El montaje se estrenó en el Festival de Aix-en-Provence
El montaje se estrenó en el Festival de Aix-en-Provence - PASCAL VICTOR

«Elektra», la herencia artística de Patrice Chéreau

La obra maestra de Strauss aterriza en el Liceu en un montaje del director francés fallecido en 2013

BARCELONAActualizado:

La producción de «Elektra»que podrá verse en el Liceu a partir del miércoles 7 de diciembre -y hasta el próximo día 23- es algo así como el testamento lírico del gran director teatral francés Patrice Chéreau, fallecido dos meses después de su estreno en el Festival de Aix-en-Provence, en el verano de 2013. La obra maestra de Richard Strauss, en la visión de Chéreau, ya ha triunfado no solo en su «première», sino también en su paso por el Met de Nueva York y por la Staatsoper de Berlín. Ahora llega al Liceu prácticamente con el mismo reparto que trabajó con el recordado director, encabezado por Evelyn Herlitzius, Waltraud Meier y Adrianne Pieczonka.

Vincent Huguettrabajó con Chéreau en el estreno y se encargará de la reposición en Barcelona, al igual que la soprano protagonista, Evelyn Herlitzius, quien dio forma a su Elektra de la mano del director francés para crear un personaje que, según afirmó en rueda de Prensa, cuenta con el «fantástico humor» de Chéreau, con su humanidad, y con su capacidad de reinterpretar la psicología de los personajes. «Nunca había visto en ningún director de escena tal sentido del ritmo, no solo musical, sino de dominar el ritmo de la propia vida, como tal». También estuvo en su estreno en Aix y en su paso por Berlín y Nueva York la mezzosoprano Waltraud Meier (Klytämnestra), quien apuntó que en esta propuesta habrá «una serie de personajes nada simples, sino complejos y humanos».

La obra contará en el podio con Josep Pons, el director musical del Liceu, quien se sumergirá por primera vez en esta fascinante tragedia en un acto que habla de la venganza y del honor. «La obra obedece compás tras compás a lo que dicen las protagonistas», afirma el maestro respecto de esta partitura, para él «una obra maestra en sí, haya estado escrita en la época que sea (se estrenó en 1909). Es tan redonda por su texto, por la historia que explica -los clásicos griegos siempre triunfan, incluso en pleno siglo XXI- y por ese quiebre que produce en la historia de la música y de la ópera, aunque si se ve en perspectiva no se trata de un quiebre como tal, sino de un eslabón de una cadena que viene de lejos. En “Elektra” evidentemente descubrimos resonancias de Wagner, pero tratado de otra manera, con un sonido joven, con un tratamiento sonoro nuevo. Es de una dificultad técnica extrema tanto para la orquesta como para las voces solistas, pero también la partitura es de una eficacia enorme».

Pons subraya que, además, «esta ópera entronca con la tradición musical germánica: el propio Strauss insiste en que, por ejemplo, se debe escuchar el espíritu del vals y también que en un porcentaje muy grande todo tiene que sonar refinado, no solo trágico. Incluso hay momentos para la dulzura en las apariciones de Chrysothemis». A pesar de ello, continúa el director musical del Liceu, «esta ópera, junto con “Salome” y en una época en la que Shoenberg ya ha escrito los fundamentales “Gurre-Lieder” y Debussy “Pelléas et Mélisande”, abre unas puertas enormes hacia el siglo XX, aunque después tanto Strauss como los otros compositores de la época se cierran y vuelven al pasado, quizás por miedo a tanta innovación. Así como en las dos primeras décadas del siglo XX se consolidan unos avances impresionantes en lo musical, después todo se frena.

La libertad compositiva que se veía en tantas obras de antes de la Primera Guerra Mundial de compositores como Prokofiev, desaparece». En cuanto a la producción de Chéreau y al reparto de lujo que Pons tendrá a su disposición, considera que todo ello «es un plus que coronará un espectáculo genial. Cuando hace años planificamos este estreno con Joan Matabosch -anterior director artístico del Liceu-, lo que más ilusión me hacía era poder trabajar con Patrice Chéreau. Su muerte ha significado una pérdida enorme para el mundo del teatro. Pero tenemos su legado».