Javier Ikaz (d) y Jorge Díaz (i), autores de «Yo fui a EGB 2»
Javier Ikaz (d) y Jorge Díaz (i), autores de «Yo fui a EGB 2» - efe

«Hemos puesto de moda la EGB»

Javier Ikaz y Jorge Díaz vuelven a la carga con una nueva entrega, corregida y aumentada, del exitoso «Yo fui a EGB»

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A punto de despedir el año como los autores del libro más vendido de 2014 —17 ediciones y 200.000 ejemplares, según Nielsen—, Javier Ikaz y Jorge Díaz vuelven a las andadas con un nuevo artefacto llamado a estimular la nostalgia y reivindicar el pasado sin perder de vista el presente. «Hemos puesto de moda la EGB. Ahora es algo que oyes en todos los medios de comunicación, pero hacía falta reivindicarlo. Es un nexo común para hablar de aquellos años, una excusa para hablar de los años setenta, ochenta y noventa», explican los autores de «Yo fui a E.G.B», inesperado best-seller gestado en las redes sociales al que ahora le ha salido un hermano casi gemelo: «Yo fui a EGB 2» (Plaza y Janés).

Una nueva visita al trastero de la memoria para desempolvar el gotelé, los sofás forrados de escay, las cintas Betamax, los casettes de AC/DC, Hombres G y Europe, frases universales como «y si se tira de un puente, ¿tú también lo haces?», los libros de «El pequeño vampiro», los insólitos regalos que acompañaban a yogures y cereales y, en fin, todo aquello que se quedó fuera del primer volumen.

«Desde el principio tuvimos claro que este segunda parte tenía que tener más páginas, más fotos y de mayor calidad», explica Díaz. Un reto que les he llevado a repescar, siempre con una presentación muy visual, temas como las Navidades, la tecnología, el mobiliario, los deportes, y les ha permitido seguir ahondando en apartados estrella como la programación televisiva o la música.

Una receta para la que han contado con la ayuda de su comunidad de Facebook, de cuyos álbumes familiares han salido algunas de las fotografías que ilustran el libro. «Hoy en día todo parece muy sencillo, ya que desde que un niño nace su vida está perfectamente documentada y fotografiada, pero en aquella época las fotos estaban prácticamente reservadas para las comuniones y los cumpleaños, así que hay que buscar mucho para reflejar el costumbrismo de aquella época», explica Díaz. Buena prueba de ello es la primera imagen con la que uno se tropieza en cuanto abre el libro y en la que se puede ver a un profesor fumando en clase junto a dos alumnos. Sí, un profesor fumando. En clase. «Era algo normal pero, ¿quién tiene una foto así en su álbum?», señala Ikaz. Al final, y gracias a uno de los 800.000 seguidores que tienen en Facebook, el hijo de un profesor, consiguieron la ansiada instantánea.

Con todo, Ikaz y Díaz huyen de la sobredosis de la nostalgia y plantean su trabajo de espeleología costumbrista como un manera de «disfrutar del recuerdo sin caer en el tópico de que aquello era mejor o de que los niños de entonces eran más felices», según Díaz. «En realidad, no se trata tanto de añorar una época concreta como de añorar esa época en la tú eras niño», añade Ikaz.

Sin atreverse a adelantar si la «egebenamía» se perpetuará con una tercera entrega y centrados en en esa comunidad digital que, pese al trasvase al papel, es lo que les sigue robando al sueño, lo que sí que tienen claro es que lo suyo es más serio de lo que pudiera parecer. «Nos han llegado a decir que hacemos un retrato sociológico de la época», asegura Díaz. «Es como un libro de historia pero contada por los niños», añade Ikaz. Historia animada para celebrar aquellos maravillosos años.