Varias escenas del documental «Montage of Heck» - abc

¿Por qué se suicidó Kurt Cobain?

Hoy se estrena en las salas de cine «Montage of Heck», el documental sobre el líder de Nirvana. Su director, Brett Morgen, nos disecciona el filme

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El 5 de abril de 1994 la muerte de Kurt Cobain conmocionó al mundo, ¿por qué se volaría los sesos un tipo que acababa de alcanzar la gloria que tanto ansiaba? La sorpresa duró eso, un día, porque al siguiente todos lo habían «visto venir», todos tenían su teoría. Delirios de yonki, insoportable presión mediática por el éxito de Nirvana, hartazgo por su dolencia intestinal crónica... incluso se especuló con el asesinato.

Varios documentales han intentado arrojar luz sobre todo esto, pero ninguno es tan revelador como «Montage of Heck», una película que, paradójicamente, no pone la lupa sobre el asunto de su muerte. De hecho su minutaje termina abruptamente justo antes de la infame detonación de su escopeta recortada. La película sólo retrata un «Boyhood» del rey del grunge en el que se muestran aquellos episodios de su vida que no pudo digerir, que minaron su autoestima convirtiéndole en una personalidad débil, incapaz de soportar el escrutinio público... pero también el privado. Una persona que quizá tenía sus cartas marcadas desde el principio, con estrellato o sin él. Identificamos esos desastres vitales junto a Brett Morgen, licenciado en mitología estadounidense por el Hampshire College de Amherst, Massachusetts, y por lo tanto muy adecuado director del filme.

-Hay mucho escrito y rodado sobre Kurt. ¿Esa saturación provocó que afrontara este filme con un enfoque tan original y diferente?

- Es cierto, hay muchísimos trabajos sobre su vida, sobre su música, documentales, análisis de sus diarios, etc.. pero todos daban vueltas alrededor de lo mismo: Nirvana. En realidad, si no existiera todo ese material yo habría sentido mucha más presión, porque me hubiera preocupado más el hecho de dejar cosas en el aire. Para trazar una biografía audiovisual de Kurt, sentía que no debía centrarme en este o aquel momento, luego en otro, y en otro, y así hasta dar con lo que sólo tenía un mero interés mediático, sin sentido biográfico. En lugar de eso, secuencié cinemáticamente toda su vida con orden biográfico. Lo complicado fue que el personaje con el que trabajaba, era tan expresivo artísticamente y en tantas formas diferentes, que resumirlo todo en dos horas de cine era una tarea titánica. Sus dibujos, sus mixes, sus grabaciones de spoken-word... Pero con mucho esfuerzo, creo que he podido ordenarlo todo para crear una película que refleja el viaje interior de Kurt a través de esto que llamamos vida.

- ¿Quizá perdimos a un gran artista de spoken-word?

- ¡No lo sé! Tanto como brillante... No creo que fuera su fuerte. En las cintas que usamos en la película, Kurt no hace un spoken-word al uso, él simplemente escupe las palabras, son como haikus. Pero sí, hay momentos en los que parece que se convierte en un intérprete, en los que dice las palabras con una intensidad que realmente te traspasa, en los que habla como en ninguna de sus canciones.

Acceso total

«Montage of Heck es el primer documental autorizado por la familia de Cobain. Y es que de hecho, Morgen no tuvo que pedir permiso ya que fue Courtney Love quien le buscó a él, y no al revés. El cineasta, que no es particularmente fan de Nirvana, dio el sí en cuanto supo que tendría total acceso a cintas en súper-8 y VHS, fotografías, grabaciones, diarios y dibujos que habían permanecido guardados bajo llave en un sótano durante años.

-¿Cómo fue leer esos diarios?

