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Luis Ospina: «La gente es muy crítica con su propio cine porque está embrutecida por Hollywood»

El cineasta que acuñó el término «pornomiseria» y puso en el espejo a los autores que triunfaban en Europa con películas sobre los más desfavorecidos mantiene su espíritu crítico contra un arte «en decadencia»

Luis Ospina, jurado del Festival Márgenes
Luis Ospina, jurado del Festival Márgenes
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Ser crítico no es lo mismo que criticar. Ser crítico exige conocimiento mientras que para criticar solo hace falta una lengua -o una pluma- afilada. Luis Ospina (Cali, Colombia, 1968) es duro con el cine actual que llega de Hollywood o el que lo copia. Lo es, por tanto, con casi todo. Dice que es insulso. Hasta decadente. Y lo puede hacer porque en más de cuarenta años de carrera ha sido todo: guionista, director, montajista, productor, director de festivales, profesor... Por ser, ha sido hasta el protagonista de «Todo comenzó por el fin», documental que da testimonio de que exisitó «Caliwood», un grupo de jóvenes artistas que en los años setenta rompieron las normas para crear las suyas. Quizá fueron los últimos que se atrevieron. Ahora, el creador del término «pornomiseria», que desmontaba a los cineastas burgueses que retrataban la miseria de Sudamérica para ganar Festivales en Europa, regresa a España para ser jurado del Festival Márgenes.

P - En los años 70, sus compañeros cineastas en Cali llegaron a crear un movimiento propio que fuera se conoció como Caliwood. Hace años que no surge un movimiento que acoja a varios artistas en torno a una idea común. ¿Qué ha pasado en este tiempo?

R - Ahora no es fácil que surjan grupos o movimientos artísticos que se reúnan para hacer algo. Estamos más separados que nunca, y sé que es contradictorio decir esto en la época de internet. El Grupo de Cali surgió en parte porque estábamos en una ciudad de provincias, pequeña, nos veíamos a diario. La vida y la fiesta (La «rumba») estaba unida, todo era lo mismo. Y éramos una generación que venía del mayo del 68, del hipismo, con sus ideas libertarias. En el mundo de ahora es difícil que se formen grupos.

P - Somos más individualistas...

R - Sí, no nos frecuentamos. Hablamos por tuits, chats... Todas estas cosas, pero es muy importante la parte vivencial para que un grupo tenga coherencia. Además, en Cali en esa época había un movimiento cultural muy rico, con bienales de artes plásticas, festivales de cine... Había artistas diferentes, de diferentes disciplinas, que se conocían y estaban juntos. Fueron las condiciones y el tiempo para que saliera el Grupo de Cali. Un grupo que, en sus orígenes, se parece al de la Nouvelle Vague en Europa.

P - ¿Cree que el cine, o el arte, se ha estancado? ¿O que los artistas con sello propio han perdido peso en la sociedad?

R - Las cosas son más complicadas ahora. Ni el arte ni el cine son lo que eran. Antes el cine marcaba la vida de la gente, no solo a los cinéfilos. Ir al cine el fin de semana en familia era un ritual, con sus templos cinematográficos, cada teatro con su arquitectura, su personalidad... Ahora van a multicines sin personalidad, que son iguales en Sri Lanka, Madrid o Cali. No hay personalidad. El cine no es una parte tan integral de la vida de las personas. Nuestra generación vio el primer desnudo en una película, vio el primer beso en una película. El cine era importantísimo, ahora se quedan en casa viendo televisión y series insulsas. Lo que se produce es insulso, decadente. Pero es así también en el arte.

Hollywood ha llevado a que el espectador tenga el límite de atención de una ardilla. Ningún plano dura más de siete segundos. Todo se mueve muy rápido, todo hace mucho ruido, todo son efectos especiales...
Luis Ospina, Cineasta, jurado del Festival Márgenes

P - Las series y la televisión que valora así, ¿realmente cree que no valen nada?

R - La televisión solo existe por la publicidad. Los contenidos no son importantes, son un relleno. Esa es la diferencia con el cine. La televisión pudo ser el mejor invento del mundo, un proyecto educativo muy grande. Ya lo dijo Roberto Rossellini: «El cine ha muerto». Él cambió su producción y la volcó al cine dicáctico para televisión, pero en una época dominada por el consumo la televisión no es lo que pudo ser.La producción en este tipo de plataformas realmente no vale nada, es insulsa? El concepto de cultura líquida.

P - ¿Y el cine no? Hoy en día las grandes productoras tienen calculado el impacto económico hasta si incluyen un personaje asiático o negro...

