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«La llamada»: Llegar a Dios por el camino del reguetón

«Los Javis», creadores del fenómeno teatral de los últimos años, defienden su filme: «Vienen grupos de monjas y seminaristas a ver el musical. Incluso un cura ha compuesto una de las canciones de la película»

Una escena del filme con macarena García y Gracia Olayo
Una escena del filme con macarena García y Gracia Olayo
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Cuando en 1975 se estrenó en el Alcalá Palace la obra «Jesucristo superstar», decenas de personas protestaron a las puertas del teatro. Casi 40 años después, en 2013, nacía en el Teatro Lara de Madrid el musical «La llamada», que toca la realidad religiosa desde otra perspectiva muy alejada. Los espectadores de ahora, más de 300.000 personas en cinco temporadas, no gritan: cantan desde el patio de butacas. Lo que todos ellos han visto -sigue en cartel, ahora con un elenco diferente al original- es la historia de dos jóvenes cuya única aspiración es salir de fiesta y triunfar «cantando» reguetón. Durante una estancia en un campamento de monjas en Segovia, a una de ellas se le aparece Dios reconvertido en cantante de blues que se arranca con temas de Whitney Houston: «No ofende a nadie. Al teatro vienen grupos de monjas al lado de despedidas de soltera. Incluso una de las canciones la compuso un cura», explican a ABC Javier Ambrossi y Javier Calvo, los creadores de un fenómeno que da el salto al cine este viernes con ellos en la dirección.

«Los Javis», como ya se les conoce, son el nuevo fenómeno del cine español. Están de moda. Su serie «Paquita Salas» arrasa en internet (y se llevó varios Premios Feroz este año) y serán profesores en la nueva Academia de Operación Triunfo. A su lado están Macarena García (hermana de Ambrossi) y Anna Castillo, Belén Cuesta, Gracia Olayo y Richard Collins-Moore. El elenco original ha regresado para la película. Una cinta que promete novedades para los que ya la vieron en Teatro: «Hemos puesto ambientes y personajes nuevos. También habrá cosas que quien viniera al teatro echará de menos, pero hemos tenido que readaptar lo que ya no nos hacían gracia», explica la pareja a ABC.

El salto a la dirección, pese al vértigo, no ha sido un problema para «los Javis». Tampoco la presión de los seguidores y las posibles decepciones: «Nos hemos acostumbrado a que se magnifiquen las cosas que hacemos, cuando no dejan de ser pequeñas. Que nos dejen también crecer a nuestro ritmo. Me encanta el cariño de la gente, estoy muy agradecido, pero a la vez tienen que entender que es nuestra primera película. Es muy fuerte, que no se le olvide a la gente», dice Ambrossi ante las expectativas tan altas que han creado. «A mí no me da miedo que haya críticas negativas, me da miedo no saber llevarlas», apunta por su parte Calvo.

Talento femenino

Buena parte del éxito de la película son sus protagonistas. Todas, excepto la madre superiora, experimentan un viaje que les hace afrontar la vida desde nuevas perspectivas, desde la llamada de Dios a la llamada del amor. Y todo bajo la teoría de «Lo hacemos y ya vemos», eslogan de la película que se ha convertido en el lema de la vida de todos ellos. «Gracias a la “La llamada” he encontrado un hueco profesional y personal, una familia por un lado y por otro un personaje que ha sido una plataforma», aseguraba Anna Castillo, Goya a mejor actriz revelación por «El olivo». En todo este tiempo, los directores han cuidado la obra como «a una hija»: «En el teatro pasa mucho eso de “la dirijo y me voy”. Y cuando vas al año siguiente ves un desmadre colectivo. Nosotros somos muy de estar encima».

Cómodos en su papel de directores, «los Javis» reconcen que lloraron el primer día de rodaje. «Se me cayeron todas las lágrimas», asegura Calvo. «Yo me llevé la silla que pone “director” a casa», remata Ambrossi. Pese a todo, defienden el mensaje «de felicidad y alegría» del filme: «Habrá gente que lo sienta muy propio y gente a la que le moleste mucho ese discurso», sentencia Ambrossi.