Pablo Casado y Albert Rivera el pasado domingo en Colón. - Isabel Permuy

Ventajas y desventajas para Pedro Sánchez del adelanto de las elecciones generales

Sánchez ve en un adelanto de las elecciones al mes de abril como un intento de sorprender al PP y asociar a Rivera con Vox

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MadridActualizado:

La opción de adelantar las elecciones generales al mes de abril, previsiblemente al día 28, último domingo del mes, reunía el consenso en los últimos días buena parte de las personas que rodean a Pedro Sánchez. Lo argumentos a favor que plantean son los siguientes:

El primero es que quieren que cale lo más posible la idea de asociar a Ciudadanos con Vox. Sin dar la oportunidad a los de Albert Rivera de «compensar» el acuerdo andaluz con otros pactos con los socialistas, que es a lo que aspira Ciudadanos después del 26 de mayo. El PSOE considera la foto de la manifestación de Colón un regalo: «Tenemos la campaña hecha».

En segundo término quieren que cale la idea de que a las elecciones van «dos bandos». Siendo uno prácticamente solo el PSOE, se denigra la posición de Podemos, y el otro los separatistas junto a PP y Cs que han bloqueado los Presupuestos.

En tercer lugar y relacionado con el anterior, esperan explotar la idea de que el veto a los PGE demuestra que no ha habido acuerdos con los independentistas. Pero precisamente la gestión de todos estos meses en ese sentido es un hándicap. Se vio en Andalucía, aunque lo cierto es que Ferraz nunca ha querido vincular ese mal resultado a la cuestión territorial, no todos en el PSOE piensan lo mismo.

Pero el factor más importante que estos días presentaba una persona cercana a Sánchez para llevar las elecciones a abril era que «esa es la fecha que no quiere el PP», que está reclamando unirlas a mayo. Los socialistas creen que el de por sí fracturado voto en la derecha sería mayor con las generales en solitario porque creen que así «habrá más competición entre PP y Cs».

Además de que se le vuelva en contra la gestión en Cataluña, los riesgos de adelantar las elecciones son varios. En primer término si no logra un buen resultado arrastrará a todo su partido detrás el 26 de mayo. También se puede valorar negativamente una gestión que no ha temrinado de producir resultados efectivos más allá de anuncios. Pero el gran riesgo de este momento es sin duda que el electorado a su derecha parece más movilizado y sus opciones de revalidar el cargo no son para nada certeras.