Felipe Juan Froilán, con sus amigos
Felipe Juan Froilán, con sus amigos - abc

Felipe de Marichalar aprueba el curso y encuentra el primer amor en Sigüenza

El hijo mayor de Doña Elena ha sacado adelante el año académico. Dicen que ha madurado en su paso por el internado

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«De la Safa sales enderezado o más torcido», dice un antiguo alumno del Colegio Episcopal Sagrada Familia de Sigüenza. Felipe Juan Froilán de Marichalar y Borbón es un ejemplo de los «enderezados». Su paso por este internado de Guadalajara con fama de cole duro para «casos imposibles» ha dado sus frutos. El nieto mayor de los Reyes eméritos ha estado interno todo el curso en este colegio alcarreño para mejorar sus notas y, según ha podido saber ABC, ha sacado adelante el año académico satisfactoriamente.

El panorama es muy diferente al vivido el verano pasado, cuando Felipe, que el viernes cumplirá 17 años, tuvo que matricularse en este colegio, popularmente conocido como «la Safa», para recomponer su expediente académico. Aquel verano, sus padres, la Infanta Doña Elena y Jaime de Marichalar, decidieron internarlo todo el mes de julio en este histórico centro que se caracteriza por la austeridad y una educación «basada en el espíritu de sacrificio y el servicio a los demás». Froilán, como le conocen todos los españoles, o Felipe, como le llaman sus familiares y amigos, consiguió pasar de curso gracias a los métodos exigentes e intensivos del colegio, uno de los más reclamados entre las familias cuando hay que corregir la errática trayectoria de algún hijo levantisco. De hecho, el propio Jaime de Marichalar pasó por la experiencia en Sigüenza, además de los hijos de varios ministros de Guinea Ecuatorial.

Un año de cambios

Doña Elena y su exmarido quedaron tan satisfechos con el coaching de verano de su hijo que volvieron a apuntarle en septiembre para que cursara Cuarto de la ESO. Tal y como aclaró el propio Marichalar en aquel momento, su hijo nunca ha «tripitido» Segundo de Secundaria (solo repitió una vez). Lo cierto es que este último año en la Safa le ha venido muy bien al sobrino de Felipe VI: además de mejorar su expediente académico, ha conocido a una chica que estudia con él y con la que, tal como se ve en las redes sociales, ha forjado una bonita amistad.

Los allegados al joven Felipe aseguran a ABC que ha madurado mucho este año. El estricto horario del colegio, que tiene organizadas todas las horas del día de sus estudiantes desde que se levantan hasta que se apagan las luces, parece haber centrado al primogénito de la Infanta. Aunque es sobrino del Rey, Felipe no ha tenido ningún privilegio en el aula y ha acatado, como el resto de sus compañeros, las severas normas del centro, como no utilizar el móvil durante las horas lectivas, el uso obligatorio de un uniforme o las estadías en el centro durante algunos fines de semana. Todo ello, sumado a los buenos resultados obtenidos este año, hacen más que probable que vuelva el curso que viene, aunque la Safa no ofrece información sobre sus pupilos.

Fuentes cercanas al centro aseguran que el tutor académico del nieto mayor de Don Juan Carlos y Doña Sofía ha sido el propio director general del colegio, Miguel Ángel García Tabernero. Según ha podido saber ABC, en su mano ha estado, además de guiar al joven en el camino hacia el éxito escolar, decidir con sus padres si los fines de semana podía volver a casa. «El director es una persona muy preparada y cercana a los chicos», explicaba hace meses a este periódico una fuente de la Safa. García Tabernero, al igual que los demás profesores y trabajadores del centro, han guardado con celoso escrúpulo la intimidad de Felipe de Marichalar.

Una amiga especial

Sin embargo, todo este control no le ha impedido al joven ganarse el cariño de sus compañeros, que guardan con recelo su privacidad y no suelen publicar fotos suyas en las redes sociales, una práctica muy habitual entre los chavales de su edad. Felipe, que el 17 de julio cumplirá 17 años, se ha habituado muy bien a su vida en Sigüenza y ha sido fácil verle por las calles aledañas al colegio yendo a comprar dulces y refrescos con su grupo de nuevos amigos.

Tan bien ha encajado en el centro que, según dicen otros alumnos de la Safa, desde hace unos pocos meses incluso tiene una «amiga especial». Se trataría de una compañera de clase llamada Carlota, que en las redes sociales le manifiesta abiertamente su cariño, aunque, eso sí, sin referirse de forma explícita a su condición «real» y sin dar pistas muy claras sobre quién es su famoso enamorado. Solo una foto, un selfie, en el que Felipe Juan Froilán la rodea con su brazo en compañía de otra pareja, hace intuir que entre ellos hay una complicidad singular.

A la vista de todos

Ask.fm, la red social pública que tiene enganchados a miles de adolescentes españoles porque permite a los usuarios haces preguntas -y responderlas- de forma anónima, es el único medio donde la nueva amiga de Felipe habla abiertamente de su relación. «Es lo mejor que me ha pasado en la vida, me pierdo con él, me quiere muchísimo y yo a él más. Me quita la tristeza con solo mirarme», revela la joven madrileña en la red social. «¿Cuánto lleváis Felipe y tú?», le pregunta una amiga. «El 13 de julio hacemos cuatro meses», responde. «Os veo todos los días a tu novio y a ti, y de verdad que vais a durar mucho», comenta otra compañera. «Te suele dar vergüenza decir quién es tu novio», señala otra usuaria anónima de este polémico foro. «Mi novio es mi novio y ya está», replica la adolescente para zanjar el asunto.

Parece que ha sido un año muy bien aprovechado por el hijo de la Infanta, que se ha sabido integrar perfectamente en el colegio y ha demostrado ser un chaval más de 16 años entre las cuatro paredes del edificio en el centro de Sigüenza. Tan bien aprovechado que los buenos resultados han propiciado que, al contrario que el año pasado, Felipe Juan Froilán ya se encuentre de vacaciones con su familia. Sin ir más lejos, el 23 de junio, un día antes de terminar el curso, celebró con su padre la noche mágica de San Juan en San Pedro Manrique (Soria). Ahora puede disfrutar del verano con la satisfacción de que ha superado una etapa y que, en definitiva, se está haciendo mayor.