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Los riesgos que Netflix asume con «Bright»

La multimillonaria última apuesta de la plataforma, un híbrido nacido de la unión de influencias de lo más dispares, triunfa entre la audiencia y tendrá una secuela a pesar de su mala crítica

Will Smith y Joel Edgerton, protagonistas de «Bright»
Will Smith y Joel Edgerton, protagonistas de «Bright» - NETFLIX
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Desde hace un par de semanas, las calles están repletas de carteles anunciando un momento que llegó hace unos días. El 22 de diciembre fue la fecha escogida por Netflix para el estreno mundial de su última superproducción: el largometraje «Bright», una arriesgada apuesta, que, dirigida por David Ayer y protagonizada por Will Smith, Joel Edgerton y una sorprendente Lucy Fry, la plataforma de streaming ha producido y estrenado en total exclusividad.

Netflix, al más puro estilo de Apple en el mundo telefónico, cada vez se esfuerza más por producir títulos propios que solo puedan ser disfrutados por sus suscriptores (más de 100 millones en todo el mundo, con más de 250 perfiles creados en total, como le desveló a este medio la cúpula de Netflix en un evento celebrado en Berlín). Poco a poco, la plataforma ha ido fraguando un modelo de negocio, en su búsqueda de la exclusividad. Tan diferenciador como representativo: ofreciendo contenidos a bajo coste, en la mayor calidad audiovisual (apostando fuerte por resoluciones como HDR o 4K, las mejores del mercado)… y sin publicidad de ningún tipo. Otorgando al usuario la posibilidad de que los disfrute cómo, dónde y cuándo quiera, con y sin conexión a internet e incluso catalogándolos, a través de algoritmos, según sus preferencias.

Y en esos parámetros han debido basarse para llevar a cabo «Bright», un filme por el que no ingresarán (al menos, de momento) un solo euro en las taquillas de los cines y que ofrecen en exclusiva a sus clientes. En ella, Netflix ha invertido más de 90 millones de dólares para crear una historia, cuanto menos, bizarramente distinta a lo ofertado por el mercado del cine hasta la fecha.

Porque «Bright» está ambientada en un mundo imaginario, habitado por humanos, orcos, elfos y otras especies extrañas, al más puro estilo «El señor de los anillos». Pero también, se centra en la figura de Will Smith —que aquí, una vez más, hace de policía— como salvador del mundo. Quién sabe si pensando en las ganas que los aficionados a «Dos policías rebeldes» tienen de que llegue la tercera entrega de la saga protagonizada por Will Smith y Martin Lawrence, cuyo estreno está previsto para 2018 —aunque no está del todo claro que termine llegando—.

Los algoritmos de Netflix

Como publican los compañeros de «Quartz», es como si Netflix hubiera construido la película a través de los propios gustos de sus usuarios, como si hubieran hecho una macedonia a partir de las preferencias de sus espectadores. En base a películas «protagonizadas por parejas» y que combinen los géneros «de fantasía, thriller policial, ciencia ficción, drama, acción y aventura» y en la que además tenga un papel relevante «Will Smith», señala el citado medio. A ello, además, hay que añadirle otros ingredientes principales que toman relevancia para poder entender el filme, como son los toques de David Ayer (director de «El escuadrón suicida», el filme sobre los ‘malos’ del Universo DC o de «Corazones de acero») y del guionista Max Landis («Victor Frankenstein»).

Aunque en «Bright», Smith no tiene de compañero de brigada a su mejor amigo, como sí le sucedía en «Dos policías rebeldes», sino a su antítesis: el excéntrico orco Nick Jakoby, disidente del resto de criaturas de su especie y al que da vida un Joel Edgerton («La Cosa», «Warrior», «El Gran Gatsby») caracterizado para la ocasión. La trama de la cinta no es la de la mejor película imaginable, pero eso el espectador lo sabe desde el momento en que comienza a visionarla, de la misma manera que conoce que asistirá a un híbrido nacido a partir de muchas influencias de lo más dispares con tintes «frankensteinianos».

Pero además, el televidente también sabe que, si no le gusta la película, puede dejar de verla en cualquier momento sin ningún tipo de remordimiento solo con pulsar un botón de su mando a distancia, una tecla de su ordenador o con tocar la pantalla de su tablet o smartphone. Y sin que la conciencia le recuerde que ha pagado nueve euros por su visionado, como podría ocurrirle en el cine. Con «Bright» (como con «Okja», la española «Fe de etarras» o «El juego de Gerald») el usuario sabe que está ante un filme exclusivo de Netflix, de estreno, sin haber tenido que pagar por él más de lo que paga cada mes por su suscripción. Con la diferencia de que esta es la primera gran película producida por la compañía.

Mala crítica, buena recepción

La crítica, pese a todo, no se ha mostrado nada benévola con la última multimillonaria apuesta de la plataforma. En «Indiewire», de hecho, el crítico de cine David Ehrlich la calificó como «la peor película del año» y David Ayer entró en su juego. «Me encantaría leer cualquier guión que usted haya escrito», le replicó.

Sin embargo, las opiniones de los expertos no han afectado, ni mucho menos, al ímpetu que Netflix ha puesto (y seguirá poniéndole) a su nuevo producto. Y es que como ha publicado «Bloomberg», la plataforma ya trabaja en una segunda entrega de «Bright». Un ejemplo más que evidente de que la marca sabe de sobra los riesgos que ha tomado con su nueva película, un «blockbuster» ofrecido al usuario sin que tenga que salir de casa y que solo en los tres primeros días desde su estreno, fue vista por más de once millones de personas solo en Estados Unidos.

Ni siquiera la mala opinión de los críticos ni el reciente escándalo de acoso sexual que en la última semana se ha cernido sobre el preciamente mencionado Max Landis, el guionista del filme, han repercutido negativamente en su recepción entre los espectadores. Estos once millones de espectadores, como asegura «The Wrap», hubieran convertido al filme de Ayer, en una de las películas más taquilleras del año en su fin de semana de estreno, en la que hubiera recaudado la hipotética cifra de 98 millones de dolares (más que la última de Star Wars, «El último jedi») de haber sido estrenada en cines (pura conjetura, teniendo en cuenta que los usuarios de Netflix pueden ver «Bright» sin tener que soltar un euro). Pero en eso se centra la plataforma, en la buena recepción que su filme ha tenido entre la audiencia en sus primeros días en cartel. Puede gustar más o menos y tener un argumento mejor o peor, pero es un hecho que está funcionando. Y eso es lo que la compañía quería, al fin y al cabo.