Manifestación en Abuja este miércoles de familiares de las niñas secuestradas
Manifestación en Abuja este miércoles de familiares de las niñas secuestradas - afp

Las niñas secuestradas en Nigeria son casadas con terroristas y llevadas al extranjero

Según denuncian líderes locales, las más de cien estudiantes fueron trasladadas a Chad y Camerún después de contraer matrimonio forzado con yihadistas de Boko Haram tras pagar una dote de nueve euros

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La gran mayoría de las niñas secuestradas en un internado al noreste de Nigeria a mediados de abril han sido transportadas a las vecinas Chad y Camerún, después de contraer matrimonio forzado con miembros de la milicia islamista de Boko Haram, según denuncian líderes locales.

En un comunicado a los medios, Pogu Bitrus, jefe del foro local de ancianos de Chibok (lugar del ataque), aseguraba que la última información disponible indica que las jóvenes fueron conducidas al extranjero por sus captores, poco después de que se produjera una ceremonia nupcial multitudinaria con el grupo armado, encaminada a oficializar su nuevo papel de esclavas sexuales.

Consultados por ABC sobre esta cuestión, algunos padres de las estudiantes secuestradas (de entre 16 y 18 años) aseguraban estar al corriente de estas informaciones, aunque desconocían cuál es la ubicación actual de sus hijas.

«Se las llevaron en canoas y los miembros de Boko Haram pagaron 2.000 naira (cerca de nueve euros) como dote por cada una de las jóvenes», aseveraba el líder comunitario.

En este sentido, el ideario del grupo islamista señala que las mujeres capturadas (o como en este caso, secuestradas) durante una guerra son simples esclavas cuyo papel es satisfacer los deseos sexuales de sus nuevos «dueños y amos».

El pasado 14 de abril, hombres fuertemente armados (presuntos terroristas de Boko Haram) atacaban un internado femenino de Chibok, en el Estado norteño de Borno, en Nigeria.

«Más de 230 alumnas fueron secuestradas, a pesar de que el Gobierno diga lo contrario», denunciaba a este diario entonces Asabe Kwambura, directora del centro, donde convivían en perfecta armonía estudiantes cristianas y musulmanas.

Solo unas horas después de conocerse la noticia, portavoces marciales aseguraban que casi todas las jóvenes, «de 129», habían sido liberadas, excepto ocho, a pesar las familias y la directora del centro negaban la veracidad de estas informaciones.

«La cifra era mucho más alta y el Ejército lo sabía», señala Kwambura. En esas primeras horas, 40 de las estudiantes lograron escapar de sus captores. El resto, continúan, a día de hoy, desaparecidas. Mientras, los padres de las alumnas lamentan el olvido al que se encuentra sometido su caso.

«Tras el secuestro, formamos un equipo de búsqueda hacia la reserva forestal Sambisa (no más de 50 kilómetros del lugar del ataque y centro operativo de Boko Haram), basado en las informaciones de que nuestras hijas se encontraban retenidas allí», asevera Mallam Shettima Haruna, quien se ha convertido en improvisado portavoz de los padres de las jóvenes secuestradas.

«Visitamos varios lugares haciendo preguntas, pero cada vez nos dirigían a un nuevo sitio, hasta que llegamos a un espacio en medio de la selva con solo dos casas», añade Haruna.

Movimientos últimos días

El portavoz de las familias señala que, entonces, se encontraron con miembros de la etnia fulani (pastores musulmanes) que les advirtieron que los secuestradores estaban bien armados y les matarían. «Decidimos regresar para no perder la vida», lamenta.

No obstante, el líder comunitario Pogu Bitrus asegura que, en los últimos días, las niñas han sido conducidas desde la reserva forestal Sambisa a otros lugares más alejados.

«El domingo fueron llevadas al área de Dikwa (ciudad del Estado de Borno donde Boko Haram cuenta con un campamento). De allí las llevaron a Marte (costa oeste del Lago Chad), antes de ser finalmente transportadas en canoas. Fue entonces cuando conseguimos el último informe de que se casaron con los insurgentes», denuncia.

Para el líder comunitario, la mayoría de las chicas se encuentran ahora retenidos en «una zona controlada por Boko Haram en Camerún».

Solo en lo que va de año, los enfrentamientos entre el Ejército nigeriano y la milicia rebelde se han cobrado más de 1.500 muertos, la mayoría, civiles. De igual modo, desde 2009, se estima que al menos 5.000 personas han perdido la vida a manos del grupo armado, quien pretende instalar un Gobierno islamista en la región.