La UE acepta la idea de «responsabilidad compartida» ante la inmigración irregular
El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy (i), conversa con la canciller alemana, Angela Merkel - efe
CONSEJO EUROPEO

La UE acepta la idea de «responsabilidad compartida» ante la inmigración irregular

España consigue que la cumbre entre la Unión Europea y Africa se ocupe de los flujos migratorios y la lucha contra la trata de personas

M. CALLEJA
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El Gobierno de Mariano Rajoy quería que la Unión Europea adquiriera un mayor compromiso ante la inmigración irregular y se implicase de una manera más directa en la gestión de fronteras. De entrada, en el Consejo Europeo que se celebra en Bruselas ha conseguido un primer objetivo: que el asunto se trate en la Cumbre UE-África, que se celebrará los días 2 y 3 de abril, y que en principio iba a estar centrada en la seguridad, la paz y la prosperidad.

En las conclusiones del Consejo Europeo se ha incluido un párrafo, en el apartado sobre las relaciones UE-África, donde la Unión Europea destaca «la importancia de tratar las cuestiones de la inmigración y la movilidad, incluida la inmigración irregular y la lucha contra la trata de personas, en un espíritu de responsabilidad compartida entre los países de tránsito, de origen y de destino».

El párrafo, de apenas cuatro líneas en un comunicado de 15 folios con las conclusiones del Consejo, parece tener el sello del Gobierno de España. En concreto, la delegación que encabeza Rajoy ha conseguido, primero, incluirlo en la agenda de trabajo de la UE, y en la cumbre con África, que parecía el lugar idóneo para buscar soluciones y medidas. Pero el segundo punto sobre el que el Gobierno ha estado luchando se ha plasmado también en el papel: el principio de «responsabilidad compartida».

Para el Gobierno de Rajoy es imprescindible que la Unión Europea se involucre más en la política de inmigración y en la gestión de las fronteras del sur, porque también son su puerta de entrada. Por eso el Ejecutivo pedía una responsabilidad compartida, donde los países que son el destino final de los inmigrantes asumieran que lo que ocurre en Ceuta y Melilla también les afecta a ellos directamente.