PERFIL

Juan Soler, la historia de un sueño roto por el fútbol

La pugna entre el expresidente del Valencia y su sucesor en el cargo se ha saldado con un intento de secuestro y una orden de alejamiento

Juan Bautista Soler (Valencia, 1956) procede de una familia de empresarios de la construcción que al calor del auge del sector inmobiliario amasó una fortuna. La pujanza del negocio de la empresa familiar encumbró a Juan Soler como presidente de la Asociación de Promotores de la provincia de Valencia.

Sin embargo, el empresario cobró notoriedad pública en junio de 2004, cuando se hizo con la mayoría accionarial del Valencia Club de Fútbol, que hasta ese momento estaban en poder de Paco Roig.

La burguesía y la clase política valenciana respaldaron aquella operación, con la que se perseguía dotar de estabilidad social a la principal entidad privada de la Comunidad Valenciana por número de seguidores.

Bajo su mandato, el club ideó el proyecto para la construcción de un nuevo estadio, cuyas obras llevan paralizadas más de cuatro años por no poder atender los pagos. Juan Soler soñó con un Valencia grande. Eran los tiempos en los que llegó a coquetear con la idea de fichar a Cristiano Ronaldo.

Una gestión errática en la planificación de la venta de las parcelas donde se asienta el estadio de Mestalla y un gasto excesivo en materia de fichajes que no dio sus frutos sobre el terreno de juego, propiciaron que Juan Soler cayera en desgracia.

Con la deuda desbocada y sin resultados deportivos, el empresario presentó su dimisión como presidente del club en marzo de 2008. Entonces alegó motivos de salud. Poco después, el Valencia ganó al Getafe en la final de la Copa del Rey en lo que es el último título que han ganado los de Mestalla desde entonces.

Juan Soler se centró entonces en recuperar parte de la inversión efectuada en el Valencia. Eran ya tiempos de vacas flacas para el sector de la construcción a los que no resultaba ajena la empresa familiar. Fruto de estas gestiones llegó un acuerdo con su sucesor, Vicente Soriano, y una firma que resultó ser un engaño, Inversiones Dalport, para vender sus títulos por cerca de cuarenra millones de euros. A pesar de que el Tribunal Supremo dio la razón a Soler en su conflicto con Soriano, el enfrentamiento entre ambos, y por consiguiente la deuda, continúan enfrascados en un litigio judicial que ha firmado este miércoles su penúltimo capítulo con la detención del expresidente del Valencia por intento de secuestro a su sucesor. El juez ha dictado libertad provisional pero el drama de Juan Soler continúa.

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