-Tuve sensaciones encontradas, porque la primera vez que accedí a ellos estaba bastante nervioso. Fue estresante porque sentía que no podía perder ni un segundo, pensaba que en cualquier momento, Courtney, que me estaba observando mientras pasaba las páginas, se arrepentiría, se echaría atrás y me diría que sacase mi jodido culo de allí. Así que ese primer contacto fue con prisas, intentando recoger todo aquello que tuviese valor para la película, como si fuera mi única oportunidad. Después, cuando supe que Courtney iba en serio (risas), organicé un sistema para documentarlo todo. Puse los diarios en una mesa y coloqué una cámara encima para ir fotografiando todo a medida que íbamos pasando las páginas. Aunque estuvieran en blanco. Eso nos permitió hacer las animaciones que se ven en la película, que permiten al espectador ver cómo se van escribiendo las frases, letra a letra. Lo malo es que no teníamos demasiado tiempo para hacerlo en condiciones, y además, no podía evitar la tentación de parar el proceso para leer algunos fragmentos que eran especialmente interesantes. Lo ideal hubiera sido poder haberme encerrado en una habitación con los diarios, y leerlos despacio y concienzudamente durante meses. La cantidad de material era abrumadora, había demasiado que documentar, pero bueno, lo hicimos de la mejor manera posible con el tiempo que se nos dio.

-¿Qué fue lo que más le sorprendió de sus confesiones?

-El nivel de honestidad brutal de Kurt. Te pongo un ejemplo: cualquiera de nosotros podría tener un sueño en el que se folla a su propia madre, pero no se lo contaríamos a nadie porque es extremadamente embarazoso. Ni tampoco lo escribiríamos en un papel, ni siquiera querríamos recordarlo. Pero él sí. Y cuando lo vi fue como: «¿En serio tío? Joder, Kurt...». Y después, su escritura se volvía más y más fanática, más y más cabreada, aunque también cada vez más esporádica. Tuve que combinar labores de detective y psicólogo para intentar descifrar sus mayores paranoias.

Episodio 1: Hiperactividad

Aunque las imágenes no lleguen a reflejar ningún drama al respecto, una mala gestión de la hiperactividad de Kurt fue, según Morgen, el primer zarpazo que recibió su equilibrio mental. «Sus padres no supieron cómo lidiar con ese trastorno -dice Morgen-, y no lo trataron como debían. Aquello desorientó mucho al niño que por entonces era Kurt. No sabía muy bien a qué atenerse, y sus padres no fueron capaces de enfocar, de canalizar toda esa energía hacia algo positivo. Y pudieron haberlo hecho de no haber estado un poquito ciegos».

Episodio 2: el nacimiento de su hermana

Los primeros minutos del documental muestran la feliz infancia de un rubito adorable, cariñoso y juguetón. Un contraste lógico, pero que no deja de ser brutal. Kurt tenía todo lo que podía necesitar, tenía el amor de una familia con recursos económicos dignos. «En la película no digo una palabra sobre esto, pero si se observa con detenimiento, el rostro de Kurt cambia completamente a partir de las escenas en las que aparece su hermanita recién nacida», explica Morgen. Dejar de ser el centro de atención le afectó más de la cuenta, al parecer.

Episodio 3: Divorcio de los padres y rechazo familiar

Morgen no cree que el divorcio de sus padres fuese un punto de inflexión en la tendencia depresiva de Kurt. «Sí que se sentía avergonzado por ello, aunque él no tuviese la culpa de nada. Lo cual dice mucho de su obsesión por autoculparse de todo», asegura el cineasta. Lo que sí dejó una cicatriz en el ya casi adolescente Kurt fue la combinación del divorcio con el posterior rechazo de ambas partes, padre y madre, que le enviaron a vivir con otros familiares que también le rechazaron a la menor señal de gaberrismo. La perspectiva de una vida de vagabundo empezó a revolotear sobre él, y fue entonces cuando empezó a consumir drogas.

