ES NOTICIA EN ABC

Enrique Cerezo: «Hoy no se puede hacer cine sin subvenciones ni la televisión»

Tras seis décadas en la industria y el 75% del catálogo del cine español en su poder, el productor y presidente del Atlético de Madrid repasa su trayectoria

Enrique Cerezo, en las oficinas de su productora, posa antes algunos de los carteles de sus películas más exitosas, como «Juana la loca», «Las 13 rosas», «La buena estrella» o «Los últimos de Filipinas»
Enrique Cerezo, en las oficinas de su productora, posa antes algunos de los carteles de sus películas más exitosas, como «Juana la loca», «Las 13 rosas», «La buena estrella» o «Los últimos de Filipinas» - ISABEL PERMUY
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

Cuando Enrique Cerezo (Madrid, 1948) transita por los recuerdos de sus seis décadas en la industria del cine no puede dejar de pensar en los nombres con los que trabajó. De López Vázquez a José María Forqué, de Camilo Sesto a José Luis Alcaine, de Gutiérrez Caba a Juan Mariné... La lista es tan infinita como su archivo (el 75 por ciento del cine español hasta el año 2000 está en su catálogo) y tan llena de anécdotas como cajas de material almacena en las entrañas de las oficinas de Video Mercury. Desde que entrara como meritorio en los sesenta hasta el despacho desde donde hoy maneja su productora y el Atlético de Madrid, Enrique Cerezo propone un viaje por su memoria.

P - ¿Cuál es su primer recuerdo de cine?

R - La primera vez que pisé un plató. En este caso era una calle, la Infanta Mercedes, y un tiempo, los primeros sesenta... Una calle maravillosa de tierra. Recuerdo ver por primera vez a Juan Mariné, a López Vázquez, a Forqué... Gente maravillosa, grande e importante de aquella época.

P - De aquel chico recién salido del Preu a este despacho...

R - Pues el otro día me acordé que en «Los chicos del Preu», que fue la segunda película en la que estuve, debutó en el cine Camilo Sesto. Yo vivía en Sainz de Baranda y él en la calle Ibiza, al lado del cine Ibiza. Nos hicimos muy amigos y cuando acababa el rodaje íbamos a ver la doble sesión. Era un buen tío aunque le perdí la pista... Le veía solo en Los Ángeles.

P - ¿Algún recuerdo concreto de aquellos días, alguna anécdota?

R - Muchas... Tantas... Es difícil recordarlas así. Lo mejor es que al entrar como meritorio, como becario que llamáis ahora, ibas conociendo a todo el mundo desde abajo. Es difícil llegar arriba pero trabajando sí se puede. La gente en aquella época era muy noble.

P - ¿No creo que no tenga una anécdota que cuente siempre en alguna comida con amigos?

R - No, no... (piensa...) Que empezábamos a las ocho de la mañana y nadie preguntaba a qué hora se salía. Con lo cual era maravilloso. A partir de ahí se empezaron a crear los sindicatos. El sindicato vertical que había me parecía magnífico, un sistema fenomenal: hacías tres películas y pasabas a otra categoría, otras tres y subías a otra...

P - ¿Por qué terminó siendo productor?

R - Yo me había criado en los cines y tenía dos opciones: ir a la escuela de cine o empezar de meritorio. Y decidí hacer esto porque era más fácil y porque tenía contacto con la gente del cine desde el principio. Cuando empecé de cámara trabajé con Alejandro Ulloa, Paco Sempere, Alcaine... Trabajé con todos.

P - ¿Cómo es como productor? ¿Va a los rodajes?

R - Voy un día de visita y luego al estreno, nada más. Me gusta una historia buena porque confío en que el director que hemos contratado tenga todo en su mano.

P - Y cuando vuelve a un plató, ¿qué recuerdos le vienen de aquella calle?

R - Soy por naturaleza nostálgico, y recuerdas todas las épocas anteriores con un cariño especial. Te acuerdas de momentos, situaciones, actores, amigos...

P - ¿Cómo un meritorio pasó a tener casi todo el cine español?

R - En los ochenta ya era un gran distribuidor de vídeo, y un día, en Los Ángeles, el jefe de la compañía que hizo «Robocop» y «La mujer de rojo», que tenía un imperio, me dijo que compraba empresas pequeñas para hacer un gran catálogo y luego vender los derechos. Y me quedé con esa idea. En Madrid empecé a comprar empresas españolas, que algunos eran todavía de los fundadores, otros de los herederos, otras sociedades casi cerradas... Y desde aquella conversación hasta hoy tenemos 8.000 títulos. Casi nada.

