Rajoy y Sánchez, en La Moncloa
Rajoy y Sánchez, en La Moncloa - EFE

Punto final a la legislatura de Rajoy y Sánchez, la más atípica de la democracia

La XII Legislatura toca a su fin después de ser la primera en la que triunfó una moción de censura

Pedro Sánchez convoca las elecciones generales con fecha del 28 de abril

MadridActualizado:

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado esta mañana la convocatoria de elecciones generales para el 28 de abril, poniendo fin a la XII Legislstura. A buen seguro una de las más convulsas de nuestra democracia.

Sánchez tratará de repetir en el cargo tras poco más de ocho meses en La Moncloa, después de convertirse en el primer presidente en llegar al poder a través de una moción de censura. Y en ser el primero en hacerlo sin ser diputado en el Congreso. También es el primer presidente que no logra aprobar unos Presupuestos. Tampoco ha ganado nunca unas elecciones. De ambas cuestiones tratará de desquitarse tras unos comicios en los que no tendrá fácil reeditar el Gobierno pero a los que el PSOE acude con mejores opciones que las Nadir habría imaginado hace un año.

Accedió al cargo prometiendo convocar elecciones «cuanto antes» pero muy pronto cambió el paso y dirigió sus decisiones al fin de intentar agotar la legislatura en junio de 2020. Al final, la compleja aritmética parlamentaria que le hizo presidente se ha demostrado insostenible y le ha forzado a este adelanto electoral. Sánchez intentará aprovechar la coyuntura y construir un relato favorable de cara a las elecciones. Pero al margen de lo que suceda en ellas estos meses no pueden sino entenderse como un fracaso.

Su Gobierno, que sorprendió al principio por su composición, muy pronto se vio salpicado por los escándalos. Dos ministros cayeron en poco más de tres meses, la exclusiva de ABC sacó a la luz la hasta ahora secreta tesis doctoral de Pedro Sánchez. Un rosario de ministros se vieron salpicados por casos que cuestionaban la cacareada ejemplaridad del Ejecutivo socialista. Pero Sánchez protegió a todos ellos tras el caso de su tesis para no precipitar la caída del Gobierno.

El Ejecutivo ha recurrido a los Reales Decretos para gobernar y afrontar con mejores opciones su débil posición en el Congreso. Nunca un presidente había gobernado con tan pocos escaños, tan sólo los 84 del grupo socialista. El Gobierno ha intentado apretar el paso en muchas cuestiones, pero la mayoría de las grandes promesas se quedarán en el cajón.

Con el adelanto electoral se pone fin a la XII Legislatura. Sin lugar a dudas la más convulsa de la democracia. Probablemente sólo la supere en peculiaridad la anterior, la XI Legislatura ya conocida para siempre como la legislatura fallida. Esta duodécima también ha tenido mucho de artificio. Los resultados del 26 de junio de 2016 tras la repetición electoral arrojaron un panorama incierto que a duras penas ha permitido tener un Gobierno en España poco más de dos años y medio. Rajoy fue investido presidente a finales de octubre de 2016 y Sánchez cierra el telón en febrero de 2019. No daba para más. Y la gran incógnita es si unas nuevas elecciones arrojarán alguna suma que pueda dar a España cuatro años de necesaria estabilidad. En estos momentos parece difícil.

Rajoy y Sánchez. Sánchez y Rajoy. Esta será siempre su legislatura. Solo en la I Legislatura había habido dos presidentes, cuando Adolfo Suárez dimitió en 1981 y Leopoldo Calvo Sotelo tomó las riendas del Gobierno. Aquello fue un relevo dentro de un partido que se descomponía tras haber cumplido su función histórica. La alternancia Rajoy-Sánchez es la pugna de los dos puntales del bipartidismo en su intento por sobrevivir en un cambio de época que el continente europeo ha dejado en el desguace a muchos partidos históricos. ¿Han conjurado PP y PSOE ese precipicio? Quizás sea pronto para saberlo todavía, pues los cambios en el sistema de partidos español no han terminado.

La fórmula de un Gobierno con el apoyo externo del independentismo no ha funcionado. Y ha vuelto a tensionar a un PSOE que sangra todavía por las heridas de su convulsa guerra interna de 2016-2017. Aquella que se produjo porque buena parte de los territorios intentaron que Sánchez no hiciese a la desesperada lo que luego acabó haciendo: buscar un gobierno a la desesperada de la mano de Podemos y el independentismo. Aquellos hechos convulsos construyeron el Sánchez de hoy, le otorgaron un relato para un retorno político sin precedentes y cargado de épica. Sin aquellos días no se entiende el momento actual.

Pero el experimento toca a su fin. La hipótesis del diálogo con el independentismo que le hizo presidente se ha demostrado un callejón sin salida. Con un Podemos claramente a la baja y tras convertir a su antiguo socio Albert Rivera en su enemigo político ¿cómo puede volver Sánchez a ser presidente? Sus intentos para no abandonar Moncloa van a marcar sin duda las posibilidades de que España tenga una legislatura estable tras las próximas elecciones