Pedro Galán García - Tribuna Abierta

Cinco siglos sin Fernando II de Aragón

Al morir hace tan sólo quinientos años, Fernando que había sido la primera corona que reinó sin discusión entre las Islas Canarias y los Pirineos, dejó bien sentadas las bases de la futura grandeza de España al haber trazado claramente las líneas de nuestra política internacional

Pedro Galán García
CanariasActualizado:

En 1164 Alfonso II recibe, por primera vez, el título de rey de Aragón y conde de Barcelona. El  10  de  marzo de  1452 nace Fernando de Trastámara, futuro Fernando el Católico. En 1462 comienzan diez años de guerras civiles en Cataluña. Entre 1465 y 1468 guerras civiles en Castilla y, en ese año, Fernando es coronado rey de Sicilia. El 18 de octubre de 1469 tiene lugar su matrimonio con Isabel.

Fallece Enrique IV el 11 de diciembre de 1474 y, el 13 de diciembre, Isabel se proclama en Segovia reina de Castilla siendo reconocido Fernando como rey el 15 de enero siguiente mediante la Concordia de Segovia, que fija la unión de ambos reinos. Al morir su padre, Juan II, el 19 de enero de 1479, es proclamado rey de Aragón. Toma Granada el 2 de enero de 1492 y se produce el descubrimiento de América el 12 de octubre.

En diciembre sufre un grave atentado en Barcelona. Recupera el Rosellón y la Cerdaña. Para determinadas corrientes historiográficas desempeña un papel importante la concepción de que Historia es, antes que nada, la historia de los grandes hombres y sus hechos. Esta teoría tiene su más extremada formulación en la máxima «los hombres hacen la historia» y en el caso de la historia militar en el lema «las armas configuran la historia de los pueblos», que orla el escudo del Instituto de Historia y Cultura Militar.

Sin embargo, el nacimiento de las ciencias sociales llevó a considerar esencial el mostrar cómo se entrelazan entre sí las vidas individuales y las colectivas. Don Fernando II de Aragón, modelo de príncipes y de soldados, como gobernante supo estabilizar la sociedad de su tiempo estableciendo la autoridad del Estado y de las ciudades, reformando la administración del país y regulando la administración de la justicia y como soldado, además de participar personalmente en numerosas contiendas, dirigió campañas con magistral prudencia y sabiduría, estableciendo la estrategia y dando órdenes precisas a su gran capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba.

En estas instrucciones reales queda documentada por primera vez la razón de Estado al dirigirse a los componentes de la «primera fuerza expedicionaria» que se constituye «Pongo un rey a todos los pasados, propongo un rey a todos los venideros: don Fernando el Católico, aquel gran Maestro en el arte de reinar» en 1493. Tratado de Tordesillas, 7 de julio de 1494. En 1495 organiza la Liga Santa, primera gran organización diplomática internacional. l 13 de febrero el papa Alejandro VI le designa rey de África.

La Conquista de Tenerife

En diciembre, con la conquista de Tenerife, concluye la incorporación de las islas Canarias. En 1503 victorias de Ceriñola, Seminara y Garellano. Es reconocido rey de Nápoles en 1504. El 25 de noviembre de ese año fallece Isabel en Medina del Campo. Boda con Germana de Foix el  19  de  octubre de 1505, con Navarra detrás de ese enlace; nacimiento y muerte de su hijo Juan al año siguiente. En abril de 1506 llegan a España la heredera Juana y su esposo Felipe. En septiembre fallece Felipe. Conquista Orán en mayo de 1509. En 1510 conquista Bugía y Trípoli. En julio de ese año el papa Julio II proclama a Fernando soberano de Jerusalén. Creación de la Liga Santa de 1511. Incorporación de Navarra en 1512, finalizando el proceso unitario de España.

El 23 de enero de 1516 muere en Madrigalejo Fernando, rey de Aragón, de Navarra, de las Dos Sicilias, de Valencia, de Mallorca, de Cerdeña y de Córcega, conde de Barcelona, duque de Atenas y de Neopatria, conde de Rosellón y de Cerdaña, marqués de Oristán y de Gociano, regente y gobernador de Castilla, León, Granada, Toledo, Galicia, Sevilla, Murcia, Jaén, Algarbe, Molina, Islas Canarias, Bugía, Argel, Trípoli y de la parte correspondiente del mar Océano, emperador de las Indias, rey de África, emperador de Constantinopla y soberano de Jerusalén.

