Kim Jong-un y Moon Jae-in en la pasada cumbre en Panmunjom
Kim Jong-un y Moon Jae-in en la pasada cumbre en Panmunjom - Reuters

La tercera cumbre coreana intentará desatascar el desarme de Kim Jong-un

El presidente del Sur, Moon Jae-in, viajará a Pyongyang el 18 y 20 de este mes

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Tras las cumbres intercoreanas de abril y mayo, la tercera tendrá lugar entre el 18 y el 20 de este mes. Durante esos dos días, el presidente surcoreano, Moon Jae-in, viajará a Pyongyang para reunirse con el dictador del Norte, Kim Jong-un, según informó este jueves la agencia de noticias Yonhap.

Con dicho encuentro, Moon intenta desatascar el desarme nuclear que Kim Jong-un le prometió al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en su histórica cumbre de junio en Singapur. A pesar de los gestos de buena voluntad entre ambos, como la clausura del silo de ensayos nucleares norcoreano y la suspensión de las maniobras militares conjuntas de EE.UU. y el Sur, el proceso se encuentra en punto muerto. Alegando falta de progresos, así lo demuestra la drástica decisión de Trump de cancelar el viaje que su secretario de Estado, Mike Pompeo, tenía previsto efectuar a Pyongyang la semana pasada.

Una opinión que, por supuesto, no comparte Kim Jong-un. «El presidente Kim reafirmó su firme compromiso con la completa desnuclearización de la Península Coreana, y expresó su voluntad de cooperar estrechamente no solo con el Sur sino también con EE.UU. con tal fin», explicó el miércoles un emisario de Moon Jae-in tras regresar de Pyongyang.

Chung Eui-yong, director de la Oficina de Seguridad Nacional surcoreana, se reunió el miércoles con el joven dictador para cerrar la fecha de la nueva cumbre. Durante su encuentro, y según contó Chung en una comparecencia emitida por televisión, Kim Jong-un se quejó de que la comunidad internacional no había apreciado los pasos dados por su país, como destruir su centro de pruebas nucleares de Punggye-ri. Como aseguró que era el único, recordó que ya no podía llevar a cabo más ensayos atómicos, pero la Casa Blanca sospecha que el régimen comunista de Pyongyang sigue adelante con su programa nuclear.

A pesar de estos reproches, Kim Jong-un le dijo al enviado surcoreano que «su fe en el presidente Trump no ha cambiado». A tenor de Chung Eui-yong, «el presidente Kim recalcó especialmente que nunca ha hablado negativamente sobre Trump ni sobre su equipo. Y dijo que esperaba acabar con 70 años de relaciones hostiles entre Corea del Norte y EE.UU. para conseguir la desnuclearización» antes de que el inquilino de la Casa Blanca acabe su primer mandato, en enero de 2021.

Con esa fecha en el horizonte, el presidente surcoreano viajará a Pyongyang para desbloquear la situación y seguir avanzando no solo hacia la desnuclearización, sino también hacia la firma de un tratado de paz que ponga fin oficialmente a la guerra de Corea. Como dicho conflicto acabó en 1953 solo con un armisticio, ambos países siguen técnicamente en armas, pero la paz debería firmarla Estados Unidos por haber liderado la coalición de la ONU que luchó contra el Norte comunista y sus aliados, China y Rusia. Mientras sigue su deshielo, Kim Jong-un se prepara para celebrar este domingo con un gran desfile el 70 aniversario de la fundación de Corea del Norte.