Chaplin en «El gran dictador», otra sátira sobre Hitler
Chaplin en «El gran dictador», otra sátira sobre Hitler
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Un sátira enloquecida sobre Hitler

Otto Basil fue un periodista vienés que en «Si el Führer lo supiera» imaginó la delirante fantasía de un III Reich vencedor

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Genial y única novela escrita por el periodista y editor vienés Otto Basil (1901-1983), la delirante fantasía de un Tercer Reich triunfante, como habían planeado los nazis, Si el Führer lo supiera se presentó en la Feria de Francfort de 1966 causando un considerable revuelo. Imperio global desde Johannesburgo y Ankara hasta Nueva York, todo ha sido pérfida y burocráticamente organizado por razas inferiores, y una única superior, a la manera monomaníaca y despiadada que siempre animó los mesiánicos sueños de los jerarcas hitlerianos.

Los sarcasmos e ironías desopilantes de Basil, la incontenible verborrea del pintoresco protagonista de la trama, Totila Höllriegl, un nazi sádico y convencido, especialista en giromancia y «asesor espiritual en temas de vida nórdica», hubieran hecho las delicias de cualquier cómic pop. También de Foster Wallace, e incluso William Gaddis, si hubiera caído en sus manos. Salvajes ucronías apocalípticas que traen a la memoria al Tarantino de Malditos bastardos. Por otro lado, la figura de un Hitler escapado del búnker ha atraído siempre la imaginación de no pocos novelistas: desde el serio George Steiner que lo representó escondido en la selva amazónica en El traslado de AH a San Cristóbal hasta la carcajeante parodia ideada por el alemán Timur Vermes en Ha vuelto.

Los sarcasmos e ironías de Basil causaron un gran revuelo cuando se presentó el libro

Para aportar algunas pinceladas sobre cómo se encuentra el antaño mundo civilizado después de la catástrofe de haber visto triunfar a Hitler, hay que empezar por decir que la bomba atómica no cayó en Hiroshima sino sobre Londres «capital de los masones y judíos». El Reich domina la mitad del planeta, las dos Américas y África, además de Europa. Los judíos «habían dejado de existir mucho tiempo atrás», salvo alguno que se ha disfrazado de «personalidad de muy alto rango del Reich». Ni siquiera quedan judíos mestizos. Por otro lado, el resto de los pueblos han sido esclavizados. En especial los «infrahumanos», es decir, los eslavos del Este de Europa. Además, los juicios por crímenes de guerra no tuvieron lugar en Núremberg sino en Toledo, donde treinta y cuatro estadistas de las potencias aliadas fueron condenados a garrote vil.

En el momento del comienzo de la historia, en 1965, Hitler es un anciano agonizante que más tarde muere asesinado posiblemente a manos de sus ávidos y potenciales sucesores, encabezados por el nuevo jefe de filas Ivo Köpfler, de una nueva generación de tecnócratas no menos desalmados y psicópatas que los anteriores.

Hombres lobo

Las tradicionales unidades de SS se han sustituido por los jóvenes ww, los Werwolf, aterradores «hombres lobo». Alemania se encuentra en medio de una guerra civil. En pleno caos del Imperio, con desórdenes interiores y con «los simios amarillos» (la parte no controlada por el Imperio, Japón) escupiendo bombas atómicas y muy pronto «abriendo los campos de infrahumanos», muchos piensan que «había llegado una época de jungla, en la que habría que luchar con la navaja en la mano». Enterrado en un imponente mausoleo, sobre el que circulan los rumores más descabellados, como que el cuerpo del Dalai Lama también reposa allí, «Adolfo el Grande», como enseguida han empezado a llamar los historiadores al Inmortal cuando repasan sus guerras, ha alcanzado incluso el rango de Dios. Una sátira enloquecida, de inquietante vigencia.