El Gobierno reduce a 45.000 asistentes los 200.000 que cuentan los organizadores

El PSOE, Podemos y los separatistas catalanes se apresuraron a hablar de «pinchazo» pese a las imágenes

MadridActualizado:

La Puerta del Sol habría reventado por los cuatro costados si la concentración contra Sánchez se hubiera convocado ahí. Pero los organizadores, el PP y Ciudadanos, quisieron que fuera la Plaza de Colón, uno de los espacios abiertas más amplios del centro de Madrid y más difíciles de llenar, pero también uno de los más simbólicos, con la bandera de España más grande de la capital. Al registrar la solicitud para la protesta ciudadana ante la Delegación del Gobierno, el PP previó la asistencia de unas 20.000 personas. Más tarde tuvo que enviar otro escrito para pedir más medidas de seguridad, al esperar una avalancha mucho mayor de la prevista inicialmente.

Colón tardó en llenarse, pero a las 12, hora de comienzo de la concentración, la plaza y las calles aledañas estaban abarrotadas. Decenas de autobuses llegaron desde otros puntos de España a lo largo de la mañana, y los madrileños esperaron casi hasta el final para acudir a Colón. Solo el PP andaluz fletó 40 autobuses, que se unieron a los 45 de Castilla-La Mancha o los 33 de Castilla y León. A las 11, con bastantes claros aún en la plaza, había quien se frotaba las manos por un posible «pinchazo». Pero el gentío bajaba a Colón desde Génova y Goya, y en pocos minutos la plaza fue un mar de banderas de España salpicadas por otras de la Unión Europea. El PSOE, sin embargo, ya se había quedado con la idea del «pinchazo», y la realidad no le hizo cambiar de opinión.

Guerra de cifras

Todavía no había acabado la concentración, cuando desde la Delegación del Gobierno se apresuraron a dar una cifra baja: 45.000 asistentes. Al ser los primeros, golpearon dos veces, pero muchos de los que estaban ahí se rieron, literalmente, de la cifra dada por el Gobierno de Sánchez.

Los organizadores de la concentración tardaron algo más de la cuenta en dar su propia cifra, lo que permitió que el dato de la Delegación del Gobierno campara a sus anchas en los medios. Al final, el contraste entre las cuentas de unos y de otros derivó en cierta polémica, que perdió su sentido cuando se vieron los vídeos con las imágenes de la concentración.

A pesar de la evidencia, desde el PSOE se insistió en tachar de «fracaso» la convocatoria. Podemos se puso, una vez más, al lado del Gobierno socialista para hacer seguidismo de sus críticas a los convocantes. De forma significativa, los independentistas catalanes compartieron las críticas y la opinión de Sánchez, su partido y los populistas.

Desde Ciudadanos, Albert Rivera aseguró que se habían superado todas las expectativas. En el Partido Popular se habló de éxito rotundo: «Hoy Colón le ha dicho no a Pedro Sánchez. Ha dicho basta a tanta mentira, a tanta humillación. Hoy Colón le ha dicho a Sánchez que con la democracia española no se juega, que la unidad nacional no se trocea para venderla al mejor postor. Hoy Colón ha demostrado, una vez más, que los españoles están muy por encima de su Gobierno», afirmaron fuentes próximas al presidente del PP, Pablo Casado.