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«Zona Hostil»: El cine español se alía con el Ejército de Tierra

Esta trepidante película de acción, que se rodó en el desierto de Almería –el mismo que pisaron estrellas como Clint Eastwood–, es la primera gran producción bélica de nuestro país

Despliegue de los soldados de «Zona hostil»
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Tac, tac, tac, tac. El ruido ensordecedor provocado por los dos rotores del helicóptero de carga Chinook se extiende por todo el desierto de Tabernas -en Almería- mientras corta el cielo con su vuelo. La velocidad del aparato asombra. Al menos si se tiene en cuenta su gran tamaño (30 metros de longitud) y su peso (unos 14.000 kilos, lo mismo que una docena de turismos). En tierra, la polvareda levantada por las aspas es inmensa. Con ella apenas se alcanza a ver a los soldados que se arremolinan bajo la aeronave. Tac, tac, tac, tac. Una nueva pasada. En este caso en sentido contrario. La arena sale despedida con fuerza y no tiene reparos en rasgar la piel de aquel que se cruce en su camino. Tras esta maniobra, de detrás de un pedrusco se alza la voz de un hombre enfundado en unas gafas de esquí que usa para repeler la grava que le entra en los ojos. «¡Aborta. Demasiado polvo. Hay que repetir!». Puede parecer que acabamos de asistir a una operación militar, pero nada más lejos de la realidad. La escena ocurría en el rodaje de «Zona hostil», la última producción bélica española que ha llegado este viernes a los cines de todo el país. Y el que grita es el ayudante de dirección, Javier Petit.

Gran presupuesto para una cinta de acción

La repetición de la toma está justificada. Sobre todo al saber que este largometraje será una verdadera superproducción. «Nuestro presupuesto es de unos cinco millones de euros, algo extraño porque la mayoría de las películas que se hacen en España suelen disponer de unos dos o tres millones», explica el productor ejecutivo, Javier López Blanco, a ABC. Todo debe ser perfecto, y eso lo saben tanto las productoras que se han unido para crear esta cinta («Tornasol Films», «Hernández y Fernández P. C.» y «Castafiore Films»), como los actores que dan vida a sus protagonistas. Un abanico de artistas entre los que destacan Ariadna Gil («Belle Époque»), Raúl Mérida («Reverso») o el último ganador del Goya Roberto Álamo. Todos ellos, por cierto, ataviados con los uniformes y el equipo que los soldados de nuestro país portaban en Afganistán en 2012 –la época en la que está basada la trama– y supervisados de cerca por los oficiales del Ejército. Y es que, además de los habituales en el set (cámaras, maquilladores...) en el rodaje estuvieron casi 80 soldados de las FAMET (Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra) y la Legión. Unidades que han cedido cinco helicópteros para el rodaje y asesoraron a los artistas para que parezcan auténticos militares ante las cámaras.

[Así fue la heróica misión que inspiró «Zona Hostil»]

Además de contar con un presupuesto envidiable, el guión de la cinta se basa (por primera vez) en un suceso real acaecido al Ejército español en la guerra de Afganistán. Un conflicto que comenzó en 2001 después de que EE.UU. y el Reino Unido por un lado, y las Naciones Unidas por otro, acudieran a la región para pacificarla y reconstruirla. «Desde su entrada, España participó realizando labores humanitarias, de seguridad y de entrenamiento de las fuerzas de la zona. Las “operaciones quirúrgicas” -las ofensivas- corrieron a cargo fundamentalmente de los norteamericanos», explica el divulgador histórico José Luis Hernández Garvi («Héroes, villanos y genios», Edaf) a ABC.

Es en ese contexto en el que se ambienta «En zona hostil». «El suceso ocurrió en 2012 cuando un Medevac, un helicóptero medicalizado español que iba a rescatar a dos americanos heridos escoltados por la Legión, sufrió un accidente y volcó al tomar tierra», destaca López. Aunque en principio se pensó que lo mejor era hacerlo explotar para evitar que fuese capturado, al final se tomó la decisión de enviar dos Chinook para rescatarlo. Los militares, por tanto, tuvieron que resistir una noche entera los ataques enemigos hasta la llegada de los refuerzos.

Helicóptero accidentado en Afganistán
Helicóptero accidentado en Afganistán

De Tabernas a Afganistán

Para recrear este suceso, los productores contactaron hace más de dos año con el Ejército de Tierra, desde donde se decidió ceder a los cineastas dos helicópteros de ataque Tigre y 3 Chinook para la grabación. «Los actores también han pasado dos semanas con nosotros. En la primera recibieron una formación militar básica en la que aprendieron los empleos dentro del Ejército, las relaciones profesionales con la jerarquía y el manejo del armamento que iban a emplear en la película. En la segunda cada uno estuvo una unidad concreta. Los que iban a interpretar a los tripulantes del helicóptero, por ejemplo, trabajaron con verdaderas tripulaciones y simuladores», determina el coronel en la reserva José Allué, jefe del contingente español en Afganistán en 2005 y el principal asesor del largometraje.

Desde entonces, y según explica el capitán Jesús Picazo, la integración entre cineastas y militares es total para que la película sea lo más real posible. «Aunque hemos tenido que aprender que hay que respetar la parte artística y que no todo puede ser exactamente como sería en la realidad, hemos tratado de ser lo más coherentes posibles a nivel táctico», señala. López, por su parte, bromea: «El campamento, el nivel de colaboración... parecemos americanos».

En palabras del productor, fueron los asesores militares los que aconsejaron que la película se rodase en el desierto de Almería. La misma arena que en su momento pisaron estrellas como Clint Eastwood. «Muchos militares que estuvieron en Afganistán coincidieron en que esta zona era igual», añade. La película ha llegado a las salas aupada por una gran promoción que la ha situado como uno de los estrenos del fin de semana. «Cuando me tocó hacer la “mili” fui insumiso y ahora, que he tenido que hacerla de forma exprés para actuar, me he dado cuenta de que la labor de los militares es totalmente digna de respeto. Hay una separación muy grande entre lo militar y lo civil y nos olvidamos de que el Ejército está para apoyarnos y defendernos», explicaba Ismael Martínez, quien interpreta al cabo primero Carranza.