Supersubmarina en concierto en Guadalajara
Supersubmarina en concierto en Guadalajara - ABC

Supersubmarina continúa su «romance» con La Alcarria

Los de Baeza dieron dos horas de espectáculo ante un público agradecido que llevó bien lo «inusual» del recinto, el teatro Buero Vallejo

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Hacía dos años y medio que Supersubmarina no volvía a visitar a su público de Guadalajara, uno de los primeros que vio en directo a esta banda revelación cuando aún eran unos desconocidos. «La sentimos como nuestra segunda casa. Es increíble que hace unos años fuésemos cuatro gatos en el Ke Kaña y ahora nos dejen un teatro», decía Chino, el cantante de Supersubmarina, devolviendo el cariño a todos los fans alcarreños que llenaron el Buero Vallejo a pesar de que sobraban los asientos y faltaban las cañas. Y los de Baeza no defraudaron: ofrecieron un concierto de dos horas con guiños constantes a La Alcarria, anécdotas de por medio y un repaso a su repertorio, a pesar de que la gira es la presentación de su tercer trabajo «Viento de cara».

Al principio sorprendieron por su puesta en escena, un concierto en toda regla (con focos cambiantes de todos los tamaños y colores) como pocas veces había visto el teatro auditorio. La primera canción de su nuevo trabajo, aún mantuvo a muchos sentados en sus sillas, aunque la segunda (también de «Viento de cara») levantó a los más perezosos. «¡Hola Guadalajara! Somos Supersubmarina y estamos súper contentos de estar aquí», saludaba Chino, que cada vez se ve más cómodo encima del escenario. Cuestra creer que es el mismo que en los primeros conciertos casi pedía perdón con la mirada al tocar y ahora se desenvuelve como si hubiese nacido allí, saltando, bailando, micrófono en mano y sin estar parapetado tras la guitarra. Incluso llegó a animar al público para que bailase unos ritmos caribeños moviendo las caderas, convirtiéndose en el protagonista de la velada.

Las canciones se sucedían y la muchedumbre (cerca del millar de personas que abarrotaban todo el auditorio), que ya llegaba con ganas, iba cada vez más metiéndose en ambiente, aunque no fuese un concierto «al uso». Ayudaba que, tras varias canciones nuevas, dieran paso a su repertorio anterior, más conocido por el gran público (a pesar de que no se pudieron quejar de que muchos corearon todas y cada una de las canciones que Supersubmarina llevó a Guadalajara). En uno de estos momentos, Chino mandó parar la música en medio de una canción. Un incidente en primera fila se saldó con la expulsión de dos personas del patio central, que se fueron entre bambalinas y tras dos besos de Chino. «Aquí se viene a pasarlo bien», explicó y volvió a tocar de cero la canción que quedó interrumpida. Tras pedir perdón en varias ocasiones, el concierto prosiguió su marcha, intercalando canciones nuevas con viejos éxitos que levantaban puños y manos al aire.

Tras una hora y media tocando, anunciaron su despedida: «Ya no queda nada, Guadalajara». Aquí el «speech» de Chino giró para dar las gracias obligadas a Guadalajara, que vio crecer a Supersubmarina en sus inicios. Especial mención para el desaparecido bar Ke Kaña, donde actuaron varias veces y fueron conocidos por el público alcarreño. Un lugar ahora reconvertido en festival y asociación cultural, Super 8, que según recordó el cantante de Supersubmarina, volverá a la carga con la cuarta edición del Ke Kaña Fest. «Los grandes tiran de los pequeños y es de agradecer cómo cuida Guadalajara la música en directo. Que siga así», dijo refiriéndose también al Festival Gigante, cuyos organizadores fueron los que hicieron posible la vuelta de Supersubmarina.

Tras la última canción, desaparecen y las luces se tornan oscuras. Las gradas claman por el bis, que se hizo esperar. Por fin, volvían para tocar «Viento de cara», el tema que da nombre al disco, y algunos de sus temas más conocidos. Para cerrar, como viene siendo costumbre, los acordes de «Cientocero» levantaron las gradas del Buero Vallejo, que volvió a responder a la llamada de los cuatro (ahora cinco) de Baeza con diez minutos de aplausos finales. Larga vida al romance de Supersubmarina con La Alcarria.