Un grupo de jóvenes saluda a la comitiva de Xi Jinping en las calles de Lisboa
Un grupo de jóvenes saluda a la comitiva de Xi Jinping en las calles de Lisboa - REUTERS

Portugal extiende la alfombra roja a la inversión china

El país luso ya es uno de los mayores destinos de la inversión del gigante asiático, presente incluso en sectores estratégicos

Corresponsal en LisboaActualizado:

Las inversiones chinas en Portugal superan ya los 9.000 millones de euros... y el contador va en alza. El presidente del gigante asiático, Xi Jinping, visitó esta semana Lisboa rodeado de una delegación de empresarios dispuestos a continuar con el abordaje.

Un informe de la escuela de enseñanza superior Esade confirma que Portugal se ha encaramado ya al segundo puesto en la Unión Europea como destino del dinero chino en función del tamaño económico del país, solo superado por Finlandia. Pero el tope no se vislumbra y dos importantes ofertas públicas de adquisición están sobre la mesa: la OPA de China Three Gorges por la eléctrica lusa EDP (incluida su filial de energías renovables) y otra más protagonizada por el conglomerado Datang en relación a Generg. Por tanto, las perspectivas indican que, a este ritmo, el país vecino alcanzará el primer lugar y terminará por desbancar a los escandinavos.

El embajador de Estados Unidos en territorio luso, George Edwards Glass, señala que la Administración Trump sigue «muy atenta» a la situación, debido al recelo que despierta el desembarco chino en Portugal. Y es que el Gobierno socialista de António Costa no cuestiona en ningún momento la opacidad del todopoderoso régimen asiático, que se ha posicionado incluso en sectores estratégicos como la energía, lo que lleva a los norteamericanos a no fiarse demasiado en plena guerra comercial entre Washington y Pekín.

Bajo vigilancia estadounidense o no, el caso es que los negocios de China en Portugal se multiplican, como retratan dos grandes operaciones asentadas por la macroempresa Fosun para hacerse con la mayor aseguradora del otro lado de la frontera, Fidelidade, y con Luz Saúde (antes del Espírito Santo). Además, controla el 5% de REN (Red Eléctrica Nacional) y copa el 80% del capital de Caixa Seguros, lo que se traduce en que son dueños del 30% del mercado portugués de este sector.

Bison Capital, con sede en Hong-Kong, compró el banco de inversión Banif y la también china Hainan Airlines domina el 45% de TAP Air Portugal a través del consorcio Atlantic Gateway. Ahora los asiáticos han puestos sus ojos en los puertos de mercancías, especialmente los de Sines y Leixoes. Solo unos años atrás, Beijing Enterprises Water Group desembolsó 95 millones de euros por Veolia Water Portugal, responsable del abastecimiento de agua en municipios como Paredes o Mafra.

Solo Finlandia supera los 9.000 millones de inversión china en Portugal

También chino es el propietario de EDC Mármores do Alentejo, después de adquirir el 35% de su volumen por 24 millones de euros. El 80% de su producción se exporta a la potencia asiática. Y la empresa de servicios financieros Haitong colocó sobre la mesa 379 millones de euros para quedarse con la división de inversiones de Novo Banco, que gestiona los «activos saludables» del extinto Espírito Santo.

Las inversiones se multiplican al ritmo de la pujante capacidad económica del «dragón», que pretende impulsar la cooperación mutua, además de asegurarse nuevos socios empresariales. En todos estos casos, los procesos de financiación corresponden a las entidades chinas más establecidas: Industrial and Commercial Bank of China (ICBC), que abrió sede en Lisboa en 2012, y Bank of China.

No puede olvidarse que Portugal se erige en la puerta de entrada para otros mercados lusófonos: Brasil, Angola, Mozambique, etc. Y, de esta forma, el inmenso país avanza en su estrategia de plantar cara a Estados Unidos desde Europa.

El idilio luso-chino hunde sus raíces en las privatizaciones favorecidas hace una década por el Gobierno del conservador Passos Coelho, la mayoría de las cuales terminó en manos de operadores de la potencia asiática. Se celebró, además, en 2009 el Global China Business Meeting en Lisboa, un encuentro crucial que rubricó la conveniencia de las inversiones en la Comunidad de los Países de Lengua Portuguesa. Los chinos valoran como ventajas de invertir en Portugal el bajo coste de la mano de obra, una ubicación geográfica que tiende puentes entre tres continentes (Europa, África y América), un buen clima, la ausencia de terrorismo y la estabilidad de la moneda.