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Moda

Trajes cruzados, vuelve la estética de los años 50

La sastrería más clásica recupera su estatus

El regreso del traje cruzado - Instagram
ActualizadoMaría AguirreMaría Aguirre ColaboradorSeguirLeer despuésCompartir
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Si algo tienen en común todos los básicos del armario masculino es la importancia de determinadas personalidades que se convirtieron en abanderados de dichas prendas y el decisivo papel del cine para la difusión de todas ellas en la sociedad a modo de gran altavoz. Lo hemos aprendido en artículos sobre el trench, la chaqueta de cuero perfecto o el sombrero, por ejemplo; y en el caso de los trajes cruzados la ecuación se repite de nuevo.

Clave de la sastrería británica

El traje de doble botonadura es una de las piezas características de la sastrería británica, que siempre ha mantenido su apuesta por él más allá de las tendencias. Y esto se debe seguramente a que ha estado muy ligado a la cultura inglesa desde el período de entreguerras gracias a la icónica figura de Eduardo VIII, el Duque de Windsor. Él fue el líder de numerosas tendencias en la primera mitad del sXX y en gran parte deben a él los británicos ese estilo tan personal y único que ha llegado hasta nuestros días y que se caracteriza por el saber equilibrar a la perfección prendas clásicas con otras más vanguardistas. Fue él, por lo tanto, quien apostó firmemente por vestir trajes cruzados incluso en actos oficiales, en contra de lo que el protocolo de la época dictaba.

Humphrey Bogart con traje cruzado
Humphrey Bogart con traje cruzado - Instagram

Pese a ello, su estilo caló tanto que incluso pocos años después la Marina Real Británica lució americana cruzada en uno de los uniformes más emblemáticos de la historia militar, el que portó durante la II Guerra Mundial, a lo que se sumó el cine, que también se hizo eco de este tipos de chaquetas en películas como 'El halcón maltés', dirigida en el año 1941 por John Houston, donde Humphrey Bogart portó un modelo con estampado de raya diplomática.

Una de las consecuencias del conflicto bélico fue el conservadurismo que se apoderó de la sociedad de la época, especialmente en las potencias del bloque capitalista. Uno de los símbolos a partir de los años 50 fue el traje cruzado, que se convirtió en símbolo de elegancia clásica y distintiva, alejándose curiosamente de lo que era apenas dos décadas antes cuando el Duque de Windsor lo había empezado a lucir.

La influencia de Wall Street

Pese a su protagonismo en los 50, su máximo esplendor tuvo lugar en los 80 y en los 90 gracias a Wall Street y los hombres de negocios, que hicieron de los diseños de doble botonadura, corte ancho y hombros exagerados una especie de uniforme. El cine de la época se encargó de retratar esta tendencia y hacerla popular con cintas como 'Wall Street', protagonizada por Michael Douglas y un joven Charlie Sheen, aunque también colaboró en cierto modo en arrinconarlo poco a poco como una pieza exclusiva de los yuppies. Las grandes firmas apuestan ahora por recuperarlo y sacarlo del ostracismo que ha vivido en el siglo XXI, en los que los trajes han sufrido una evolución constante para acercarse a lo informal, algo que en principio chocaba de lleno con la chaqueta cruzada. Las firmas ya apuntaron hacia su rescate el año pasado, y en las últimas pasarelas han terminado de reivindicar este tipo de americanas.

Aladshair Willis
Aladshair Willis - Instagram

¿Cómo llevarlo?

Las chaquetas de doble botonadura tienen algunos rasgos imprescindibles como las solapas grandes de pico y los botones, cuyo número y distribución es muy diferente al traje de chaqueta recta. Hay diferentes composiciones en cuanto a los botones, que suelen ser 6 ó 4, pero las más habituales en la actualidad son aquellas que incluyen 6 en dos hileras paralelas de los cuales se abrochan dos o cuatro teniendo en cuenta que lo conveniente es dejar el último sin abotonar. Lo curioso de estas chaquetas es que estos botones tienen más peso en lo estético que en lo práctico, ya que es un botón interior conocido como ‘jigger’ el que realmente permite que se cierren bien y que la caída sea perfecta.

Aunque el Duque de Windsor abanderó el estampado Príncipe de Gales cuando empezó a llevarlos mientras ostentaba dicho título, antes de ser coronado rey en 1936, en los años 50 se impusieron los diseños lisos. Los tonos clásicos en los 50 de este tipo de trajes fueron tradicionalmente el azul oscuro y el marrón oscuro, y rara vez se complementaban con camisas y corbatas que no fueran lisas. En la actualidad se mantienen los modelos en estos colores clásicos, pero no necesariamente en liso, sino que son habituales los cuadros e incluso la raya diplomática. Además, hay firmas que se atreven con otros colores como los tierra, el negro e incluso el blanco de manera menos habitual.

David Bowie
David Bowie - Instagram

Lo que no cambia son los complementos, ya que las firmas mantienen en este sentido los cánones clásicos: camisas en colores claros y en su mayoría lisas que iluminen la estrecha ventana superior que deja en su parte superior la americana cruzada. El blanco sigue siendo la opción más generalizada. Exactamente lo mismo ocurre con el pañuelo, que incluso desaparece en muchas ocasiones, mientras que las corbatas suelen alinearse con el mismo color del traje para evitar excesos en esa zona del outfit, dejando el protagonismo del mismo a la chaqueta. Por último, en cuanto a los zapatos, aunque se ha incorporado un punto de informalidad por la imparable evolución de las prioridades sociales en torno a la vestimenta, donde priman factores como la comodidad y practicidad, las elecciones sofisticadas como los Oxford siguen siendo los mejores compañeros de viaje de la doble botonadura.

En cualquier caso, más allá de las apuestas de las diferentes firmas por este tipo de traje para la temporada de otoño-invierno que acaba de arrancar, la chaqueta cruzada tiene en Alasdhair Willis una guía viva de cómo explotar al máximo todas sus virtudes. El director creativo de Hunter y marido de Stella McCartney ha tomado el testigo del Duque de Windsor como gran abanderado de esta prenda desde hace años durante los que ha demostrado toda su versatilidad, manteniendo intacto incluso su espíritu más vanguardista. Willis ha conseguido adaptarla con éxito a los nuevos tiempos, luciéndola de manera sobresaliente también en looks más informales, sin corbata o incluso con unos pantalones chinos, por lo que es una referencia obligatorio para todo hombre que desee ponerse un traje de americana cruzada.

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