Jesús Nazareno, entre la multitud, en la mañana del Viernes Santo en Ferrol
Jesús Nazareno, entre la multitud, en la mañana del Viernes Santo en Ferrol - JCF

Ferrol en Común se topa con la Semana Santa

El próximo alcalde rectifica y emplaza a la Junta de Cofradías a una reunión en julio tras amagar con eliminar la subvención municipal

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Cuando el vigués Jorge Suárez aseguró que fulminará la subvención municipal a la Semana Santa, no imaginaba que acababa de desencadenar su primera crisis antes de convertirse en alcalde de Ferrol. El candidato de Ferrol en Común no ganó las elecciones, pero será en breve el próximo regidor de la ciudad naval con el apoyo de PSOE y BNG. Se perpetúa así esa tendencia ferrolana de castigar a la primera de cambio a quien ostenta el poder. Ha habido gobiernos de todos los colores y todos han visto en las cofradías un colectivo social más que, al margen de su carácter religioso, representa un valor cultural y turístico. Tanto es así, que incluso el nacionalista Xaime Bello fue reconocido al dejar la política con la Medalla de Oro de la Junta de Cofradías.

De familia ferrolana, Suárez nació en Vigo en 1975. No era aquella una época fácil para las hermandades. Contagiado de una interpretación del Concilio Vaticano II para el que la Semana Santa procesional olía a rancio, a principios de los 70 el obispo Iglesias Araujo suspendió un año los desfiles. Quiso obligar a los cofrades a salir sin capirote, a cara descubierta. Ellos se negaron y las calles se quedaron vacías. Ese temperamento bien puede explicar la temprana reacción de la actual Junta de Cofradías el pasado martes.

Suárez se amparaba en que es «una manifestación religiosa individual» (en la que participan 3.000 personas), por lo que debe correr a cargo de la Iglesia que «tiene suficientes exenciones tributarias para financiarla». A lo único que se comprometía es a potenciar actividades «alternativas» y a«dotar con más fondos a la hostelería y al comercio esa semana», aunque desprecia el tipo de empleo que se genera esos días por ser «precario y estacional».

Normalidad en Viveiro

Alarmados por el anuncio de Suárez en una entrevista radiofónica, dicha Junta emitió un comunicado en el que, sin perder el tono dialogante y constructivo, advertían del peligro que generaría eliminar esta ayuda que en la pasada edición fue de 75.000 euros. Se pondrían en riesgo las procesiones del próximo año de una de las dos semanas santas más importantes de toda la costa norte española junto a Viveiro, donde el PSOE gobierna con mayoría y la respalda sin estos cuestionamientos. El alcaldable quiso entonces apaciguar el revuelo generado con un desafortunado «podéis estar tranquilos, no vamos a prohibir la Semana Santa».

Lo hizo a través de las redes sociales, donde mientras algunos aplaudían su decisión, otros le avisaban de que los votos que obtuvo también salieron de entre las cofradías. «No os olvidéis nunca que ganasteis también por muchos votos de cofrades. No todos somos de derechas, ni fachas, ni trasnochados, ni casta. Somos obreros trabajadores con ideas religiosas, pero tan de izquierdas como vosotros», apuntaba Francisco Piñeiro. «Soy ateo, pero esa subvención (inversión) supone unos importantes beneficios para todos. La ciudad se transforma en estas fechas, y eso no pasa muchas más veces a lo largo del año. Ferrol tiene que aprovechar lo poco que tiene», le aconsejaba Simón Álvarez. «Aunque yo no soy muy católica, sería un gran error echar a perder algo que deja tanto dinero en Ferrol, de Interés Turístico Internacional, y que al tener lugar en las mismas fechas que Equiocio trae tanto turismo y dinero a la ciudad», apostillaba también en Facebook Lorena López.

