Jaime Cantizano
Jaime Cantizano - ABC

EurovisiónJaime Cantizano: «No hay que convertir Eurovisión en un asunto de Estado»

El presentador jerezano presenta esta noche la gala en la que se elegirá a nuestro próximo representante en el festival. «Nunca se puede decir que no a un programa así», asegura a ABC horas antes de su primera cita con Eurovisión

MADRIDActualizado:

Jaime Cantizano está preparado para su primer eurodrama. El popular presentador, que ha aprovechado estos últimos meses para probar suerte en el mundo de la radio con el show-morning «Atrévete» de Cadena Dial y para celebrar su reciente paternidad, vuelve a la televisión para ponerse al frente de «Objetivo Eurovisión». La gala, que se emitirá esta noche en La 1 (22.05h.) servirá para elegir a nuestro próximo representante en el famoso festival. Seis candidatos pugnarán por el billete para Kiev: Manel Navarro, Mirela, Mario Jefferson, Paula Rojo, LeKlein y Maika Barbero. Uno de ellos, gracias a los votos del jurado y de los espectadores, se convertirá en el sucesor de Barei. Cantizano se muestra tranquilo y relajado frente a su primera experiencia en el mundo eurovisivo. «Aunque los eurofans sean muy críticos, no me preocupa. Los que estamos en este mundillo sabemos que debemos aceptar los buenos comentarios y también los negativos», señala con su imborrable sonrisa. Horas antes de que arranque la gala, ABC se entrevista con el jerezano para hacer un repaso a la preselección, a las últimas polémicas que rodean al festival y a los malos resultados que suele cosechar en España.

- Es la primera vez que presentas un programa relacionado directamente con el festival. ¿Cómo te tentaron para aceptar esta oferta?

- Eurovisión es una propuesta que llega y se acepta sí o sí. Un presentador no puede rechazar un programa que es, al fin y al cabo, una fiesta de la música en la que elegimos algo tan importante como a nuestro representante en el festival.

- Ándate con ojo porque los eurofans son muy críticos...

- (ríe) Y está muy bien que sean críticos, que tengan opinión y se expresen. Y, hoy en día, mucho más gracias a las redes sociales. Los que nos dedicamos a esto debemos aceptar los comentarios positivos y negativos, y nunca hacer un drama.

- Ahí va un comentario negativo: Eurovisión siempre es uno de los programas más seguidos del año y, sin embargo, la preselección que organiza TVE suele rozar el fracaso. ¿Por qué se da esta ambivalencia?

- Digamos que el programa que vamos a emitir hoy es como un precalentamiento. No estamos en el momento final de competición, cuando el representante se juega dejar a España bien o mal en el festival. Y, por costumbre, siempre para Eurovisión se organizan fiestas con amigos que no acaban cuando concluye el certamen, sino que se prolongan durante toda la madrugada. Ese espíritu festivo no existe para una preselección, pero para elegir a nuestro representante debe hacerse un programa de televisión y que el público tenga la opción de elegirlo. Aunque no cuente con el mismo apoyo en lo que respecta a audiencia.

Los países del este son los que más apuesta por la victoria en Eurovisión

- ¿Y si los espectadores eligen una canción en inglés? El año pasado hubo mucha polémica porque Barei fue a Eurovisión con un tema sin parte en castellano. ¿Fue acertado?

- Entiendo el debate y es lógico que se polemizara después de llevar casi cincuenta años enviando temas en español. Creo que cualquiera de las dos opciones son buenas. Lo que decidan los eurofans, será acertado. Yo soy sólo el presentador y debo mantenerme neutral.

- ¿Por qué llevamos 48 años sin ganar Eurovisión?

- No podemos olvidar que compiten más de cuarenta países y es muy difícil batir a todos. Además, parece que ahora son los participantes del este los que más viven el festival y los que más apuestan por ganar. Los de la vieja Europa, como España, llevamos más tiempo y no tenemos ese espíritu rejuvenecedor.

- Pero en los últimos años han ganado países como Suecia, Alemania, Noruega, Austria...

- Sí, pero creo que el bloque del este se lo toma más en serio y empuja con más fuerza.

- ¿Tal vez se debe a ese «voto político» que no parece beneficiarnos?

- Bueno... repito que es un espectáculo donde compiten muchos países. España siempre tiene que llevar la mejor propuesta posible y que luego sea Europa la que juzgue. Pero creo que Eurovisión no debe convertirse en un asunto de Estado. Ya llegarán épocas mejores.

- Más que la canción, yo creo que lo importante es el espectáculo. Las puestas en escenas elaboradas y bien ejecutadas han servido a muchos países para quedar bien o incluso ganar el festival. No se trata sólo de lo que cantes, sino de cómo lo vendes. Para mí, esa es la clave. Eurovisión es un espectáculo visual.

- Entonces no compartes la idea generalizada de que Eurovisión es un festival añejo y desfasado...

- ¡Para nada! La prueba es que se han incorporado a la retransmisión países como China y Estados Unidos. Al festival lo daban por muerto en los 80 y ahora está más vivo que nunca. Es un evento único en cuanto a realización, montaje, iluminación, dificultad técnica y dirección. Televisión en estado puro.

- ¿Y por qué crees entonces que muchos cantantes españoles no se atreven a ir a Eurovisión?

- Yo creo que muchos de ellos tienen el temor a situarse en el foco mediático. Todo movimiento se analiza con microscopio, lo que hace que el representante español esté sometido a una gran presión. Se opina sobre tu canción, tu vestuario, tu puesta en escena... Es complicado decir «sí» cuando sabes que te espera todo eso.

- Tal vez las discográficas deberían ayudar más a los artistas y ver Eurovisión como una oportunidad...

- Bueno, los sellos discográficos han sufrido con especial fuerza la crisis económica e intentan ir a lo seguro. Eurovisión puede ser, a veces, una suerte de lotería que puede salir bien o mal. Y es normal que, si no lo ven claro, no apuesten por ello.

- Vas a presentar dentro de muy poco en TVE «Jugando con las estrellas». ¿No te vamos a volver a ver al frente de un programa de corazón?

- Los programas del mundo rosa han cambiado mucho en estos cinco años. No tienen nada que ver con respecto a lo que se hacía antes. Hay otro tipo de personajes populares y ahora los propios informantes y colaboradores son la noticia.

- Entonces... ¿nunca más?

- Si te digo la verdad, uno no sabe nunca dónde va a acabar. Esta profesión es como una noria y no se debe escupir hacia arriba.