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Animales fantásticos 2: Los crímenes de Grindelwald

El descenso a los infiernos de Johnny Depp

Pese al solvente papel del archienemigo de Dumbledore en «Animales fantásticos 2: Los crímenes de Grindelwald», lejos queda ya la imagen del galán que conquistó a Kate Moss o se convirtió en el fetiche de Tim Burton, cuyo declive es cada vez más pronunciado

Johnny Depp como Gellert Grindelwald en «Animales fantásticos 2: Los crímenes de Grindelwald»
Johnny Depp como Gellert Grindelwald en «Animales fantásticos 2: Los crímenes de Grindelwald»
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A pesar de su resurgimiento, en el papel estelar del archienemigo de Albus Dumbledore en «Animales fantásticos 2: Los crímenes de Grindelwald», que supone su regreso a un papel protagónico en una franquicia tras su Jack Sparrow en «Piratas del Caribe», lo de Johnny Depp parece la crónica de un declive anunciado.

Y aunque la imagen que proyecta en el filme del universo de Harry Potter es más que solvente, ya sorprendió a sus seguidores el pasado mes de junio, cuando apareció preocupantemente desmejorado durante una gira con su grupo.

A sus 55 años, lejos queda ya la imagen del galán que conquistó a Kate Moss o se convirtió en el fetiche de Tim Burton. La decadencia de Johnny Depp se ha vuelto cada vez más pronunciada, azuzada por su polémico divorcio con la actriz Amber Heard y las acusaciones de malos tratos.

Tanta mala prensa ha terminado por pasar factura al que fuera uno de los actores más cotizados de Hollywood, que ahora, en pleno declive, no duda en cargar contra la industria que impulsó su carrera y, pese a su corrosiva vida, sigue dándole trabajo. «Maldito circo de mierda», se refirió el actor en una entrevista concedida a la edición británica de la revista GQ: «Había mucho dinero en juego, la gente me denunciaba en cada ocasión. Es muy obvio. Sé que nunca voy a ser una Cenicienta, lo sé y lo acepto. Pero en un tiempo muy corto de tiempo, de ser la Cenicienta he pasado a ser la bestia», reconoció Depp, que cree que existe una conspiración en la meca del cine contra él.

En la explosiva entrevista, además de asegurar que nunca pegó a su exmujer Amber Heard –«¿Dañar a alguien que amas? ¿Como una especie de matón? No lo hice nunca» o «¿Cómo diablos voy a golpearla? Es lo último que habría hecho. Puedo parecer estúpido, pero no lo soy»–, carga contra el estudio Walt Disney Pictures, responsables de «Piratas del Caribe»: «Disney me odiaba. Pensaron todo lo posible para deshacerse de mí, para despedirme (...) Les dije: "mirad, si no os gusta lo que estoy haciendo, despedidme. Me contrataron para hacer un trabajo e interpretar a un personaje, y eso es lo que quiero hacer"».

Sumido en la depresión y en la ruina económica en la que habría acabado al despilfarrar su fortuna gastando miles de dólares en vino o en enviar las cenizas de Hunter S. Thompson, el actor llegó a confesar hace unos meses que hasta pensó en suicidarse. El protagonista de «Piratas del Caribe» intentó plantar cara a sus problemas yéndose de gira y escribiendo sus memorias, muy inspirado por los textos que producía su amigo Thompson. Sin embargo, no sirvieron de nada: «Me empapaba en vodka por las mañanas y empezaba a escribir hasta que se me llenaban los ojos de lágrimas y ya no podía ver las páginas», reconoció el intérprete en una entrevista en «Rolling Stone». «Seguí intentando entender qué había hecho para merecer esto. He intentado ser bueno con todos, ayudar a todos, ser sincero con todos. La sinceridad es lo más importante para mí».

Y por si no fueran suficientes los motivos que apuntan a la caída en desgracia de Johnny Depp, entre tanta calamidad, tuvo una idea difícilmente clasificada como ingeniosa: rodar un remake de la película «Titanic»... pero en la bañera de su casa. «A Hollywood no le gusta asumir riesgos», llegó a decir el actor sobre un proyecto que, nos atrevemos a decir, mejor se quede varado.