Los datos económicos respaldan estas apreciaciones. En 2010, un estudio de la Cámara de Comercio estimaba en 16 millones de euros el impacto económico de la Semana Santapara la comarca de Ferrolterra. Las cifras de la última edición mejoran estas perspectivas. Se logró un beneficio de 30 millones de euros gracias a 300.000 turistas, con una ocupación por encima de la media de Galicia, que hicieron colgar el cartel de «completo» en los hoteles. Cristóbal García, de la Asociación de Comerciantes, habló entonces de «una Semana Santa para recordar». «Ferrol se quedó pequeño y la Semana Santa corta», amplió Emilio Vázquez, de la Asociación de Hostelería. Gallegos, madrileños, castellano-leoneses, asturianos y catalanes fueron los visitantes nacionales con más presencia. Entre el 10 por ciento de extranjeros hubo portugueses, británicos, alemanes e italianos, tal y como desgranó la edil de Turismo, Maica García, al presentar el balance. Pero el beneficio repercute en más gremios.

César Carreño, presidente de la Junta de Cofradías, recuerda que la subvención se destina a sufragar las procesiones: «Las flores se adquieren en floristerías de Ferrol. Las bandas son de aquí. En las mercerías se compran las telas. Y los arreglos de tronos o labores de intendencia también repercuten». El dinero no cae por tanto en saco roto, sino que supone una inyección económica a numerosos negocios. Aclara, además, que las nuevas tallas que se han ido incorporando en los últimos años «las pagan los cofrades de su bolsillo». De la edición del cartel, con su correspondiente concurso, y de la revista se encarga la Diputación. «Cada gasto queda justificado con sus facturas en la Intervención del Concello».

Constante labor social

No pasa por alto tampoco la labor social que las cofradías realizan a lo largo del año, al margen de las procesiones. En 2014, según enumera Carreño, se aportaron 5.500 kilos de alimentos a diversas instituciones, 6.000 euros al refugio del hospital, otros 1.000 a Cáritas y se costearon recibos de luz, agua, alquiler o libros escolares a 45 familias.

Beatriz Sestayo, líder local del PSOE, no ha dejado de reiterar que disiente de Suárez: «Apoyamos la Semana Santa de Ferrol como recurso turístico incuestionable compatible con la aconfesionalidad de las instituciones». Tanto ella como el aún alcalde en funciones telefonearon con prontitud a Carreño para ratificarle su apoyo. De hecho, con el popular José Manuel Rey Varela esta tradición ha conseguido la máxima distinción, de la que gozan otras fiestas sin matiz religioso como el Festival del Mundo Celta de Ortigueira o la Romería Vikinga de Catoira, sin que se discuta en este caso sobre su financiación

También Suárez telefoneó a Carreño tras la difusión del comunicado. Pidió calma y, en parte, trató de recular. Les emplazó a una reunión para principios de julio, una vez que tome el bastón de mando, y argumentó que aún resta mucho para la Semana Santa de 2016 y tiempo habrá de resolver sobre la aportación. En todo caso, quiso restarle relevancia al afirmar que las prioridades sociales y económicas de Ferrol son otras: «El cierre de camas hospitalarias, el paro o la pobreza son las cosas importantes y en ellas tenemos que centrarnos». Se expresó así en la asamblea de la formación (compuesta por IU, Anova y miembros de Podemos) que abordó esta controversia, prueba de que este asunto no es menor. Allí, el concejal electo Suso Basterrechea reivindicó: «No debemos ser anti cosas, sino pro cosas, generar ilusión».

«Doy por zanjado el tema. No fue una declaración en positivo, sino una respuesta a una pregunta puntual», justificó Suárez para intentar salir del charco de un debate que califica de «artificial», pero por el que muchas personas le han interrogado a través de internet: «No está en mi ánimo crear confrontación desde antes incluso de entrar en el gobierno». Pero en su exposición volvió a caer en el error de entremezclar aspectos sin relación alguna al espetar que no entra en sus planes cometer delitos: «Tampoco está en nuestro ánimo quemar iglesias o algo similar».