La banca española prepara más ajustes de red y empleo en sus presupuestos de 2018

El recorte de costes seguirá siendo clave para compensar los bajos tipos de interés

MadridActualizado:

A la banca española no le cuadran las cuentas. La actual política monetaria de tipos de interés cero y negativos no tiene visos de revertise a corto plazo y sigue lastrando la capacidad de las entidades de generar ingresos recurrentes, por mucho que crezca la facturación por comisiones. Por eso, y según confirman todas las entidades financieras consultadas por este diario, el próximo año la reducción de los costes de explotación seguirá siendo una palanca fundamental para mejorar el margen de negocio, y así lo harán constar en los presupuestos para 2018 que todos los bancos están a punto de cerrar. Eso incluye ajustes de red y empleo.

Entidades en proceso de integración como el Santander y Popular ya han anunciado nuevos ERE para ese jercicio. Liberbank, como avanzó ABC, ultima la salida definitiva de 500 empleados en situación de excedencia. La fusión de Bankia y BMN incluirá un ajuste de capacidad en el primer trimestre de 2018. Y las cifras de eficiencia que presentan las entidades más pequeñas –Unicaja, Ibercaja, Abanca y Cajamar– hacen pensar en el sector en nuevos ajustes en ese nicho.

Los bancos dedican los últimos meses de cada año a preparar sus presupuestos para el ejercicio siguiente, que cierran en diciembre. Y el escenario que dibujan no es alentador. El sector financiero, según las fuentes, da por hecho que el BCE no subirá los tipos hasta finales de 2018 o en 2019, de forma que no será hasta dentro de dos años cuando una eventual mejora del precio del dinero genere más ingresos.

A la espera del BCE

El nivel de tipos condiciona por completo los resultados de una entidad, cuyos ingresos básicos proceden del interés que cobra por prestar dinero menos lo que paga por los depósitos. Prueba de ello es que el margen de cliente –diferencia entre lo que cobran por los créditos y lo que pagan por los depósitos– solo supera el 2% en el caso del Sabadell y Caixabank (ver gráfico). Las entidades están tratando de compensar la caída por esa actividad de intermediación con la venta de productos como seguros y fondos de inversión, que generan más comisiones.

Así, mientras el margen de intereses del conjunto del sector ha caído en lo que va de año un 3,2%, la facturación por comisiones ha crecido un 6,9%, según datos recopilados por BBVA Research. Sin embargo, esa tendencia resulta insuficiente para mejorar los ingresos totales de la banca, que en nuestro país continúan cayendo.

«Es cierto que estamos intentando potenciar otras fuentes de ingresos, vendiendo por ejemplo productos de más valor, pero con los tipos de interés en este nivel hay que recortar aún más los gastos sí o sí», admiten desde uno de los cinco grandes bancos del país, en el que confirman que en 2018 lo que habrá no será tanto una nueva oleada de ERE como una continuación de los procesos más o menos silenciosos de los últimos años. Cabe recordar que BBVA, por ejemplo, ha venido reduciendo su plantilla en los últimos tres años a un ritmo de casi 2.000 empleados al ejercicio, aunque nunca se refiere a ello como e planes de despidos por ser bajas naturales y prejubilaciones. El Sabadell, en esa línea, ha cerrado este año 250 sucursales y despedido a 800 empleados.

La eficiencia, clave

«Al no estar claro que los tipos vayan a subir a corto plazo, hay que estar preparado y para ello hay que seguir ajustando gastos», indican desde otro banco. «Además, hay un cambio de tendencia: los bancos ya no nos ponemos colorados al anunciar nuevos ajustes», admiten, indicando que los inversores dan la bienvenida a esas políticas de reducción de costes y mejora de la eficiencia porque incrementan los niveles de rentabilidad.

Liberbank e Ibercaja son las dos entidades con las ratio de eficiencia más débiles, del 63,4% y del 62,8% respectivamente, lo que indica que para ingresar 100 euros deben gastar 63,4 y 62,8. Liberbank, que se acaba de sanear y recapitalizar, dará salida a 500 empleados en excedencia en 2018 y potenciará la conversión de sucursales en franquicias para que dejen de computarle como gastos. La entidad aragonesa, por su parte, ya aprobó este año un ERE para 590 personas y el cierre de 140 sucursales.

Otras entidades medianas con dificultades de eficiencia son Abanca (63,3%) y Cajamar (62,2%). Fuentes del mercado también apuntan a que Unicaja (54,6%), que viene de salir a Bolsa, tendría los deberes por hacer, puesto hasta ahora sus ajustes de capacidad se han concentrado en su filial Banco Ceiss. Desde la entidad no aclaran si habrá nuevos recortes, pero explican que cuenta con un plan de mejora de la eficiencia centro de su Plan de Negocio 2017-2020 y en el que se incluye una línea de control de costes y gastos con medidas, entre otras, como la racionalización de estructuras y el redimensionamiento de la oferta.

Solo Bankia (48%), Kutxabank (48,1%), el Sabadell ( 42,5%) y Bankinter (46,8%) están por debajo del 50% que la industria fija como óptimo. Pero prácticamente todos los grupos bancarios, en mayor o menor medida, apuntalarán sus cuentas con nuevas medidas de reducción de costes, vía salidas de personal y reducción de la red comercial.