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Goya 2018 | Verano 1993 Carla Simón: «Echo de menos escribir, volver a mi mundo y tener un poco de rutina»

La directora de «Verano 1993» (8 nominaciones al Goya) habla sobre su favoritismo, los próximos proyectos y la pérdida de la inocencia: «Ha sido un viaje muy bonito y creo que hemos vivido un milagro»

Carla Simón, directora de «Verano 1993», antes de la entrevista para ABC
Carla Simón, directora de «Verano 1993», antes de la entrevista para ABC - Isabel Permuy
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Decía Oti R. Marchante en su crítica de «Verano 1993» que «el dolor de la historia está magistralmente mullido por la delicada observación y el sutil plumaje de la mirada de la directora». Ella es Carla Simón (Barcelona, 1986) y en las distancias cortas ofrece la misma delicadeza, inteligencia y mirada sutil que en su película. Y también la fuerza que sale de las entrañas de una novata que sabe que con la historia –personal, vivida, dolida– que durante años fue filmando en su cabeza al recordar su infancia se ha convertido en la favorita de este año para los Goya 2018. Y lo que es mejor, ha abierto la puerta de una industria que tiene en ella un talento para el futuro.

P - Promoción, entrevistas, más entrevistas, eventos... ¿En qué punto está ahora Carla Simón?

R - Con ganas de pasar página, hablar de otras cosas, centrarme en lo nuevo (risas). Cuando haces una película por primera vez no sabes muy bien lo que has hecho, y ahora ya es la satisfacción del reconocimiento. Ha sido un viaje muy bonito y creo que hemos vivido un milagro. Hay que verlo así porque nunca se sabe cuándo se va a volver a repetir.

P - Los periodistas le hacemos hablar de todo menos de la película... ¿Lo prefiere después de que le preguntáramos tantas veces por la historia personal de «Verano 1993» antes del estreno?

R - A veces se agradece no tener que volver a contar la película otra vez. Aunque parece que por ser director tienes que tener opinión de todo: hay muchas cosas de las que no tengo opinión concreta. Eso sí, me obliga a reflexionar sobre cómo es el mundo del cine aquí y ahora, y es verdad que si no lo hiciera por este motivo, no reflexionaría tantos asuntos...

P - ¿Y qué ha aprendido de esas reflexiones?

R - A dar más valor al cine de lo que antes le daba. Antes era como una cosa muy personal, como que quería hacerlo porque me gusta contar historias, pero de pronto el hecho de ver qué efecto tiene sobre el público, y ver que les ha emocionado, o que les ha hecho reflexionar, te hace entender el poder del cine: un poder trasformador sobre la sociedad y que hace que la gente ponga en valor cosas de su propia vida, y eso es muy fuerte. Y sobre todo, el cine tiene la capacidad de llegar a mucha gente porque se reproduce sin que tengas que estar. Y es algo muy obvio, pero cuando empiezas tus ganas están en rodar y no te paras a pensar en cómo va a repercutir en la gente.

P - El año pasado Raúl Arévalo ganó novel y película, categorías en las que eres favorita. ¿Te gusta esa etiqueta, notas la presión?

R - Es difícil verme como favorita porque cuando estás dentro no sabes valorar tu película en relación a las otras. Sí que es verdad que ha habido mucho cariño del público y de la crítica, que han apoyado mucho la película, pero eso no tiene por qué trasladarse a premios porque las Academias son muy impredecibles. No sabes qué va a pasar.

Pregunta - ¿Qué hace a las películas de directores noveles tener esa fuerza tan especial? es la inocencia de la primera vez, unas historias que llevan mucho tiempo fraguándose en vuestro interior...

Respuesta - Depende del director. En mi caso, y creo que en el de Raúl Arévalo el año pasado, es que son historias que llevas tiempo queriendo contar y a las que les pones todo el cuerpo y el alma. Y sí que hay algo que nunca se va a volver a repetir: esa sensación de que no hay mañana cuando haces una primera película, lo das todo. A veces demasiado, hasta la salud. Con esta experiencia previa ya sabes cómo gestionar y gestionarte. Por ejemplo, ahora sé que si estás escribiendo tienes que descansar un fin de semana. Con Verano me di cuenta de que llevaba dos años sin tener un día libre

P - Con la experiencia uno se despoja también de la inocencia...

