Cinco consejos para seducir a la persona que te gusta
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Cinco consejos para seducir a la persona que te gusta

¿Sabes por qué te cuesta tanto ligar?

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Todo el mundo tiene una cualidad irrestible para otra persona, que le hace único. Su humor, su ingenio, su inteligencia, el saber estar, sus gestos, sus miradas, sus expresiones corporales, el don de la palabra, sus características físicas, su cuidado de la imagen, su porte... Para seducir hay que reconocer, primero, cuál es nuestro punto fuerte y, segundo, saber desplegarlo hacia la persona adecuada. No se trata de obsesionarse con gustar a los demás y, menos aún, de dar una imagen que no se tiene. Aunque, al fin y al cabo, el arte de la seducción sea un juego.

Pero qué ocurre cuando comenzamos a darnos cuenta que no gustamos a nadie, que no seducimos o, como coloquialmente podemos decir, que no ligamos. Para algunas personas es algo que puede resultar frustrante. Si esto ocurre, «quizá sea el momento de cambiar de expectativa o de ponerse a trabajar sobre los puntos fuertes que cada uno tiene. Sacar lo mejor de cada uno depende de nosotros mismos», aconseja la psicóloga Mila Cahue, del Centro de Psicología Álava-Reyes, y autora del libro «Amor del bueno».

Cómo actuar

Cuando no llegamos a los demás, no sirve creer «yo soy así, y aquí me planto», dice la experta. Ni tampoco se obtiene ningún resultado si se interpreta que la culpa la tienen las otras personas. Por el contrario,«habrá que empezar a analizar qué es lo que no se está haciendo bien. Y pulir algunos aspectos o elegir mejor a las personas que se pretende gustar», explica Cahue. Uno de los errores más habituales es no interpretar correctamente las señales del otro y convertirse en un auténtico tostón. De todas formas se puede estar practicando bien el arte de la seducción, pero quizá se necesita más experiencia, algo que requiere todo jugador para ganar con éxito su mano.

El gran seductor sabe qué encanto desplegar, cuándo, cómo y a quién. Son personas especiales, que destacan por su originalidad. Según la psicóloga, «están atentos a qué es lo que suele gustar, detectan lo que funciona y lo que no con esa persona. Incluso se ríen de sí mismos o de la situación, pero nunca del otro Lógicamente el seductor es un poco pavo real: tan sólo despliega su hermosa cola cuando ha detectado a alguien que, quizá sin él saberlo, le haya seducido previamente».

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