Detalle del montaje en La Panera de Lérida de «Respiración y otros sonidos»
Detalle del montaje en La Panera de Lérida de «Respiración y otros sonidos»
PERFORMANCE

La mínima expresión de Itziar Okariz

Una de las protagonistas españolas de 2019 será Itziar Okariz, nuestra representante en Venecia. Su muestra en La Panera marca sus intereses

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El Centro de Arte la Panera, bajo la dirección de Celia del Diego, ha construido un sólido programa de exposiciones que se puede aún disfrutar hasta mediados de mes. Una batería de muestras que versan sobre la permeabilidad de las artes en todos los aspectos de la vida y la actualidad, como reflejo de las controversias de nuestro entorno. Un aspecto que va más allá de su estética, retomando las muestras-experiencia multisensorial como fuente de reflexión y que el público activa y hace suyas.

Bajo esta premisa encontramos la cita de Itziar Okariz (San Sebastián, 1965) en la planta baja del centro sobre el acto comunicativo, la palabra y su representación sonora. Jugando con la desarticulación del lenguaje, consigue una espectacular instalación en la sala de la columnata medieval del siglo XII que acoge la muestra Respiración y otros sonidos. Las columnas completan y pautan el recorrido de una instalación de pantallas, proyecciones y sistemas de audio diversos que hacen de la visita una experiencia sensorial compleja, creando una cadencia a través de la repetición, de la envolvencia del sonido que inunda la sala y que va graduando el trayecto del visitante.

Lo íntimo junto a lo crudo

Las pantallas con auriculares nos llevan a una observación más pausada e íntima en ciertos puntos, mientas otras piezas más monumentales nos avocan a otro tipo de contemplación más cruda y abrupta que crea un efecto de «conversación» entre ellas mismas. El lenguaje desmenuzado y reelaborado que nos presenta Okariz deja volar la imaginación hacia todas las interpretaciones posibles -el gesto, el silencio, el grito-, y la descontextualización de los mismos ayuda en este objetivo, donde es el visitante quien activa toda la propuesta.

Los matices posibles del lenguaje quedan especialmente al descubierto con la pieza Contrarywise, registro de una performance de 2010, que, especialmente instalada, provoca una conversación consigo misma y los Irrintzi de la autora, que inundan la sala cada cuando. Todos los vocablos usados en Contrarywise se limitan a adverbios de afirmación y negación, modulados por la entonación, volumen y graduación del sonido, estudiando sus múltiples posibilidades comunicativas. Todo un alarde del sobrio minimalismo del lenguaje en un momento en que parece que la era de la comunicación nos ha apresado a todos en torno a la preponderancia de la imagen. Okariz nos devuelve a la mínima expresión de la palabra con sus valores infinitos.

Monólogos en conversación

La performance, la instalación cuasi escultórica de sistemas de sonido y el reflejo de las proyecciones invitan a ver la muestra como un conjunto de diálogos, o, incluso, de monólogos de la autora que se intuyen y superponen, aunque no se perciban. En la serie «Las estatuas», uno de sus trabajos más recientes, demuestra la importancia del diálogo como algo efectivo entre dos, y subraya cómo su transformación en un monólogo desvirtúa completamente el valor de la comunicación. En este caso, son registros de sus conversaciones-performance con sujetos inanimados, como esculturas de diferentes museos. La cámara graba la acción, pero el sonido que se reproduce es el ambiente del público visitante, dejando tan solo en el campo de la imaginación el contenido de esta charla construida por su ausencia, cuestionando el acto comunicativo tan necesario como, en ocasiones, difícil de establecer.