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«Yo, Tonya» ¿Por qué Tonya Harding fue la mujer más odiada de América?

La película de Craig Gillespie está nominada a tres Oscars, incluyendo actriz protagonista (Margot Robbie) y de reparto (Allison Janney)

Margot Robbie se pone en la piel de Tonya Harding en «Yo, Tonya»
Margot Robbie se pone en la piel de Tonya Harding en «Yo, Tonya» - ABC
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Tonya Harding ha pasado a la historia por dos razones. Por ser la primera patinadora estadounidense en completar un salto de triple axel en una competición (en 1991) y por la curiosa historia de la agresión a su principal rival deportiva, Nancy Kerrigan. Aunque ella siempre negó estar implicada y, de hecho, jamás fue condenada por ello, aunque sí por encubrirlo. «Yo, Tonya», dirigida por Craig Gillespie («Noche de miedo») transforma la delirante historia que ocupó durante años titulares en los medios de comunicación estadounidenses (y de gran parte del mundo), y que convirtió a Tonya Harding en la mujer más odiada de Estados Unidos, en una comedia negra. «Los medios siempre la pintaron como la villana, pero su vida es mucho más complicada y trágica que eso», aseguraba el director en la presentación del filme.

La película, que opta a tres Oscar por mejor actriz principal, secundaria y montaje, se traslada hasta la América profunda –que tan de moda está por películas como «Tres anuncios en las afueras»–. Como se pueden imaginar, por aquel entonces los responsables del patinaje no esperaban grandes cosas de las mujeres y tampoco querían dejar de ser un deporte para niños ricos y bien educados; sin embargo, Harding cambió esas dos premisas.

Tonya Harding comenzó a patinar con apenas tres años bajo la tutela de la fallecida Sylvia Harpolscheimer. Pero no era el único deporte que practicaba. Harding también cazaba y hacía carreras automovilísticas (gracias a las cuales aprendió mecánica automotriz con su padre). Su madre era la base de la familia: trabajaba como camarera mientras preparaba a mano los trajes de patinaje para las competiciones de la pequeña. Ya esta situación hace pensar que la familia de Harding no era del todo convencional y así era. Tonya tuvo una infancia problemática. Llegó a afirmar que su madre había abusado mental y físicamente de ella. De hecho, hasta la propia madre admitió haber golpeado a su hija en una pista de hielo.

Margot Robbie es Tonya
Margot Robbie es Tonya

No fue hasta mediados de los ochenta cuando comenzó su escalada en el mundo del patinaje. En 1986, se posicionó en el sexto lugar en el Campeonato de Estados Unidos. Poco a poco fue escalando puestos hasta que, tras ganar el Skate America en 1989, fue considerada una fuerte rival en el Campeonato de Estados Unidos de 1990, pero, por culpa de la gripe y el asma, realizó un trabajo que no estuvo a la altura. Esto le supuso bajar desde el segundo puesto hasta el séptimo. Cinco puestos de golpe.

Así, el año decisivo para Harding fue 1991. Realizó su primer triple axel en el Campeonato de Estados Unidos, lo que le hizo ganar el título. Ese mismo año volvió a realizarlo en el Campeonato del mundo y se convirtió así en la primera mujer norteamericana en llevarlo a cabo en un evento internacional. Sin embargo esta vez no le valió el título. Terminó en segundo puesto por detrás de Kristi Yamaguchi.

Harding no fue capaz de realizar otro triple axel y comenzó a bajar en la clasificación. En 1992, quedó tercera en el Campeonato nacional; cuarta en los Juegos Olímpicos de Invierno, y sexta en el Campeonato Mundial. Al año siguiente ni siquiera llegó a clasificarse para este último. Sus resultados habían empeorado muchísimo y la tensión aumentaba. Por si eso no fuera suficiente, se vio envuelta en el escándalo desatado al descubrirse que su exmarido, Jeff Gillooly, había conspirado con Shawn Eckhardt y Shane Stant para atacar a su principal rival en el Campeonato de Estados Unidos de 1994, Nancy Kerrigan.

El ataque

Era el 6 de febrero de 1994. Nancy Kerrigan, la principal rival de Harding, había estado practicando en Detroit ajena a lo que ocurriría cuando acabara la sesión de entrenamiento. Instantes después de terminar fue atacada por el que sería posteriormente identificado como Shane Stant. El agresor golpeó a la patinadora en el muslo, escasos centímetros por encima de la rodilla. No consiguió fracturar la pierna de Kerrigan, pero sí que le provocó una lesión que le obligó a perderse el Campeonato de Estados Unidos, competición que ganó Harding. Según se demostró tiempo después, el exmarido de Harding, Jeff Gillooly, y su guardaespaldas, Shawn Eckhardt, contrataron a Stant para lesionar a Kerrigan y asegurarse así de que no fuera a los Juegos Olímpicos de Invierno de 1994 en Lillehammer. Sin embargo, sí que fue y compitió junto a Harding. De hecho, Kerrigan consiguió la medalla de plata, mientras que Harding terminó en una lejana octava posición.

El ataque a Kerrigan y la presunta participación de Harding desataron un revuelo mediático difícil de controlar. Kerrigan apareció en portadas de revistas como «Time» en enero de 1994, mientras que un sinfín de reporteros acudieron a las prácticas de Harding en Portland. De hecho, la retransmisión de los Juegos Olímpicos se convirtió en una de las transmisiones más vistas en la historia de Estados Unidos.

En todos los titulares

Finalmente, el 1 de febrero de ese mismo año, Gillooly confesó su culpabilidad y testificó contra Harding a cambio de una rebaja en su condena. Todos los involucrados –Gillooly, Stant, Eckhardt y el conductor del coche en el cual se dieron a la fuga, Derrick Smith– cumplieron condena en prisión por el ataque. Mientras que Harding, a la que no pudieron responsabilizarla de los hechos, fue condenada a tres años de libertad vigilada, 500 horas de servicio comunitario y una multa de 160.000 dólares. Además, se vio obligada a retirarse del Campeonato Mundial de 1994, a renunciar a la Asociación de Patinaje Artístico de los Estados e, incluso, le retiraron su título de campeona nacional de 1994 y fue vetada en cualquier evento administrado por la asociación. Nunca sabremos realmente hasta qué punto Tonya estuvo implicada o no en la agresión. Por esta razón, «Yo, Tonya» presenta los distintos puntos de vista de los implicados y será solo el propio espectador quien elegirá la versión con la que quiera quedarse.

«Yo, Tonya» va más allá de los logros deportivos o los escándalos, la película viaja hasta la cara más desconocida de la patinadora para ver los abusos que sufrió. Su madre no fue la única que la maltrató. Su primer matrimonio tampoco fue un camino de rosas. «Descubrir el mundo del que procedía Tonya y la concentración y la perseverancia que necesitó para llegar a dos Juegos Olímpicos entre todo el caos de su vida me dio una perspectiva completamente distinta sobre ella», añade Gillespie.