Episodio 4, o el «episodio retard-fucker»

Cuando consiguió que un grupo de pequeños delincuentes le aceptara como amigo, Kurt siempre oía sus historias de conquistas sexuales con envidia, y de nuevo con vergüenza. Él era virgen, y en el documental se muestra su angustia al respecto. «Cuando me preguntan si ya me he estrenado, me invento que ya me he follado a una chica, que fue genial y todo eso, pero es mentira», cuenta en su diario. Su pandilla solía visitar a una mujer del pueblo que tenía cierto retraso mental. Llamaban a su casa, ésta les dejaba pasar, y mientras unos la entretenían otros bajaban al sótano para robarle botellas de alcohol. En una ocasión, Kurt decidió visitarla él solo y la convenció para que le ayudara a perder la virginidad. Pero cuando los chicos del pueblo se enteraron, se rieron de él y lo humillaron poniéndole el apodo de «retard-fucker» (follador de retrasadas). Y según plasma el documental, eso sí que fue un golpe definitivo a su autoestima. La vergüenza fue tal que incluso llegó a tirarse a unas vías del tren para morir, pero se arrepintió en el último segundo.

-Escribir eso es otra gran muestra de sinceridad consigo mismo.

-Sí, pero ¿sabes? A día de hoy, todavía hay veces en las que dudo de que todo eso pasara. No cuestiono el trasfondo de la experiencia, las emociones envueltas en ella. Pero sí que el suceso fuera exactamente como lo cuenta. Y eso pasa con otros aspectos de su vida. Por ejemplo, volviendo al rechazo familiar... su hermana Kimberly me contó que Kurt exageró mucho acerca de su época de «vagabundo». Él siempre podía volver a la casa de su madre cuando quisiera, no le iban a cerrar las puertas. Lo que pasa es que su madre ya no era capaz de hacerle feliz, no sabía cómo hacerlo. Por eso, cuando hablé con ella y me dijo «¡jamás rechacé a mi hijo, jamás le traté mal ni quise que se marchara», yo le conteste: «Wendy, sé que en tu mente y en tu corazón sientes todo eso, pero aquí lo importante es cómo se sentía Kurt en casa, y se sentía mal. Y no supiste ver eso. Aunque no te culpo por ello». Para Kurt, haber pasado en la calle una noche o dos años, hubiera sido lo mismo. Le hubiera dejado la misma herida.

Las declaraciones de los padres de Kurt en el documental ponen los pelos de punta. Y curiosamente, es él quien parece más sincero, agarrándose al sofá cuando escucha a su segunda esposa opinar sobre toda la historia, desde una perspectiva externa. La madre, sin embargo, resulta algo impostada en algún momento, especialmente cuando dice que la primera vez que escuchó «Smells like teen spirit» supo inmediatamente que la canción iba a cambiar el mundo, y que su hijo no estaba preparado. Cuesta creer que tuviera tan brillantes dotes para la crítica musical.

La música le salvó de muchas cosas a Kurt. Fue un bote salvavidas desde el que mirar a la tormenta que tenía alrededor con un mínimo de esperanza. Tras dar rienda suelta a su talento formando Nirvana y alcanzando el éxito planetario, entraron tres nuevos actores en su vida. Los medios, Courtney Love y el dolor de estómago. De hecho, Morgen intercala imágenes animadas de vísceras humanas en plena digestión con el resto de planos, consiguiendo plasmar una sensación de malestar que, cuando termina el filme, ha invadido al espectador. También son inquietantes algunas de las escenas que Kurt comparte a solas con Love, un muestrario de la típica dualidad emocional yonki, profusamente registrada en VHS.

-Parece que a Courtney le encantaba grabar cada minuto del día con su videocámara, un tesoro para usted, ¿no?

