Un médico muestra una vacuna contra la meningitis B
Un médico muestra una vacuna contra la meningitis B - ABC
GALICIA

Un juez obliga a una madre a vacunar a sus dos hijos porque «los beneficios son innegables»

El tribunal autoriza al padre a que vacune a los niños en contra de la decisión de la progenitora, al entender que «las reticencias de la madre no están avaladas por datos científicos»

Santiago Actualizado: Guardar
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Un tribunal vigués ha dado la razón a un padre que, frente a la férrea negativa de la madre, pretendía vacunar a sus dos hijos de 7 y 11 años. Su expareja se oponía porque considera que las vacunas «no son seguras» y durante el tiempo que estuvieron casados el progenitor también asumió esta decisión. Pero ya separados, el padre de los pequeños cambió de idea a propósito del tema, se concienció, y decidió que lo mejor para los dos hermanos sería que les administrasen las dosis recomendadas según el calendario de vacunación vigente en España. La oposición de la madre acabó con el asunto en los tribunales, donde un juzgado de Primera Instancia de Vigo dio la razón al padre y antepuso su decisión sobre la de la madre. Ésta recurrió el fallo y, ahora, la Audiencia provincial de Vigo se ha manifestado a través de un tajante auto al que ha tenido acceso ABC.

Según la decisión del tribunal, «las reticencias manifestadas por la madre no están avaladas por datos científicos ni objetivos (...) ya que se no se ha acreditado desde el punto de vista médico que las vacunas causen un perjuicio para la salud». «Todo lo contrario -reseña el auto- porque la mayoría de los estudios científicos sobre esta materia llevan a concluir que los beneficios de las vacunas son innegables individual y poblacionalmente». En su argumentación, la Audiencia olívica sienta un importante precedente al establecer que «no se discute el derecho de los progenitores a defender las creencias que estimen oportunas o el sistema de educación y vida de sus hijos, pero siempre que no resulte perjudicial para los mismos».

Ahondando en esta interpretación, el auto asume que «todo menor tiene derecho a que su interés sea valorado y considerado como primordial en todas las acciones y decisiones que le conciernen, tanto en el ámbito público como privado». En la misma línea, y dejando clara su posición, explicita además que «evidentemente no puede quedar al arbitrio de uno de los progenitores decidir si desea vacunar a los hijos y en qué momento».

Ninguna vacuna desde que nació

La decisión, en un primer momento conjunta y posteriormente solo apoyada por la madre, de no vacunar a sus hijos provocó que uno de los menores no haya recibido ninguna vacuna desde su nacimiento y que el otro solo fuese protegido contra el tétanos después de un accidente escolar sufrido en 2015. En conversación con ABC, el abogado del padre, Guillermo Presa, explica que este pronunciamiento «es muy interesante y de plena actualidad» por la controversia que aborda. Para el letrado vigués, en cuestiones de esta índole debe primar «el interés superior del menor, que es clave en esta dceisión». «Está claro que el menor se defenderá mejor estando vacunado y tendrá más seguridad frente a los problemas de salud que le puedan surgir», incide Presa sobre la polémica. En su defensa de los intereses de los menores el abogado también hizo alusión al bien público, blindado por las vacunas que «son las que evitan las epidemias, por ejemplo».