El Gran Teatro del Liceo recupera el equilibrio

Los responsables del coliseo exponen las líneas maestras de su Plan Estratégico y de la temporada

MadridActualizado:

«Encontrar nuevos públicos y popularizar el género» son, en palabras de Roger Guasch, director general del Gran Teatro del Liceo de Barcelona, los dos principales objetivos que se ha marcado este coliseo, «principal referencia operística» en España, según sus propias palabras «Nuestra competencia es el propio Liceo», añade Guasch.

El máximo responsable del Coliseo, acompañado por la director artística del teatro, la alemana Christina Schiepelmann, y el director musical, Josep Pons, presentaron en Madrid, días después de hacerlo en Barcelona, la programación del Liceo para la próxima temporada, en la que, como hemos informado, se presentarán catorce óperas (de ellas, once escenificadas y tres en versión) y tres títulos de danza, además de ocho conciertos y dos recitales. En total, con el programa El Petit Liceu, se llevarán a cabo cerca de doscientas funciones.

La temporada se basa en tres líneas básicas de actuación, según Roger Guasch: ambición, equilibrio y calidad. Una calidad que es el pilar fundamental del Plan Estratégico y de Viabilidad que el Liceo lleva a cabo desde hace un par de temporadas. El Plan se estableció después de varios años de crisis económica, con un notable descenso de las aportaciones institucionales y numerosos recortes derivados de ello; del equilibrio en la temporada 2007-2008 (57,2 millones de ingresos y 56,4 millones de gastos) se pasó al desequilibrio negativo en la temporada 2012-2013 (41,3 millones de ingresos por 45,6 millones de gastos). La próxima temporada se recuperará el equilibrio, con un presupuesto de 43,3 millones y un déficit de 303.000 euros.

Mantener la calidad artistica (el «espíritu del Liceo»), el proyecto social y salvaguardar la sostenibilidad económica son los tres pilares básicos del Plan, que se desarrolla a través de distintas acciones, como la necesidad de compromiso de las Administraciones Públicas, la rehabilitación de los fondos propios y la tesorería, la potenciación del mecenazgo, la revisión del proyecto musical y la implantación del Plan estratégico comercial y de márketing.

En lo artístico, hay varias líneas de trabajo, como destacó Christina Schiepelmann; entre ellas, recuperar las actuaciones en el Foyer, que serían especialmente obras de autores vivos; fomentar la comunicación entre el público y los artistas, poner en marcha el Ópera Studio, potenciar el proyecto audiovisual y trabajar en una nueva definición del Petit Liceu. «No hay que tener miedo a ser populares», dijo la directora artística.

Pero el mayor reto es renovar el proyecto musical, que pasa, según Josep Pons, el director musical, por recomponer tanto a la orquesta («la más antigua de España») como al coro, «que estaban diezmados en número». Tres han sido las líneas de actuación: crear una nueva estructura orgánica, con la creación de un nuevo reglamento, la renovación de la plantilla e incrementar las actividades. En este sentido, esta temporada se han adjudicado nueve plazas, a las que se sumarán otras doce en la temporada 2016-2017. A ellas se han presentado 853 aspirantes de veinte países. A partir de 2018 se iniciará el proceso de renovación del coro.