-Kurt y Courtney deben ser la pareja que más vídeos caseros ha grabado del mundo. Yo creo que incluso se olvidaban de ella, incluso cuando era otra persona quien les grababa. Y cuando no había nadie, la dejaban en un estante grabando y grabando. Yo creo que se olvidaban del parpadeo rojo de «grabando» y seguían con lo suyo como si nada. Algo muy raro debía pasar con la batería de aquella cámara, porque duraba infinitamente. Hay horas y horas de planos muertos, y de repente allí los ves, pasando por delante y hablando de sus cosas. Y yo vi todas esas grabaciones, sin filtro alguno. Y creo que esa experiencia de visionado es la que me ha ayudado a comprender la necesidad del enfoque intimista del documental.

-El nacimiento de su hija Francesle dio mucha fuerza, se ve que la quería de verdad. ¿Cuándo dejó de ser una razón para luchar, para vivir?

- Creo que nunca dejó de serlo. Obviamente, si sólo te fijas en el acto final, en el suicidio, la conclusión es que estaba huyendo de sus responsabilidades como padre. (Largo silencio) No, creo que nunca dejó de ser un buen padre. Si uno le da muchas vueltas, puede pensar que Kurt llegó a la conclusión de que Frances estaría mejor sin él, pero ya no podemos entrar en su mente para saberlo. Lo que tengo que decir al respecto, es que hay hombres que realmente se toman la paternidad como una bendición, que llegan a desarrollar un instinto maternal, y él era uno de ellos. No era uno de esos padres a los que les molesta tener que cambiar unos pañales, o que prefieren estar a lo suyo antes de darle unos mimos a su bebé. Yo soy así, (risas). Sin duda, en la pareja Courtney-Kurt, él era la madre. Además, es algo que le salía de manera natural, no forzada. Yo he visto vídeos en los que se ve a Kurt mirando, simplemente mirando a su bebé durante dos horas. Haciéndole una caricia de vez en cuando. Aluciné viendo esas imágenes, es lo más íntimo que me encontré. Él realmente quería tener una hija, tener a Frances. Por eso me cabreó tanto encontrar recortes de periódico en los que la prensa aseguraba que Kurt y Courtney no querían ese bebé. No tenían ni puta idea de lo que estaban hablando.

Episodio 5: La presión de los medios

Y ahí entra el actor mediático. Una de las cosas que peor llevó Kurt fue un titular que decía: «Frances Bean Cobain, la niña que nacerá siendo una yonki». Es cierto que Courtney no se cuidó como debía durante el embarazo, y por eso, Kurt sintió un enorme alivio cuando vio que su hija estaba perfectamente. Superado eso, la prensa atacó por otro lado, directamente a Courtney. En uno de los vídeos, se la escucha decir: «Soy la mujer más odiada del rock». Lo que pasa es que ella misma se lo tomaba mejor que él. En una de las pocas secuencias de Kurt sobre un escenario durante un concierto, se dirige a una impresionante masa de público para pedirles un favor. «¿Sabéis? Mi mujer cree que todo el mundo la odia. ¿Me ayudaríais a demostrarle que no es verdad? ¿Gritaríais conmigo "Te queremos Courtney"?» En el momento en que sus fans responden al unísono, Kurt esboza una emocionante sonrisa. Realmente necesitaba ese gesto. Pero poco ayudó a superar su miedo a las críticas: Morgen muestra en el documental varios escritos y mensajes de voz, en los que amenaza a periodistas y a revistas enteras, muy alterado. Tal como explica Krist Novoselic, su compañero bajista en Nirvana, «cualquier persona normal puede soportar cierto grado de humillaciones, pero no Kurt. Oh, no. Él no».

-¿Por qué no sale Dave Grohl (su otro compañero en Nirvana, el batería)? Es cierto que Krist estuvo ahí desde el principio y Grohl llegó más tarde, pero ¿no es una ausencia llamativa?

