La cara B del éxito

El éxito internacional ha convertido a sus protagonistas en estrellas mundiales, con millones de seguidores en redes sociales. «A nivel profesional, el cambio ha sido maravilloso, porque eres más visible. A nivel personal, tu vida cambia, estás más expuesto, recibes mucho amor pero no siempre en el momento o forma adecuada. Yo he hecho un viaje muy intenso para reconciliarme con el mundo, porque el cambio es muy fuerte y nadie te enseña. No hay una escuela de fama», plantea Jaime Lorente.

«Yo me siento más vulnerable, más observada. Es abrumador que haya ojos puestos en ti cuando estás discutiendo por teléfono o en la compra. Pero el cariño recibido es tan grande que se come todo lo demás», añade Esther Acebo. «Ahora nos llaman de todo el mundo, pero no sabemos cómo nos sentará esta ola. Tiene una situación de vértigo y oportunidad que no te deja indiferente. Lo complicado es saber cómo cruzarlo para no dejar de ser tú mismo. También nos ha pillado ya más maduros», bromea Alonso.

Ninguno, eso sí, esperaba este éxito mundial en 2017, cuando comenzaban su andadura en Antena 3. Ni siquiera cuando la serie pasó a Netflix, donde explotó definitivamente. «Cuando leí la primera separata ya vi que teníamos entre manos algo a lo que se le podía sacar mucho partido. En la primera lectura de guión ya se generó un clima espeso», recuerda Morte. «A mí me han llegado a decir que se tenía que haber quedado ahí, porque era redonda, y ahora la vamos a fastidiar», bromea Ituño. De momento, el arranque cumple con nota. Y contarán con una cuarta parte para superarse, aunque no llegará al menos hasta 2020.