Estado moderno

Isabel y Fernando no pretendieron la unidad dinástica como un mero elemento de poder personal, sino como base para la creación de un Estado moderno y capaz de desarrollar una política exterior no subordinada a las demás potencias de la época. Para lograrlo establecieron como líneas principales de su gobierno la estabilización de la sociedad sobre la que les había tocado reinar y el fortalecimiento del poder, y las llevaron a cabo a través del restablecimiento de la autoridad real poniendo límite a los intereses de los diferentes estamentos, en especial de la nobleza, de la aristocracia, y de la vertebración del Estado mediante la creación de diferentes organismos de gobierno, la organización de la administración de justicia y el restablecimiento de la seguridad en ciudades y campos.

Comenzaron por reorganizar el Consejo Real para hacer de él un verdadero instrumento de la administración del Estado. Los secretarios reales dejaron de ser designados por su mera condición de nobles para pasar a ser personas con la requerida formación, a fin de que pudieran asumir responsabilidad en los asuntos de Estado. Para ello a partir de 1493 se exigió que todos fueran letrados con al menos diez años de estudios y se organizaron cinco cámaras. La primera, destinada al análisis de la política internacional dio paso en 1526 a la creación del Consejo de Estado.

En la segunda el Consejo actuaba como Tribunal Supremo de Justicia. La tercera cámara responsable de finanzas y hacienda se convirtió en 1523 en el Consejo de Hacienda. La cuarta cámara era el Consejo de la Santa Hermandad. La última cámara la formaban nobles y letrados de Aragón, Cataluña, Mallorca, Valencia y Sicilia que auxiliaban al rey en el gobierno de estos reinos.

Con la finalidad de que las leyes llegaran hasta los últimos rincones del reino y de garantizar su cumplimiento se creó la institución de «los corregidores» que representó otro elemento fundamental en el control de la administración. Se trataba de funcionarios reales que administraban las ciudades, representando los intereses del Estado, junto con «los regidores» que eran elegidos por los vecinos. En el campo de la justicia era tarea imprescindible el integrar todas las jurisdicciones existentes en un sistema judicial único. Este adelanto se logró estableciendo una Secretaría de Justicia en 1496 y un tribunal permanente, la Audiencia, integrado por diez jueces, que se creó a final de siglo con sede en Segovia y Valladolid.

Arduo trabajo

Otra tarea fundamental y absolutamente necesaria en este campo era la recopilación sistemática de la normativa legal, en especial la relativa al derecho civil y al derecho penal. Para ello los reyes encargaron al jurista Alfonso Díaz de Montalvo la tarea de recopilar y publicar todos los códigos legales medievales. Publicándose las Ordenanzas Reales de Castilla en 1485. En 1503 se publicó una recopilación de Pragmáticas.

Este arduo trabajo culminó con la publicación de las conocidas como 83 Leyes de Toro tras la reunión de Cortes que tuvo lugar en esa ciudad en 1505. Por último en el campo de la seguridad se estableció la Santa Hermandad allí donde no existía previamente, y se sistematizaron sus procedimientos de actuación mediante las Ordenanzas de Madrigal de abril de 1476, consiguiendo así extender y unificar las actividades de salvaguarda del orden y la tranquilidad social, permitiendo la reunión de todas la ciudades en una única asamblea consultiva y de coordinación, el Consejo de la Hermandad, y organizando una milicia, embrión de lo que habría de ser un futuro ejército regular que fortalecería el poder real.

Además la Santa Hermandad administraba justicia en primera instancia, asegurándose así la eficiencia, la inmediatez y, sobre todo, la necesaria normalización en este campo además de preservar la objetividad de la justicia y sus debidas garantías. Así se logró que la seguridad pasara a ser, por primera vez, una política de estado.

Cultura

Los soldados de esta institución, que no desapareció formalmente hasta 1834 en que fue derogada por una ley de las Cortes nacionales, diez años antes de que se creara la Guardia Civil, se distinguían por su uniforme: un coleto sin mangas que dejaba al descubierto las de la camisa que eran verdes por lo que eran conocidos popularmente como mangas verdes.

La propia experiencia de la Corte itinerante de los reyes les llevó a realizar muchas otras reformas encaminadas, entre otros objetivos, a facilitar el transporte de bienes entre diferentes reinos, garantizar las comunicaciones postales, o equiparar las principales monedas de oro que había en España. En definitiva, el logro principal de este proyecto de gobierno fue el retorno al control del Estado de las principales ciudades, la mejora en la gestión administrativa mediante la selección de los administradores en base a su preparación, la garantía de la seguridad y paz interiores y la centralización.