P - Dicen que el 80% del cine español es suyo...

R - No sé cuánto se habrá hecho en España, así que el cálculo no es fiable, pero creemos que es el 75% de la producción hasta los años 2000. Ten en cuenta que de las que se hacían algunas están totalmente perdidas, sin posibilidad de ser restauradas.

P - ¿Por qué se perdieron?

R - Lo tengo que decir con tristeza: nunca se ha cuidado el material original, los negativos. Y ahora lo que yo hago es intentar recuperar ese material costándome mucho trabajo y no te quiero decir nada de dinero.

P - ¿Cómo han cambiado sus gustos?

R - A mí me gusta la comedia, tanto la actual como la anterior hasta los años cuarenta, porque han ido cambiando los actores pero el modelo es el mismo.

P - ¿Cuántas películas ve al año?

R - Muchas. No las de estreno, que las veo con el tiempo. Yo, como dice Tarantino, prefiero ver el wéstern italiano.

P - ¿No le interesan los superhéroes actuales, que son los más vistos?

R - Personalmente, no me hacen ninguna gracia, pero lo veo tranquilamente si me toca. No es una afición mía, eso sí.

P - ¿Por qué ha dejado de producir al ritmo que lo hacía hace años?

R - Ha ocurrido que el cine no es que esté en crisis, porque en España siempre lo ha estado, el problema es que hoy hay que hacer un tipo de cine para que la gente vaya a las salas. Antes se hacía cine que la gente iba a ver, hoy hay que llevarlos. Es muy difícil tener una idea clara para hacer y que la gente la quiera ver.

P - ¿No tiene ninguna pista de cuál es?

R - Si lo supiese, no habría ningún productor pobre.

P - ¿Tienen demasiado poder las teles?

R - Son la base para producir. Hoy día en el mundo, no solo en España, no se puede hacer cine sin las subvenciones o las ayudas y las televisiones. Y en EE.UU. también tienen ayudas. El cine es la segunda industria de su país.

P - ¿Cómo explicar al público que el cine es industria?

R - El cine genera riqueza porque lo que da el Estado se recupera de mil maneras. El problema de la industria es raro: ahora la gente ve más películas que nunca pero es cuando menos va al cine. Y la gente no va al cine porque sabe que lo va a tener en el salón al poco tiempo.

P - Usted también tiene su plataforma, Flixolé...

R - Es la mejor, en dos minutos ves la película que quieres. En otras me paso dos horas hasta encontrar qué quiero. Nosotros tenemos una gran ventaja: o ves Flixolé o no ves cine español.

P - Hay gente que se escandaliza cuando TVE paga millones por comprar películas de su catálogo...

R - España tiene un problema muy sencillo: los españoles.

P - ¿Por qué les molesta?

R - Ves las audiencias y ves que gusta. La gente quiere al cine español, todo el mundo se ha reído con «Los bingueros».

P - ¿Cómo afectó la politización del cine a la industria?

R - Ese fue el gran problema del cine español. En aquella época estaba perfectamente de salud y por una serie de declaraciones políticas en unos Goya fue de mal en peor. No sé de quién fue la culpa, lo que sé es que desde ese momento pegó un bajonazo increíble.

P - ¿Hay más presión ahora que antes?

R - La vida ha cambiado. En los años cuarenta había un sistema, otro en los sesenta, noventa, ahora... Lo que ha cambiado ha sido la censura de lo que yo llamo «culo teta», que aquí como siempre desbarramos y empezamos a hacer todo lo que quisimos con aquello, pero al fin y al cabo la gente lo veía. Y por eso te digo que el cine español gusta a los españoles, porque estas películas somos nosotros.

P - ¿Había más libertad?

R - Aquí hemos tenido dos censuras: la política y luego otra sobre las cosas que se emitían, pero ahora hasta los anuncios tienen destape.

P - ¿Es la sociedad más mojigata?

R - No, la gente hoy no se asusta ni por un comentario político ni por una escena obscena. La gente ya no se asusta de nada, para qué nos vamos a asustar si somos españoles.

P - Volviendo a la calle de tierra del inicio... ¿Qué recuerdo salvaría?

R - La imagen de personas como Forqué, López Vázquez y Gutiérrez Caba.