James Joyce, autor de obras como «Ulises», padeció sífilis
James Joyce, autor de obras como «Ulises», padeció sífilis - Lipnitzki
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James Joyce se quedó ciego porque tenía sífilis

El autor de «Ulises» perdió su visión y padeció múltiples dolores durante su madurez según un académico de la Universidad de Harvard

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James Joyce, el famoso escritor de comienzos de siglo XX, se quedó ciego porque padecía sífilis. Según el académico de la Universidad de Harvard, Kevin Birmingham, el autor de «Ulises» perdió su visión y padeció múltiples dolores durante su madurez debido esta enfermedad de transmisión sexual.

James Joyce escribió en 1931, al ver que su visión empeoraba, una frase que hasta ahora había pasado más o menos desapercibida, pero que refleja su desosiego ante la enfermedad. «Me merezco todo esto a causa de mis muchas iniquidades», dijo. Según este académico, James Joyce estaba tratando de confesar que él sufría sífilis, lo que podría alterar las teorías en torno a los últimos años de vida del autor de ficción .

Según Kevin Birmingham, profesor de historia y literatura en la Universidad de Harvard, la gama de síntomas que Joyce describe a los destinatarios de sus cartas demuestra que el autor padecía esta dolencia. Joyce habla de un gran «hervir en el hombro», incluso de la discapacidad de su brazo derecho. Además, el efecto psicológico de la enfermedad «provocó sus desmayos periódicos su insomnio y sus colapsos nerviosos», explica Birmingham.

Según este académico, el autor lo fue insinuando en alguno de sus textos. En una parte de «Dubliners», Joyce escribe sobre la muerte de un sacerdote cuya enfermedad «afectó su mente», que es uno de los síntomas últimos de esta enfermedad. «Todas las noches, mientras yo miraba por la ventana me dije en voz baja a mí mismo la palabra parálisis», dice en otro fragmento su narrador. En su obra «Nighttown» nombra la enfermedad y dice que Dublín y sus «mujeres de mala fama» son «una trampa mortal para los compañeros jóvenes».

Joyce, en uno de sus libros: «Dublín y sus mujeres de mala fama son una trampa mortal»

Birmingham, cree que su diagnóstico «nos da una visión muy diferente» del autor. «Si no tuviera esos síntomas, sus cartas le harían parecer un hipocondriaco o alguien que simplemente no es particularmente saludable. Lo cierto es que él tenía unos dolores bastante fuertes», valora el académico. «Él sufrió profundamente y en privado, y entre el abismo de su aflicción privada y su vida pública ayudó a dar forma a la manera en que escribió».