El reinado de los Reyes Católicos destacó en el terreno de la cultura por facilitar el desarrollo de distintas formas artísticas fruto de las cuales se produjo la publicación del libro de Amadís de Gaula. Este nuevo género de caballerías iba a inspirar, pasados los años, la obra más destacada de la literatura universal: El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha. En 1480 los Reyes Católicos abolieron todos los aranceles sobre la importación de libros.

Educación

Hasta 1501 se habían publicado en España alrededor de 800 títulos, en sólo los veinte años siguientes este número se había duplicado. A la vez se desarrollaba el teatro español con comedias, obras de fe y grandes tragicomedias de tal manera que, finalizando el siglo XV, se llegó al nacimiento del drama moderno con La Celestina de Fernando de Rojas y Los Diálogos de Juan del Encina. Se introdujo en España el humanismo a la vez que se impulsaron los estudios de latín, gramática, leyes, teología y medicina. La gramática castellana de Nebrija, publicada en 1492, es la primera de todas las lenguas modernas. En 1508 se publicó la Biblia Políglota Complutense de la Universidad de Alcalá.

En relación con las Bellas Artes se aceptaron las influencias de las corrientes norte europeas en la decoración de las grandes catedrales de Burgos, Sevilla y Toledo, destacando Juan Guas en arquitectura, Juan de Flandes en pintura y Gil de Siloé en escultura. Todos estos desarrollos culturales estuvieron muy estrechamente relacionados con los profundos desarrollos sociales y económicos que produjo el proyecto de gobierno de los Reyes Católicos. Fernando nace con derechos sucesorios sobre todos los reinos de España. La historia de su persona es la historia de las luchas dinásticas que protagonizó que es, a su vez, la historia de la creación de la España moderna.

La educación que recibió en su infancia, en plena crisis en el reino, no fue muy esmerada, pera esa misma situación le llevó posteriormente a recibir una profunda formación en la artes de la guerra y una magnífica formación como soldado, lo que unido a su afición por los libros de historia, a sus dotes naturales y a la tradición aragonesa de rodear a los príncipes de personas de reconocido prestigio, le situó en las mejores condiciones para madurar una personalidad abierta, preparada y emprendedora. A decir de Lucio Marineo Sículo: «mas ayudándole las grandes fuerzas de su ingenio y la conversación que tuvo de hombres sabios, así salió prudente y sabio, como si fuera enseñado de muy doctos maestros». En efecto, como rey de Aragón disponía de cuatrocientos consejeros, lo que le garantizaba asesoramiento bastante para enfrentarse a cualquier situación por compleja que fuera.

En el gobierno interior del reino puso claramente de manifiesto su capacidad, no sólo de estadista sino también de líder preocupado por el bienestar de aquellos sobre los que reinó, que le correspondieron siempre con su respeto y amor, salvo algunos nobles rebeldes, claro. Los catalanes, que habían andado a la greña con su padre durante años, lo recibieron como el monarca deseado que pondría fin a tal situación. Así comenzó a forjar una nación donde antes sólo había reinos dispersos y enfrentados. A la par alcanzó niveles de excelencia nunca vistos en la concepción y desarrollo de la política europea y, merced a sus éxitos en política internacional, dio luz al mayor imperio jamás conocido.

Grandeza

Tres fueron las líneas de acción que condujeron directamente a tales éxitos: lograr la colaboración de todos los reinos españoles, cuyo origen puede establecerse en la guerra de Granada; establecer una minuciosa política de alianzas matrimoniales para lograr los objetivos políticos marcados; y crear el servicio exterior siendo el pionero en el establecimiento de representaciones diplomáticas permanentes Al morir hace tan sólo quinientos años, Fernando que había sido la primera corona que reinó sin discusión entre las Islas Canarias y los Pirineos, dejó bien sentadas las bases de la futura grandeza de España al haber trazado claramente las líneas de nuestra política internacional, tras haber logrado contener los intereses franceses, asegurado la frontera norte con la anexión primero del Rosellón y luego de Navarra, puesto freno al ansia expansionista islámica, dominando el mediterráneo occidental, y haber convertido a España en el árbitro de Europa.

(*) Pedro Galán García es Teniente general Jefe del Mando de Canarias.

Pedro Galán García, Teniente General de Mando de CanariasPedro Galán García, Teniente General de Mando de Canarias