Miembros de «Imperial Service», junto a Ferrer-Dalmau
Miembros de «Imperial Service», junto a Ferrer-Dalmau - M.P.Villatoro

«Imperial Service», el grupo de recreación que inspiró a Ferrer-Dalmau

Esta asociación de recreación histórica ha servido de modelo al insigne pintor español para su último cuadro

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En pleno 2015, y dentro de la Academia de Infantería de Toledo, un sujeto con espada al cinto y ataviado con ropajes del S.XVI se reconoce en el último lienzo de Augusto Ferrer-Dalmau. El mismo cuadro que rememora el misterioso milagro que -en 1585- salvó a los combatientes de nuestro país de morir ante el enemigo en Empel (Holanda). Casi parece que nuestro protagonista haya salido de la pintura para darse de bruces con nuestro mundo.

Pero el soldado no ha venido del S.XVII, al igual que tampoco lo han hecho sus compañeros (entre otros, un piquero que sufre el tórrido calor de una mañana de mayo bajo las piezas de su armadura, un arcabucero y una glamurosa noble de la corte que se lleva alguna mirada indiscreta). Pertenecen a la asociación de recreación histórica «Imperial Service», el grupo que el insigne Ferrer-Dalmau ha utilizado como modelo para realizar su pintura.

Alberte señala al personaje que está basado en su figura
Alberte señala al personaje que está basado en su figura

Los miembros de esta asociación -algunos con lustros de recreación histórica y coleccionismo militar a sus espaldas- van pasando frente al cuadro, y ven sus facciones en los personajes del lienzo. Uno de ellos (ataviado hoy con los «doce apóstoles» que denotan su condición de arcabucero) se reconoce en el monje que avanza en primera fila cruz en ristre, abriendo paso al Tercio. «Además de la cara, esas son mis manos. Son iguales, inconfundibles», señala. Otro observa su figura en un religioso que, en el interior de la pintura, está arrodillado ante la magnitud de los victoriosos españoles.

Ferrer-Dalmau pasa cerca de ellos. Estrecha sus manos. Un trabajo bien hecho, sin duda. Mientras, los presentes no pueden evitar un comentario generalizado al ver a este grupo de recreación vestido de época, recordando a aquellos españoles que se dejaron la vida en Flandes en nombre de los Tercios: «¿Os habéis escapado del cuadro?». El parecido es innegable. La emoción, máxima. Sus caras estarán para siempre en una obra maestra para la posteridad.

Una vida dedicada a la recreación

Este ha sido un momento culmen para «Imperial Service», pero está lejos de ser el único de importancia en sus diez años de vida. Y es que, desde su nacimiento (allá por 2004) el grupo se ha labrado una exquisita reputación entre los recreadores históricos nacionales e internacionales y las Fuerzas Armadas. No es para menos, pues han viajado por media Europa mano a mano con nuestro ejército difundiendo la historia de los Tercios en la exposición itinerante «El camino español. Una cremallera en la piel de Europa». Estrasburgo y Bruselas son algunas de las ciudades que se han rendido a estos españoles.

Con todo, su vida no está ligada únicamente a los Tercios, sino que recrean casi cualquier periodo histórico en el que alguien se haya dado de mamporrazos contra otro. Desde guerreros del S.XII y XIII, hasta unidades actuales. Todas ellas, con una exquisitez envidiable. «Estudiamos a fondo el equipo de los soldados para recrearlo. Es algo más que ponerse un disfraz, es darles vida. En este momento somos 54 miembros y nuestras colecciones combinadas pueden superar las 27.000 – 28.000 piezas. Todas originales a partir del año 1900», explica, en declaraciones a ABC, José Miguel Alberte, presidente de «Imperial Service».

El Tercio de «Imperial Service», junto al cuadro de Dalmau sobre Empel
El Tercio de «Imperial Service», junto al cuadro de Dalmau sobre Empel

Puede que parezca una tarea ardua (y según cuentan cuando están algo más relajados, lo es) pero esta minuciosidad y exhaustividad les ha valido –entre otras tantas cosas- ser contratados por empresas para colaborar en anuncios ambientados en conflictos bélicos. El esfuerzo también les permitió, en el 70 aniversario del Día D, desembarcar en las playas de Normandía emulando a una unidad británica frente a 35.000 personas y a los Duques de Cambridge. Fueron el único grupo de recreación en hacerlo. No ya español, sino del mundo.

«No nos gusta que se nos relaciones sólo con los Tercios españoles. Recreamos casi todas las épocas. De hecho, hemos realizado tantas actividades que es imposible hacer un recuento de ellas. Solo en el año pasado tuvimos 67. Todo se debe a que abarcamos muchísimos periodos históricos», añade Alberte. Según dicen, pueden hacerlo gracias a que cada uno de los miembros se especializa en una época y un ejército concreto. Tanto a nivel de equipo, como de conocimientos. Esto hace –por ejemplo- que puedan describir con exactitud el accesorio más ínfimo del equipo de un miembro de la «Kriegsmarine» alemana.

Un único objetivo

Pero… ¿Cuál es el objetivo de «Imperial Service»? En palabras de Alberte, la finalidad no puede ser únicamente una, pues incluye desde pasar un buen rato con una actividad que une a todos (la recreación) hasta ser un «museo andante» que la gente pueda ver, tocar y sentir. Sin embargo, hay un propósito que todos tienen en la mente cuando se cogen el petate y hacen horas y horas de viaje para acudir a un acto: enseñar a la población que la historia puede ser una aventura. Para ello dan conferencias vestidos de época, cuentan curiosidades y dan clases de Historia de una forma distinta.

Bandera en ristre, un miembro de «Imperial Service» posa junto al cuadro
Bandera en ristre, un miembro de «Imperial Service» posa junto al cuadro

«Buscamos bajar la Historia de las conferencias y de las vitrinas de los museos y ofrecérsela de manera diferente a la gente de la calle. Para nosotros es una victoria que tan sólo una persona de las que nos vea llegue luego a casa y busque información sobre lo que le hemos contado. Lo que contamos siempre es históricamente perfecto, pero lo hacemos desde un punto de vista llevadero para la gente. Utilizamos chascarrillos, anécdotas, elementos que les sean muy cercanos, expresiones coloquiales etc. No pretendemos dar una clase magistral, que podríamos, pero no tiene mucho sentido», añade.