Obras de desmontaje de La Piedad en el Valle de los Caídos, obra del escultor Juan de Ávalos - IGNACIO GIL

Vuelta de tuerca a La Piedad

Patrimonio retomará las conversaciones con los monjes para agilizar la reforma de la obra

MADRID Actualizado:

Patrimonio Nacional retomará las conversaciones con la comunidad benedictina con la intención de buscar un consenso sobre las posibles restauraciones a llevar a cabo en el conjunto escultórico del Valle de los Caídos. Según ha podido saber ABC, el plan de esta institución pública es «sentarse a hablar con el abad una vez transcurran estas fechas para decidir de mutuo acuerdo qué hacer en la zona en materia de restauración. Entonces se barajarán todas las posibilidades».

Este proceso seguirá al principio de acuerdo adoptado el viernes pasado en la reunión mantenida a tres bandas entre la comunidad benedictina, Patrimonio, y la Delegación de Gobierno, por el cual estas dos últimas entidades se comprometían «al mallado de “La Piedad” y a la colocación de una estructura de protección a la entrada de la basílica para garantizar la seguridad de los fieles, en un plazo de ejecución de un mes y medio y con un coste de 100.000 euros».

La misión de Patrimonio, insisten estas mismas fuentes, «es siempre restaurar en las mejores condiciones posibles», y en este caso, además, «garantizar la libertad de culto y que pueda entrar la gente a la Basílica». Su intención primigenia fue realizar una restauración completa de «La Piedad», que conllevaba su desmontaje y posterior saneamiento pieza a pieza. Eran unos planes ambiciosos que se iban a acometer en el interior de la escultura pero que finalmente quedaron en «dique seco». Patrimonio cerró el Valle en abril, pero abandonó los trabajos poco después por los numerosos problemas que surgieron desde el principio.

Así, lo que iban a ser 15 días de desmontaje de la figura y varios meses de restauración terminó tan sólo con una retirada momentánea de varias piedras del manto de la Virgen ahora otra vez en su sitio. Durante todo este proceso se pudo asistir a misa en el interior de la Basílica de Cuelgamuros.

Hasta el pasado 3 de noviembre, momento en que la Delegación de Gobierno alegó «seguridad» para cerrar el Valle de los Caídos a las visitas turísticas.

Desde entonces, los monjes sólo pueden seguir utilizando el interior de la Basílica para la misa «conventual» de las 11, pero las convocatorias de los domingos, donde se prevé una mayor afluencia de personas, tienen lugar en la explanada exterior, junto a la abadía, como así se hizo la semana pasada, a la que asistieron unas cuatro mil personas.

Misas... tras la Navidad

El Arzobispado de Madrid, por su parte, prevé que las misas en el interior de la Basílica del Valle de los Caídos se reanuden después de Navidad, según un comunicado emitido ayer. En la nota, dice que «continuará colaborando para que se solucionen cuanto antes los problemas de seguridad en el acceso a la Basílica, de modo que los fieles puedan volver a participar del culto que se celebre en el interior ya desde las próximas fiestas de Navidad».

El Arzobispado quiso aclarar que por el convenio suscrito en 1958 entre la Fundación de la Santa Cruz del Valle de los Caídos y la Abadía Benedictina de Santo Domingo de Silos, «la Orden Benedictina tiene encomendada la libre organización del culto en la Basílica del Valle de los Caídos, sin injerencia de la autoridad civil, que sólo puede intervenir cuando así lo requiera el orden público».

Asegura que esta disposición «es totalmente conforme con la garantía del libre y público ejercicio del culto, que el Acuerdo suscrito en 1979 con el Estado Español reconoce a la Iglesia católica», pero también «con la ley de Memoria Histórica que reconoce el carácter exclusivo de culto y enterramiento de ese lugar sagrado». La intención del Arzobispado es que «el culto pueda seguir celebrándose sin riesgo para los fieles».