R - Claro, tiene cosas buenas y malas. Creo que echaré de menos la inocencia a la hora de presentar la película, porque me acuerdo en Berlín que me dijeron tras el estreno: "bueno, a ver qué dice mañana la crítica". Y yo: "ah, ¿que va a haber críticas?". Ni lo había pensado. Como los viernes del estreno, o las entrevistas, que pensaba, ¿quién va a querer entrevistarme…? La parte positiva es que al conocer el proceso y cómo eres tú, comprendes mejor lo que necesitas y lo que no.

P - Y llega también el vértigo de la segunda historia...

R - Hombre, la presión está ahí. Y en este momento de exposición sí la siento, aunque confío en que cuando empiece a trabajar se irá. Estoy con dos proyectos, pero el que seguramente haga, y no lo cuento porque está verde, habla de relaciones familiares, del mundo rural, Lleida… Habrá cosas personales, de mundos que conozco, pero no tan personal, para empezar no está basado en mi experiencia que después de todo el viaje de Verano me apetece cambiar.

P - Ahora podrá ir a los productores y pedirles más que en la primera película...

R - Ya les pedí mucho para Verano, otra cosa es lo que me dieron (risas). Para ser justo, me dieron todo lo que necesitaba, solo eché de menos más tiempo para rodar ya que las niñas te limitaban.

P - Pensemos a futuro: Estamos en el lunes 5 de marzo, un mes después del fin de semana de los Goya, ¿piensa qué será de su vida? ¿Teme el vacío y echar de menos esta vorágine?

R - No creo que eche de menos esto, y eso que es muy bonito. Es curioso. Si tu escribes, tienes un momento de soledad absoluta y llega un momento en el que te tienes que forzar para salir a la calle a tomarte una cerveza. Y luego, al empezar el rodaje, es un giro de 180 grados porque estás todo el día rodeado de gente, del equipo… Y luego la parte de la promoción, donde todo es fiesta. Ahora echo de menos volver a mi mundo y tener un poco de rutina, y cuando la tenga echaré de menos esto. Así es la vida. Pero vacío no, porque cuando te enamoras de lo que estás escribiendo te da una energía que te centra.

P - El tema de estos Goya será el feminismo, parece. ¿Qué hay que hacer para que haya más historias femeninas y para que haya más presencia de mujeres entre los nominados?

R - Es cierto que solo hay dos mujeres nominadas en dirección, pero bueno, ahí están también historias de mujeres dirigidas por hombres: «No sé decir adiós», de Lino Escalera y «La llamada», de los Javis. Siempre me pareció una tontería eso de «cine para mujeres». Lo que tiene que cambiar es que haya más mujeres produciendo, ese es el cambio importante. En este tipo de cines en el que funcionamos con ayudas y televisiones públicas, creo que el sitio crucial donde se deciden las cosas son los comités y ahí debería haber paridad. Es el año para hablar de las mujeres.

P - ¿Qué ocurrirá en la noche de los Goya con este tema, se preparan movimientos como el de los Globos de Oro?

R - Creo que se hablará mucho del tema, es normal, los discursos están para eso, y es importante que si está sobre la mesa se hable de ello. Pero nosotros lo hemos vivido diferente a Estados Unidos. Allí salieron muchos nombres, aquí no sé por que no han salido. Yo, personalmente no lo he vivido y no conozco a nadie que lo haya sufrido, pero pertenezco a una generación donde por suerte la gente es más respetuosa. Y porque mi equipo es femenino: desde productoras a jefas de equipo.

La Pregunta

P - ¿Para qué sirve una gala de premios donde los académicos se votan a sí mismos?

R - Los premios son importantes para promocionar nuestro cine y que la gente vaya a ver las películas. Pero yo soy muy justa. Si no he visto todas las películas, no voto. Yo ahora soy académica de los EFA (premios del cine europeo) y me pasó que como había tantas cosas que ver y tantas categorías en las que votar, pues hubo algunas que dejé en blanco porque no me parecía justo. Hay que votar con tu criterio y decidir.

P - Si fuera obligatorio ver todas las películas presentadas para poder votar, igual veríamos categorías desiertas…

R - Sí, por eso. Al final es una responsabilidad votar. Es muy difícil ver todo en primera ronda, por ejemplo, porque no hay una selección y es imposible ver todo, pero cuando ya están las nominadas creo que se puede hacer. Yo no he visto todas pero por suerte aún no soy Académica, y este año me parece un pollo para los académicos votar entre películas tan distintas.