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Goya 2012: Urbizu se impone a Almodóvar

«No habrá paz para los malvados», con seis galardones, fue la triunfadora final de una noche que discurrió sin apenas sobresaltos

Enrique Urbizu, gran triunfador de los Premios Goya 2012 - AFP
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No tenía ninguna candidatura —y así se lo reprochó a los académicos—, a pesar de que él solo ha recaudado, con su cuarta entrega de «Torrente», el veinte por ciento de la taquilla del cine español en 2011, pero se convirtió en uno de los grandes protagonistas de la noche.

Santiago Segura, con su habitual desparpajo no exento de sarcasmo, prologó la entrega del premio al mejor actor revelación con un chispeante monólogo —«Antonio Banderas no tiene un Goya pero tiene un chalet de puta madre en Marbella», fue una de sus perlas— que le convirtió, según la democrática volundad de Twitter, en el favorito para presentar la gala de los Goya del año próximo.

La ceremonia de entrega de este año ya es historia. La presentó Eva Hache, que mostró aplomo y simpatía, aunque algunos de sus parlamentos fueran más propios de —también parece lógico— «El club de la comedia»—.

Por lo que respecta a lo cinematográfico, hubo un equilibrado reparto durante casi toda la gala, y hubo que recurrir al sprint final y al voto de calidad (los premios «importantes») para dilucidar al ganador de los premios de este año, que resultó ser «No habrá paz para los malvados», el filme de Enrique Urbizu.

Obtuvo seis galardones: mejor película, mejor director, mejor actor protagonista (Jose Coronado), mejor guión original (Michel Gaztambide y Enrique Urbizu), mejor montaje (Pablo Blanco) y mejor sonido (Ignacio Royo-Villanova y Licio Marcos de Oliveira).

A escasos cuerpos de distancia llegaron las demás favoritas: «Blackthorn», de Mateo Gil, se llevó cuatro galardones, «Eva», de Kike Maíllo, logró tres, el mismo número que «La voz dormida», de Benito Zambrano.

Pedro Almodóvar, sin quitarse las gafas de sol (al parecer tenía un problema ocular), podía disimular su seguro disgusto al ver cómo tan solo lograba cuatro de las dieciseis estatuillas a las que optaba: mejor música original (Alberto Iglesias, ya lleva diez), mejor actriz protagonista (Elena Anaya) y mejor actor revelación (Jan Cornet).

Pocas sorpresas

Hubo poco espacio para las sorpresas. Jose Coronado, Elena Anaya y María León hicieron buena su condición de favoritos, y les acompañaron como actores galardonados Lluís Homar («Eva»), Ana Wagener («La voz dormida»), Jan Cornet («La piel que habito»). «Arrugas», el filme de Ignacio Ferreras, no solo consiguió el previsible premio a la mejor película de animación, sino también —y eso sí fue una sorpresa— el de mejor guión adaptado.

Momentos de la gala (Santiago Segura aparte): el buenista discurso de Kike Maíllo, dirigiéndose a su actriz infantil Claudia Vega y animándole a estudiar y a honrar a sus padres; la elegancia de Ana Wagener al recoger su Goya a la mejor actriz de reparto; los fallidos números musicales (esto no es Broadway... todavía), a pesar del innegable esfuerzo de algunos de sus intérpretes; las incursiones de Eva Hache en las películas candidatas (copia de las de Billy Cristal en los Oscar, pero copia bien hecha); el alegato de Isabel Coixet, premio al mejor documental, en favor del protagonista de su película, el juez Baltasar Garzón; la aparición de un espontáneo, «El muletilla», que reclamó la creación de un «western» extremeño delante de la directora catalana; la mayoritaria mención a sus representantes por parte de los actores premiados, un hecho insólito; y el siempre emocionante recuerdo a los fallecidos.