R - El cine predominante es el que hace Hollywood, y desde «Tiburón» y «La Guerra de las Galaxias» Hollywood se dedicó al cine de espectáculo y de grandes presupuestos. Y de ahí fue degenerando y degenerando y degenerando hasta llegar al cine que Hollywood produce hoy, un cine trillado, donde no hay nada original. Todos son precuelas, secuelas o remakes. Es un cine hueco, que se basa en la publicidad para venderse a sí mismo. Es una maquinaria muy grande, y esto hace que a las cinematografías nacionales les cueste surgir. En Colombia, el 92 del tiempo de las pantallas está ocupado por el cine norteamericano. Queda un 8 para el europeo, el asiático el nacional...

La Pregunta

P - Los problemas son los mismos en Colombia, España... ¿Allí también se critica el cine nacional tanto como aquí?

R - Sí lo es. Es igual en casi todos los países. La gente es muy crítica con su propio cine porque está embrutecida por el cine de Hollywood. Yo culpo en parte al propio espectador porque se ha dejado deformar por la penetración cultural que es el cine norteamericano y la televisión insulsa que tenemos en cada país. Es un problema de educación. Las películas nacionales que más funcionan son las comedias ligeras.

P - ¿Debe el arte educar?

R - Sí, y por eso es importante la labor de los festivales. Yo dirijo el Festival de Cali, y creo que debemos tener una labor educativa que pasa por visibilizar lo invisible. El mundo es muy complejo y no se puede ver con una sola mirada. Y el alma humana es un pozo sin fondo que no se puede tratar de la forma superficial que lo hace Hollywood.

P - ¿Y debe denunciar?

R - El arte debe ser testigo de su tiempo. No debe cerrarle los ojos a la realidad. Yo vengo de un país con una realidad muy dura: guerra, narcotráfico, guerrillas... Tiene muchos temas muy difíciles de tratar. Que no se caiga en lo que llamamos en los años setenta la «pornomiseria»: explotar la miseria de estos países con fines mercantilistas y superficiales. El arte tiene que ser testigo de su tiempo. Decir: «esto está pasando, qué vamos a hacer con esto que pasa». Pero las soluciones no las daremos los cineastas ni los artistas, que las den los políticos

P - Ya que saca el tema de la pornomiseria de «Agarrando Pueblo». ¿Lo que ocurre en Colombia ahora con «Narcos» es similar? Parece que solo existe Pablo Escobar...

R - Sí. Pablo Escobar es ya una franquicia. Se abusa de esos temas que te contaba. Lo hacen de una forma superficial. El abordaje en la televisión, las series (que es lo que está de moda) y en algunas películas, deforman la historia. ¿Por qué Pablo Escobar es interpretado por un actor que se llama Javier Bardem y que habla en inglés?

¿Por qué Pablo Escobar es interpretado por un actor que se llama Javier Bardem y que habla en inglés?
Luis Ospina, Cineasta

P - O un brasileño en «Narcos»

R - Eso es... Qué mundo estamos viviendo. El esperanto ya se probó y no funcionó y ahora quieren imponer una especie de esperanto cinematográfico neutro que no tiene ningún sentido, son solo fórmulas para hacer coproducciones y hacer dinero.

P - Al menos en las películas que hacían pornomiseria el mérito y el dinero se quedaba en Colombia. Hoy lo único que dejan es una mala imagen...

R - Colombia a veces se convierte en el set de un cine foráneo. Hace poco estuvo en Medellín Tom Cruise con una película de no se qué piloto... (Risas)

P - ¿Cuál es la salud del cine documental?

R - El cine más importante hoy día es el cine de no ficción. Hasta «Tiburón», el lenguaje narrativo alcanzó unos niveles muy altos en Hollywood. Luego se ha estancado: hay como miedo a narrar. Ahora tenemos que soportar películas con una cantidad de personajes que no hacen nada, no hablan nunca.. Son películas lentas, no hay argumento.. No hay nada. Es como ver una pintura secarse en la pared.

Tenemos que soportar películas con una cantidad de personajes que no hacen nada, no hablan nunca.. Son películas lentas, no hay argumento.. No hay nada. Es como ver una pintura secarse en la pared.
Luis Ospina, Jurado del Festival Márgenes

P - Y el resto son películas con planos que no duran ni tres segundos...

R - El lenguaje de Hollywood ha llevado a que el espectador tenga el límite de atención de una ardilla. Ningún plano dura más de siete segundos. Todo se mueve muy rápido, todo hace mucho ruido, todo son efectos especiales y un actor delante de una pantalla verde. No quiero predecir el futuro, pero estas películas se van a ver muy ridículas dentro de 30 años.

P - Ha mencionado a Spielberg y a George Lucas. ¿No le gustan nada de verdad?

R - No he vuelto a ver una película suya. Prefiero otros de esa generación, como Martin Scorsese. Spielberg te hace una película de Lincoln, otra de un señor que salva a los judíos, otra de un muñeco que habla.. No hay una visión de autor tal y como se consideraba antes.