Egipto contiene la respiración ante las protestas convocadas contra Mursi esta tarde
Convocadas protestas contra el presidente Mursi - reuters

Egipto contiene la respiración ante las protestas convocadas contra Mursi esta tarde

Decenas de personas llegan a la plaza Tahrir y se congregan alrededor del palacio presidencial de Itihadiya

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Cientos de manifestantes han comenzado esta mañana a concentrarse en la plaza Tahrir y en las inmediaciones del palacio presidencial de Heliópolis en la capital egipcia, que hoy acogerá protestas masivas para exigir la dimisión del presidente Mohamed Mursi. Aunque se respira tensión en el ambiente y temor a que las manifestaciones puedan desembocar en disturbios violentos –que en los últimos cinco días han dejado al menos siete muertos en todo el país-, la situación es, por el momento, de tranquilidad. [ Galería: las imágenes de las protestas]

Miles de seguidores del mandatario islamista siguen también congregados en el barrio de Medinat Nasser desde el pasado viernes, desde donde lideran una contramanifestación para defender la legitimidad del primer presidente civil elegido en un proceso democrático.

Mursi cumple hoy un azaroso año en el poder. Doce meses en los que los Hermanos Musulmanes, el grupo del que procede el islamista, han reforzado su influencia en las instituciones, pero también han erosionado su apoyo popular. La crisis económica, la pobre gestión de la Administración y el empeoramiento de la seguridad han forjado el descontento en una parte de la sociedad, que ha cristalizado en el movimiento popular “Tamarrud” (rebelión), apoyado por las formaciones políticas de oposición no islamista. Hoy esperan que la fuerza de las manifestaciones obligue al presidente a convocar elecciones anticipadas.

La sociedad se encuentra más dividida que nunca, y las bases del presidente, en su gran mayoría islamistas, lo achacan a las zancadillas que el mandatario ha recibido por parte de las instituciones aún controladas por miembros del antiguo régimen y, en resumidas cuentas, al mal perder de la oposición secular, que no ha conseguido prevalecer en ninguno de los comicios celebrados durante la transición.

Con los ánimos en tensión y protestas organizadas en gran parte de las ciudades del país, la situación resulta explosiva. Esta misma noche, grupos de manifestantes incendiaron una de las sedes del brazo político de los Hermanos Musulmanes en la localidad de Beni Suef. No es la primera. En los últimos días varios cuarteles de la cofradía se han convertido en pasto de las llamas en distintas ciudades. Uno de los puntos calientes ha sido Alejandría, la segunda ciudad del país, donde el viernes murieron cuatro personas, entre ellas un niño de 14 años y ciudadano estadounidense. Como consecuencia, Washington ha recomendado a sus compatriotas no viajar a Egipto y ha permitido que el personal no esencial de su embajada en El Cairo pueda abandonar el país.

Aunque durante toda la semana ambos campos, seguidores y detractores de Mursi, llevan calentando motores, anoche ya pudieron verse grandes concentraciones en El Cairo y en ciudades como Suez, Mahalla al Kubra o Port Said. En la plaza Tahrir de la capital y en los alrededores del palacio presidencial los manifestantes han levantado decenas de tiendas de campaña, lo mismo que han hecho los seguidores de Mursi en las inmediaciones de la mezquita de Rabaa al Adawiya, en el barrio de Medinat Nasser. Ambos se preparan para un largo pulso.