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La carrera por las redes móviles 5G ya ha empezado

Mientras comienza el despliegue de las antenas de cuarta generación, la industria ya trabaja en una tecnología más rápida y capaz para la próxima década

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Las redes 4G de telefonía móvil están a punto de ponerse en marcha en España. Pero la industria ya piensa en cuáles deben ser las prestaciones de la próxima generación. Si los pronósticos se cumplen, alrededor de 2020 se dará el próximo salto de calidad en la tecnología que conecta los teléfonos de los usuarios con el resto del mundo.

Samsung, la gigante coreana, ha anunciado que ya ha desarrollado y probado los fundamentos de la que puede ser la quinta generación de tecnología para redes móviles. Este sistema, según apunta la agencia de noticias coreana Yonhap, permitirá alcanzar velocidades de «decenas de gigabits por segundo en cada estación base». Cientos de veces más veloz que lo disponible en España en la actualidad, y muy superior a lo que llegará de manera inminente.

Tanto Yoigo como Orange han presentado ya sus planes para poner en marcha, a lo largo del mes de junio, sus redes de cuarta generación LTE. Aunque las diferencias con las actuales (3G) son significativas, el cambio más destacado también es la capacidad de descargar más datos, más rápido. Esto, además de hacer más ágiles muchas tareas habituales de los teléfonos móviles, también habilita nuevos servicios como la televisión de alta definición en el móvil.

La compañía coreana ha anunciado que, para el desarrollo de su tecnología 5G, ha encontrado una manera de aprovechar de manera eficiente las onda de altísimas frecuencia en el rango de entre 30 y 300 gigaherzios. Hasta ahora, había dificultades para hacerlas funcionar con calidad en distancias largas. Para ello, aseguran, han usado antenas con 64 elementos diferentes.

Durante sus primeras pruebas, afirma Samsung, han conseguido velocidades de 1 gigabit por segundo (unos 100 megabytes por segundo) a dos kilómetros de distancia. Esto permitiría descargar un DVD completo en menos de un minuto. Esta capacidad solo se puede comparar con algunas conexiones de fibra óptica disponibles en Japón y Corea, y a las que está ofreciendo Google, a modo de experimento, en unas pocas ciudades de Estados Unidos.

Velocidad futurista para necesidades futuristas

Hoy en España el límite para las conexiones de casa es 10 veces inferior a la velocidad obtenida por Samsung, y eso aprovechando las líneas de fibra óptica. En lo que respecta a la telefonía móvil, la velocidad máxima que puede conseguir un usuario —salvo en algunas zonas experimentales— es de 14 megabits por segundo, 70 veces menos.

Todavía no está claro qué clase de servicios pueden aprovechar —o requerir— estas conexiones superpotentes en algún momento. De momento ni la web, ni el email, ni siquiera el cine bajo demanda en alta definición lo necesitan. Aun así, se especula con la ultra-alta definición (UHD, con cuatro veces más calidad que la alta definición), y con el cine en tres dimensiones.

Tampoco está claro cómo serán los dispositivos móviles de aquí a siete años. ¿Seguirá el reinado de los smartphones? ¿Se habrán impuestos otros dispositivos como las gafas de Google? ¿Hay sorpresas por venir? No se sabe.

En cualquier caso, esta tecnología también podría suponer un revulsivo para países y regiones con dificultades para ofrecer conectar a sus usuarios mediante cables. La infraestructura necesaria para establecer líneas de fibra óptica puede ser mucho más costosa que el establecimiento de antenas de telefonía móvil capaces de proporcionar una conexión a internet de alta velocidad a cualquiera que quede dentro de su alcance.