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Cincuenta sombras más oscuras

Jamie Dornan o la sumisión al personaje

La segunda parte de Cincuenta Sombras de Grey se estrena este viernes en España

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El misterio carnal es un juego de alto voltaje en la trilogía Cincuenta Sombras de Grey, una narración dedicada a las sombras del sexo por un protagonista que responde al nombre de Grey. Si el año pasado la cinta Cincuenta Sombras de Grey se convirtió en uno de los taquillazos de la temporada, su secuela, Cincuenta Sombras más Oscuras, promete volver a triunfar cuando se estrene esta semana en todo el mundo.

Los protagonistas son jóvenes, atractivos, esencialmente libres de ataduras, hasta que ellos mismo se las ponen, y por supuesto millonarios. Jamie Dornan y Dakota Johnson se convierten en una pareja que se escribe mensajes de sexo y se enmascaran entre las sábanas.

«Dakota y yo nos respetamos mucho, somos amigos, y encontramos en el humor una forma de alivio a la tensión, eso es importante a la hora de rodar escenas complicadas. Sin la confianza que existe entre nosotros, estaríamos jodidos», admite Dornan, el irlandés que da vida a Grey. La sexualidad del personaje se le ha colado al actor hasta los huesos, aunque no tanto como para caer confundido entre ficción y realidad.

«Abrí la puerta a ese mundo y entré, definitivamente, exploré ciertos escenarios con dominatrix, las relaciones que establecen, pero no participé de ninguna experiencia porque no consideré que fuera necesario para el personaje. Sin embargo, sí creo que fue importante conocer ese mundo desde dentro para entenderlo. Es interesante cómo muchos de los participantes lo utilizan para desahogarse, desestresarse, lo que para unos es darse un masaje o tomarse unas copas, para otros es participar en una sesión con una dominatrix. Muchos de los escenarios son extremadamente profesionales, bien organizados, honestos, es un servicio que se brinda al público. La gran equivocación es entender que en ese mundo solo el hombre es dominante, cuando hay muchísimas dominatrix y muchos hombres que participan como sumisos. Hablo de hombres poderosos a los que les gusta ser dominados», reconoce Jamie.

La adicción al sexo

La adicción al sexo es tan antigua como la historia del hombre, una realidad que el cine y la televisión ha retratado constantemente con bastante éxito. Cuando el autor Ian Fleming creó el personaje del agente secreto James Bond, le diseñó con gran afición a las mujeres, luego, la cultura pop convertiría en símbolo sexual a este devoramujeres. En los ochenta, dos actores llenaron de escándalos las revistas de la época cuando confundieron su realidad con la de sus personajes, Mickey Rourke y Michael Douglas cayeron atrapados por los placeres que vivían sus personajes en «Nueve Semanas y Media» e «Instinto Básico». La cabalgata de mujeres dentro y fuera de la pantalla les transformó en leyendas de la masculinidad y el placer.

En la televisión, dos de los héroes del milenio; Don Draper, interpretado por John Hamm, y Hank Moody, a quien daba vida David Duchovny, saltaban de cama en cama mientras intentaban resolver sus crisis de identidad. Ambos actores terminaron ingresados en centros de rehabilitación recuperándose de las secuelas de sus personajes.

Jamie Dornan, sin embargo, nunca dejo de ser él mismo ante el precipicio del universo erótico de Christian Grey. «No es fácil entrar y salir de su mente, es cierto. Pero no me costó deshacerme de su forma de pensar porque yo no soy tan complicado como él. Por ahora, al menos, no me ha dejado secuelas», reconoce Dornan. Aunque los expertos en trastornos mentales (Diagnostic and Statistical Manuel of Mental Disorders) no consideran la adicción al sexo como una enfermedad, es cierto que los adictos al sexo son tratados en las clínicas de rehabilitación de la misma forma que los adictos a dependencias químicas. Los pacientes siguen la técnica de los «doce pasos» que les prohíbe los estimulantes sexuales durante tres meses.

La revelación que en el pasado hicieron Michael Douglas y David Duchovny sobre su adicción al sexo, puso de manifiesto una enfermedad real que surgió en ellos como consecuencia de interpretar en la ficción personajes eróticos que les proporcionaron éxito y confianza en su testosterona.

La trilogía Cincuenta Sombras de Grey, un bestseller mundial que ha vendido más de ciento veinticinco millones de copias en todo el mundo y ha sido traducida a cincuenta y dos idiomas, es una aventura erótica con escenas bondage y juguetes sexuales. «Las novelas eróticas demuestran que tienen un público con debilidad por este tipo de personajes. Hay mucha otra gente que lee estas novelas y no da nada por los personajes, que ven a Grey y su carácter dominante como una gilipollez. Pero tiene que haber algo en los libros de E.L. James que llega a su audiencia, que fascina al público. Yo, simplemente, he intentado no dejarme dominar por la ficción», terminó Dornan.