-El documental va sobre Kurt, no sobre Dave. Nadie me pregunta por Chad Channing, por cierto (el primer baterista de Nirvana), ni por otros músicos que pasaron por el grupo. Pero bueno, la cuestión es que este documental no trata de Nirvana. Podría haber sacado un par de minutos de declaraciones de Dave, pero el asunto es que ya no hubieran aportado nada porque sólo hubiera hablado de temas que ya están suficientemente tratados en el documental. Así que me pregunté: «¿Realmente le necesito para el documental?» No.

-Pero supongo que tendría en mente la posibilidad de que eso decepcionara a algunos, sobre todo a los fans.

- Sí, claro, pero.... mira, esta es la pura verdad: Originalmente, pedí a la agencia de management que me consiguiese entrevistas tanto con Krist como con Dave. Pero, ¿sabes cuál fue la respuesta de Dave? «Estoy ocupado».

-La verdad es que siempre anda con mil proyectos, pero ya podría haber encontrado un hueco. Esto era importante (Morgen no responde, pero su cara lo dice todo). Como siempre anda a la gresca con Courtney, igual rechazó la idea pensando en que el documental era cosa suya.

- ¡Pero sí ella no tiene nada que ver! (Morgen se exalta un poco) Frances, su hija, es la que está detrás de todo como productora ejecutiva. De hecho, Krist accedió a participar porque quería hacerlo por ella, como un gesto hacia ella. ¿No podía haber hecho lo mismo Dave? También te digo una cosa: no tengo nada contra él. Tengo cero contra él. De hecho creo que es un tipo increíble, pero esto... esto no lo he conseguido entender.

Los rumores dicen que Kurt nunca se llevó bien con Dave, que incluso lo maltrataba en cierto modo, pero nuestro tiempo con Morgen se acaba y cambiamos de tema para charlar sobre las brillantes secuencias de dibujos animados que aparecen en el documental («de esta manera, pude ofrecer un extra de valor gráfico a muchas reflexiones que dejó por escrito», explica el autor). Ese momento libera tensión y da pie para entrar al trapo en otra cuestión delicada.

Episodio 6: Los celos

Para Kurt, un tipo que, como ya hemos mencionado, tuvo sus problemillas para congeniar con el sexo opuesto, estar con Courtney Love era un éxito personal. Ella era muy importante para él. Ya hemos visto cómo se preocupaba de que se sintiese querida por el público. Por eso, este último capítulo se antoja bastante decisivo en el tramo final de la deriva maníaco-persecutoria de Cobain. El documental demuestra que al menos una de las dos sobredosis de heroína a las que se sometió poco antes de suicidarse, tuvo a su origen en los celos. Estando en Roma, Courtney y él tuvieron una pequeña pelea y ella le dijo que la noche anterior había sentido la tentación de cometer una infidelidad, pero no lo hizo. Sólo la mera posibilidad de ser engañado le sumió en una profundísima depresión que le hizo desear estar muerto. En el documental, Courtney confiesa que aún ve el suceso con incredulidad. «Vamos, hay gente que no lo pasa tan mal ni aunque te pongan los cuernos. De verdad quería morirse sólo porque pensé en ponérselos? ¡Es de locos!»

-¿A usted le sorprendió semejante arrebato de celos?

-Lo que Courtney me contó sobre el suceso de Roma viene a ser una especie de conclusión de las dos horas de documental. Por eso espero que el filme dé al espectador las herramientas para comprender lo que le pasó aquella noche por la cabeza. No era la infidelidad en sí misma, era la traición más espantosa para él. Y una persona como él, tan extremadamente sensible al rechazo y la vergüenza... Al final, todo encaja tan bien que si tuviese la oportunidad de preguntarle algo a Kurt ahora mismo, no lo haría. Nada de lo que me dijese sería tan sincero como estas dos horas de imágenes protagonizadas por él, por una persona que no está contestando preguntas de nadie, sino siendo él mismo. En esas imágenes nos habla desde su corazón. No, no me sorprendió, de hecho encaja perfectamente en toda esta historia.

Un mes después, Kurt Cobain cogió su recortada, apuntó a su cabeza y disparó.