Es Noticia

Adiós a Bruno Ganz, el amigo germano

«Fue famoso por su Hiller y porque el ataque de ira en el búnker se convirtió en un "meme para todo": de icono a emoticono»

Bruno Ganz
Bruno Ganz
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

Para al menos una generación de cinéfilos, Bruno Ganz es el rostro de un puñado de títulos memorables de cuando el cine de autor tenía peso en el imaginario cultural de una época: la segunda ola de los años 70 y 80. Formado en el teatro, en donde moldeó su voz maravillosa, Ganz llegó más bien maduro al cine, tras algún falso inicio. Su ronda literaria de la mano de von Kleist y Eric Rohmer en «La marquesa de O» casi pasa desapercibida cuando rueda seguidamente el que será su personaje más icónico: el artesano europeo que se deja seducir por «El amigo americano», Dennis Hopper nada menos, en la película de Wim Wenders. Luego volvería con él, en el inefable papel de un ángel demasiado humano, en «El cielo sobre Berlín», que mereció una secuela.

Su tercer personaje inolvidable -Ganz se salía de la pantalla- es el del marinero en tierra en el film de su paisano Alain Tanner «En la ciudad blanca»: un hombre sin más atributos que la más fotogénica melancolía, condición que sabía proyectar de forma soberbia. Hizo muchas más películas, de hecho no dejó de trabajar en cine hasta el año pasado, pero ningún papel tan emblemático. Salvo uno: su Hitler de «El hundimiento» es un trabajo de rango catedralicio en una película quizá olvidable. Irónicamente este enorme actor conoce una nueva forma de fama al convertirse la secuencia de su ataque de ira en el bunker en un «meme para todo»: de icono a emoticono, Ganz es inmortal en el universo digital.