Los cuentacuentos musicales deleitaron a los más pequeños en la Plaza de Pontejos
Los cuentacuentos musicales deleitaron a los más pequeños en la Plaza de Pontejos - ISABEL PERMUY

Letras y música por los 175 años de Galdós

La Noche de los Libros homenajeó al escritor canario a través de paseos, imágenes y notas de piano

MADRID Actualizado: Guardar
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Madrid se reinvindicó ayer como capital literaria. De las calles de la ciudad emanaron letras y retórica, y en el ambiente se recordó a Benito Pérez Galdós. El escritor canario hizo de la ciudad su hogar y así lo relató en sus crónicas que transportan a un Madrid de chulapos y tipos castizos que ya no existe. Ayer, Fortunata y Jacinta se pasearon de nuevo por la Puerta del Sol y la plaza de Pontejos. Galdós fue el homenajeado de la decimotercera edición de La Noche de los Libros, al celebrarse este año el 175 aniversario de su nacimiento.

El homenaje empezó con un recorrido por el Madrid galdosiano. Unas 500 personas se inscribieron para salir desde el Ateneo -como no podía ser de otra forma- con un programa en mano para recordarlo. «Es mi Ateneo, mi cuna literaria», dijo en ese salón de actos en 1915. En cada parada, los viandantes descubrieron qué significó ese sitio en la vida del autor de «Miau». Muchos fueron los que quisieron transportarse a los lugares que inspiraron los «Episodios Nacionales». La fila de gente que esperaba poder hacerse con una de las plazas superaba las 50 personas una hora antes de empezar el recorrido.

Al mismo tiempo que comenzó la retrospectiva por la vida madrileña de Galdós, lo hizo también la conferencia de la escritora Almudena Grandes. Desde la entrada de la Real Casa de Correos, una fila de personas ascendía hasta la mitad de la calle de las Carretas. «La acogida de este año es espectacular, sólo hay que ver la cantidad de gente. La cultura para un país es esencial», afirmaron dos amigas de mediana edad antes de entrar.

La escritora madrileña inició su charla recordando las palabras del «exiliado» Cernuda sobre el autor: «Esta España viva y siempre noble, que Galdós en sus libros ha creado».

Al lado, en Pontejos, los más pequeños -y sus padres- disfrutaron al ritmo de la música infantil y los cuentacuentos. La plaza se llenó de risas e historias que hicieron el deleite del público presente.

En la Cuesta de Moyano, las librerías al aire libre abiertas desde 1925 vendieron libros -como «Los cuatro jinetes del Apocalipsis», de Blasco Ibáñez- por 3 euros. Las tapas blandas de los ejemplares y sus páginas amarillas fueron hojeadas por decenas de personas que se encontraban entre las casetas. «En ocasiones como hoy, que permanecemos abiertos por la noche, acude a comprar, al menos, un 20% más de gente de lo habitual», dijo la librera Carolina Méndez.

Ya entrada la noche, la fachada de la sede de la Comunidad se iluminó con la proyección de un «video-mapping» (proyección sobre superficies reales). Cientos de imágenes de Galdós inundaron la Puerta del Sol recordando su vida, letras y sus años en la capital. Para terminar la noche, James Rhodes hizo volar sus acordes al piano. La música le salvó de las voces de su cabeza y ayer se encargó de enamorar con las notas que teclearon sus dedos y también con las palabras de sus libros, «Fugas» e «Instrumental».