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Colón se llamaba Pedro Scotto
Al final de un túnel tan largo alumbra (y sorprende) la revelación de una genealogía coherente de Cristóbal Colón, resultado del minucioso trabajo historiográfico de Alfonso Enseñat de Villalonga en el que se revelan de forma documentada tanto su cuna como su trayectoria hasta los viajes que le llevaron al Descubrimiento de América.
En su nuevo libro, «Cristóbal Colón. Orígenes, formación y primeros viajes» (Ediciones Polifemo), Enseñat ha pretendido desbrozar, sistematizar y simplificar sus anteriores y prolijos trabajos de investigación y trazar con pulso firme y claro la verdadera historia del nauta. Que, para abrir boca, no era hijo de laneros, sino de comerciantes, y no fue bautizado como Cristóbal o Cristoforo, sino como Pedro. Pedro del linaje de los Scotto, adscritos al albergo Colonne. Familia que se llamaba «Scotto» porque procedía de los Douglas de Escocia. De ahí, también, el verdadero aspecto físico de Colón: «Era de ojos claros y pecoso -ilustra Enseñat-. También de pelo rubio, aunque encaneció pronto. Así lo describen sus coetáneos, Nada que ver con la iconografía tradicional, totalmente inventada».
Tenaz en su empeño de desmontar definitivamente la teoría «genovista tradicional» (la más divulgada, según la cual el descubridor era hijo del lanero Domenico Colombo de Quinto y de Susana Fontanarossa), Enseñat concluye que Colón era, en efecto, genovés, pero de otro linaje y de una extracción social más elevada. Son averiguaciones que el autor ya había avanzado en anteriores obras («La vida de Cristoforo Colonne: una biografía documentada» y «El Cristóbal Colón histórico: De corsario genovés a almirante de las Yndias»), y de las que ABC se hizo amplio eco, pero que ahora cobran mayor consistencia y solidez.
Las fuentes primigenias
Enseñat estima que a lo largo de todos estos años los historiadores han cometido dos pecados capitales que les han apartado de la verdad: el primero, los sucesivos y casi perennes intentos de «apropiación nacionalista» por el que han tratado de convertir (aun «con calzador») a Colón en gallego, catalán, mallorquín o portugués, y, el segundo, el progresivo apartamiento de las fuentes originales; esto es, de los testimonios de los coetáneos del nauta. Así, el autor de esta teoría reivindica el valor extraordinario y la fidelidad a los hechos de la biografía del descubridor escrita por su hijo Hernando, la «Historia de las Indias» de Fray Bartolomé de las Casas y la «Crónica» de Gonzalo Fernández de Oviedo. En el apasionante capítulo V de su nuevo libro, explica Enseñat por qué cambió su nombre de pila el almirante: primero porque fue ordenado clérigo menor y en esa ceremonia recibió otro nombre (el de Cristoforo).
También explica en qué sustenta que originariamente se llamara Pedro: primero lo acreditan los documentos correspondientes al linaje genovés Colonne (en los que «Pietro» aparece como primogénito de Domenico Scotto Colonne) y, después, porque Lucio Marineo Sículo, cronista de los Reyes Católicos, se refirió a él en sus escritos como «Pedro Colón». Pero como en no pocas ocasiones se ha cuestionado el rigor de este personaje, hace constar también que el historiador portugués del siglo XVI Gaspar Frutuoso (tenido por sólido y fiable) relata que en Madeira el nauta era conocido como Pedro Colón.
Enseñat se ha visto obligado a «escarbar» minuciosamente en el Archivio di Stato di Genova, Archivo Histórico Nacional, Real Academia de la Historia y Biblioteca Nacional para aclarar los verdaderos orígenes familiares de Colón. Al desmontar la teoría «genovista tradicional» que coloca la cuna de Colón en el seno de la familia de laneros Colombo de Quinto, el historiador hace notar que «los defensores de esas tesis encajaron a Colón allí donde encontraron una familia con apellido asimilable en la que el progenitor se llamaba Domenico y su primogénito Cristoforo. Como todo lo demás que se fue averiguando de la trayectoria de esos oscuros personajes no encajaba se determinó simplemente que los datos eran falsos». Por ejemplo, «las biografías de los hijos del lanero no pueden en ningún modo asimilarse a las de los hermanos de Colón Diego y Bartolomé».
Sobre la otra teoría genovista
La trayectoria de Colón, en opinión de Enseñat, acredita que de ninguna forma pudo ser el hijo de un humilde tejedor. Hernando Colón recoge en su relato biográfico que el propio descubridor manifestó que no era él el primer almirante de su familia, con lo que un testimonio de primerísima mano (el suyo propio) le aparta de la genalogía «oficial». Enseñat aduce también que, nacido en el seno de los «Colonne» genoveses, trabajó después al servicio del pirata Vincenzo Colombo y en esa etapa de rapiña adoptó tal apellido («Colombo») para no «ensuciar» a sus auténticos allegados. Tan complejo es el auténtico linaje colombino que sólo Enseñat ha tenido la paciencia de tratar de desmadejarlo, mientras otros estudiosos, desalentados o movidos por prejuicios, se enfrascaban en el estudio de las cartas manuscritas del descubridor para intentar acotar sus orígenes en virtud de rasgos lingüísticos relevantes: el principal empeño ha sido el de hallar catalanismos, para afianzar las teorías que asignan esa cuna (Cataluña) al nauta. Aduce ahora Alfonso Enseñat que esas pretensiones «no se han se han saldado con datos concluyentes, y ni siquiera con indicios sólidos. Los catalanismos aparecen en esos escritos en una proporción normal, pues el catalán era idioma fuerte e influyente en navegación».
Hace Enseñat Villalonga la inmensa aportación historiográfica de describir y documentar los viajes de Colón antes del Descubrimiento, como pirata y corsario, por todo el Mediterráneo, el Atlántico norte, la cosa africana y los archipiélagos atlánticos de las Azores, Madeira, Canarias y Cabo Verde. Peripecias del navegante de ojos garzos y pelo rubio que encaneció muy joven. De Pedro Scotto o Cristóbal Colón.
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